En el marco del Mes de Todas las Danzas, “una iniciativa que celebra la diversidad y riqueza del campo de la danza en Uruguay, promoviendo el encuentro entre artistas, públicos y espacios de formación”, el martes autoridades del Ministerio de Educación y Cultura (MEC) y su Instituto Nacional de Artes Escénicas (INAE) hicieron entrega del Premio a la Trayectoria en Danza 2026 a la coreógrafa y bailarina Carolina Besuievsky, por su contribución a la cultura, su talento y su fomento a la danza.

En 2025, en la primera edición de esta ceremonia, el galardón fue otorgado a su colega Graciela Figueroa.

El Premio INAE a la Trayectoria “constituye un reconocimiento a la labor destacada en el ámbito de las artes escénicas” y el premio es la reproducción de una escultura de la artista Águeda Dicancro (1930-2019), seleccionada por el Instituto Nacional de Artes Visuales. A lo largo de su carrera, Dicancro construyó un lenguaje escultórico centrado en el vidrio, explorando con singular sensibilidad sus posibilidades expresivas. La réplica de la obra destinada al galardón de la bailarina fue realizada por Marcelo Rodríguez Artus, sobrino nieto de la artista, informan desde el MEC.

Baile operativo

“Empecé a estudiar danza a los 5 años con Hebe Rosa. Me llevaron mis padres, en una época en la que hacíamos de todo, guitarra, danza, dibujo, inglés. En mi caso, además, no paraba de hacer paro de manos y de subirme a los árboles. Estaba todo el tiempo en un plan de acción”, recordó Besuievsky, entrevistada en el programa Las ganas de la diaria Radio.

“Y yo quería ser gimnasta olímpica, como Nadia Comăneci”, contó. “Hasta que un día me fracturé la clavícula y deseché ese mundo. Luego encontré la danza, y como a los 18 años me definí como bailarina. Pero después hice la carrera de Psicología y me recibí de psicóloga. Y entonces me dije: ‘¿Qué hago? ¿Psicología, danza?’”.

Con una especialización en psicología social y una fuerte influencia del concepto “grupo operativo” del psicoanalista argentino Enrique Pichon-Rivière, Besuievsky integró las dos disciplinas y desarrolló una extensa carrera como docente, coreógrafa, investigadora y bailarina con énfasis en los procesos de creación colectiva.

En su rol docente –que actualmente desempeña en la Escuela Multidisciplinaria de Arte Dramático Margarita Xirgu– fue fundadora y codirectora de proyectos célebres como Contradanza, desde 1988 a 1998, y La Pista, de 2001 a 2006, en los que compartió instancias de formación y creación con muchas de las figuras de la danza contemporánea actual de Uruguay.

Más recientemente resalta su labor en la obra Comedia de distancias (2019), su investigación Dramaturgias del espacio público (2021) y su participación en el proyecto colectivo de recuperación histórica MASA.

“Yo quería bailar, quería crear y quería estar acá, sobre todo, como intérprete de mi país. Y para eso me crucé con todos los roles, porque tuve que ser gestora, investigadora, docente”, reflexionó sobre sus múltiples intereses paralelos. “Hoy diría que en ese cruce de roles encontré el motor que me lleva a gestionar espacios, a la docencia y también a la interpretación. Además, hace más de 20 años que me dedico a la investigación de la improvisación. Así que improvisar, la improvisación y el estudio de la improvisación como camino de conocimiento y de práctica escénica, es lo que más me gusta hacer”, expresó la artista.