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¿Está funcionando esto?

¿Está funcionando esto?

¿Está funcionando esto?: el mundo del stand-up como telón de fondo de una separación

Una especie de The Marvelous Mrs. Maisel, pero en el presente y en solamente dos horas.

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Hace unos años, Montevideo vivió una suerte de “fiebre del oro” del stand-up. Lo sé muy bien porque fui parte de cierta avanzada que encontró pepitas en el arroyo y llevó a que salieran carretas cargadas de pioneros que terminaron en prácticamente cualquier superficie horizontal disponible en cafecitos, teatros y centros nocturnos varios. Con el tiempo, y como sucede siempre, quedaron solamente los excelentes, los insistentes y los apasionados. No fui ninguno de ellos.

De todas maneras el asunto siempre me resultó interesante y, en los años que pasaron desde aquella fiebre, el mundo se hizo más pequeño y, tanto en plataformas como en redes sociales, podemos acceder a material de comediantes de diferentes partes del mundo, aunque casi siempre de Estados Unidos. En plataformas encontramos sus especiales de comedia y en redes sociales, esos fragmentitos en los que hacen preguntas a su público.

Como estudioso del humor (uno no tiene que ser bueno, solamente estudiarlo) terminé entendiendo la importancia que tiene el humor del stand-up para el conjunto del humor estadounidense. Alcanza con tener en cuenta que, mientras las sitcoms fueron furor, los mejores comediantes se “graduaban” cuando les ofrecían protagonizar programas de televisión bautizados con sus nombres. De Seinfeld para abajo, tenemos un montón.

¿Está funcionando esto? (Is This Thing On?) es la más reciente película dirigida por Bradley Cooper y coescrita por él junto con Will Arnett y Mark Chapell. Cuenta la historia de una separación, que parece haberse concretado pocos minutos antes de que Cooper gritara “¡acción!” en la primera escena. Alex (Arnett) está acompañando a sus hijos en un evento de la escuela, esforzándose por disimular la procesión que lleva por dentro: con Tess (Laura Dern) acaban de decidir separarse en buenos términos.

Después de desparramar la noticia y conseguir un nuevo hogar, Alex termina anotándose en una noche de “micrófono abierto” para no pagar la entrada a un bar. Ya sobre el escenario, entretiene al público con historias acerca de su separación. Si esto les suena, es porque así comenzaba la serie The Marvelous Mrs. Maisel, con Rachel Brosnahan interpretando a una mujer de los años 1950 que terminaba sobre un escenario entreteniendo al público con historias de su separación.

El tono es lo que diferencia a ambas historias, más allá de que ambas tengan humor. Aquí también hay un protagonista que navegará por ese mundo de los clubes de comedia y la memorización del material, pero con bastante más realismo y menos planos largos coreografiados. Arnett, capaz que contagiar depresión solamente con su voz en la hermosa serie animada Bojack Horseman, interpreta a un tipo común, con problemas comunes y un pequeño hobby que parece darle un sentido a su nueva vida. Otros se compran un descapotable... él hace stand-up y compra una camioneta para llevar a los niños a la escuela.

Sabemos que trabaja en el mundo de las finanzas, pero eso a Bradley Cooper (que interpreta a un amigo de la pareja) no parece importarle. Se apasiona con lo que apasiona a Alex: esas mesas en las que intercambia piques con otros comediantes, esas presentaciones en las que no sabe si el público estará de su lado. Y en esas presentaciones la cámara se quedará casi siempre con su cara, así que el éxito o el fracaso llegarán con las risas o la falta de ellas.

La película no termina de aprovechar los flancos que abre. Se zambulle en el mundo del stand-up y vemos un poco de lo que ocurre detrás de la pared de ladrillos, pero no logra sacar una reflexión profunda. Tess tiene su propio camino que recorrer. Sobre el último tercio, un acontecimiento un poco obvio (que también vimos en la serie de la Maisel) recalcula al equipo de Alex y Tess, siempre haciendo equilibrio para no caer en lo edulcorado.

El resultado final es bueno, aunque algunas subtramas hubieran merecido más tiempo. Pero qué les voy a decir yo, que cuando hacía stand-up una mosca se frotaba las manitos y el ruido podía escucharse en toda la sala. Nah, es chiste.

¿Está funcionando esto?. 121 minutos. En Disney+.