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Roofman

Roofman

Roofman, una historia de ladrones más verídica que verosímil

Comedia dramática con buen resultado y mejores actuaciones.

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La historia de Jeffrey Manchester no es una que no hayamos visto, pero tiene su buena carga de peculiaridad. Nacido en 1971 en Sacramento, California, se alistó en el ejército con 18 años y formó parte de la 82nd Airborne Division, donde aprendió técnicas de descenso con cuerda, manejo de armas y otras habilidades que le vendrían muy bien más adelante, sobre todo cuando en 1998 comenzó una ola de crímenes, en particular, robos a locales de McDonald’s.

Pero no asaltó un par o media docena: Manchester robó más de 60 sucursales de la cadena de hamburguesas. Utilizaba siempre el mismo método: conocedor de un defecto en el diseño de los edificios, practicaba un agujero en el techo durante la noche, accedía al lugar y esperaba hasta la mañana siguiente. A primera hora, cuando entraban los empleados, los amenazaba con un arma, vaciaba las cajas registradoras y los dejaba encerrados en las cámaras frigoríficas. Suena violento, pero todas las víctimas coinciden en resaltar la amabilidad del asaltante y el buen trato que les prodigaba, a pesar de las circunstancias.

Roofman (el tipo del techo, digamos), como se lo conocía por su modus operandi, logró una gran seguidilla de asaltos hasta que fue identificado y arrestado. Pero, hombre de recursos, como hemos visto, Manchester planeó cuidadosamente su fuga del penal de la Brown Creek Correctional en el que pasó cuatro años. Trabajando en el taller de metalurgia, construyó un doble fondo que podía disimularse en la parte de abajo del camión que proveía al penal de suministros una vez por semana. Finalmente, se marchó con el camión. En ese punto comienza la historia que recoge Roofman, la película de Prime que protagoniza Channing Tatum en la piel de Jeffrey Manchester.

Jeffrey se ve en la disyuntiva de tratar de escapar lo más lejos posible o esconderse. Sabe que lo que se espera de él es lo primero –el dispositivo policial aguarda, cortando las rutas y los medios de locomoción– y encuentra un curioso escondite: un enorme local de Toys R Us, la popular empresa de venta de juguetes y entretenimiento. Allí arma un refugio, se alimenta de los dulces y comidas que dejan los empleados de un día para el otro, y espera con paciencia que las aguas se calmen antes de hacer un nuevo movimiento.

Pero Jeffrey se aburre y empieza a espiar a los empleados del local, al punto de fascinarse en especial con Leigh (Kirsten Dunst), una madre soltera que se destaca por ser particularmente atenta con los clientes y por tener varios entredichos con su cruel jefe, Mitch (Peter Dinklage). Entonces, Jeffrey empieza a salirse del libreto.

En la frontera de la comedia y el drama, Roofman aprovecha al máximo la historia real y desarrolla un relato que comienza mucho más amable de lo que termina. El balance está logrado en gran parte por el protagónico de Tatum, que ha mostrado un gran crecimiento, actuación tras actuación, en los últimos 15 años y aquí brinda un personaje perfectamente construido; se dice que visitó varias veces a Manchester para conformar su papel. Está muy bien respaldado por Dunst, en rol casi de coprotagonista, y el resto del sobrecalificado elenco (el mencionado Dinklage, LaKeith Stanfield, Juno Temple, Ben Mendelsohn, Uzo Aduba, Emory Cohen y Molly Price).

Basta con pispear Wikipedia para conocer el destino de Manchester; la película no plantea demasiadas dudas o alternativas al respecto, pero esto, lejos de funcionar de forma negativa, aporta un realismo fatalista –no particularmente terrible tampoco– a un relato que tiene sus buenas puntas inverosímiles, pero absolutamente verídicas. Bien se sabe: muchas veces la realidad supera a la ficción.

Roofman. 126 minutos. En Prime Video.