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Yotuel Romero y Roldán González.

Foto: Alessandro Maradei

“Con la inteligencia que tenía Fidel, si hubiera sido una buena persona, Cuba habría sido un país increíble”: Orishas se presenta este jueves en el Teatro de Verano

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La banda de origen cubano llega por primera a vez a Montevideo y anuncia un nuevo álbum.

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A las seis de la mañana del martes 28 de abril, el grupo de origen cubano Orishas pisó por primera vez tierras uruguayas. Cerca de las cuatro de la tarde, sus dos principales figuras, el rapero y cantante Yotuel Romero y el cantante y guitarrista Roldán González, caminan por la Ciudad Vieja y cruzan frases rápidas de un evidente buen humor.

Yotuel se ríe de sí mismo y su color de piel. Roldán bromea con la enemistad del dúo: “Si vuelves a Cuba, ni se te ocurra irte para mi casa”, suelta entre las mil y una formas del exorcismo de sus rencillas internas hechas a un lado, en este regreso de la banda con su versión sobreviviente de voces fundamentales.

“En el 2000 no había redes sociales”, dice Yotuel, residente en Miami, sentado en una mesa del Café la diaria, cuando se refiere a los comienzos del grupo y grafica la magnitud de su enorme y rápida popularidad. “Al principio el nombre Orishas era un código para los cubanos, pero el impacto fue tan grande que la gente pensaba en nosotros antes que en la religión yoruba de Nigeria”, sostiene.

En una pausa, Roldán sale a fumar a la peatonal Bacacay y señala otro bar de enfrente de aspecto francés: “Cuando llegué a París, yo cantaba en un lugar como ese, pero la gente no te prestaba atención, conversaba, seguía en sus cosas, era bastante ingrato. Yo no me imaginaba qué iba a venir después, pero nunca me olvido de esos momentos”, evoca y apunta al lugar donde se originó el grupo.

Yotuel dice que su obstinación la heredó de su madre. “Haz el bien sin mirar a quién”, le dijo. Roldán admite que se parece más a su padre y que adquirió la honestidad de su madre. “No es que mi padre no fuera honesto”, aclara. “Era un bebedor, de andar siempre con sus amigotes de bares y cantinas, y con la locura de la música”.

Después de varias separaciones, renuncias y disputas personales, de diferencias artísticas e ideológicas que más de una vez disolvieron el grupo, en diciembre de 2024 Yotuel cuenta que llamó por teléfono a Roldán y le dijo: “Papi, estamos esperando demasiado tiempo para volver a darle al mundo buena música. ¿Estás listo?”. Roldán confirma la escena, el llanto, un abrazo y la frase: “Estamos ready” como puntapie de una nueva gira mundial que lo trae hasta Montevideo.

“Yo, particularmente, tengo la ligera impresión, o más bien la certeza, de que nunca voy a poder librarme de este”, vuelve a bromear sobre su compañero. “Ahora, lo digo en serio: Orishas ha sido lo más grande que he hecho. Yo no me siento capaz de hacer un proyecto que lo pueda superar. Nos quedó como anillo al dedo”.

“Es que estamos condenados”, complementa Yotuel. “Precisamente la diferencia tan grande que tenemos entre los dos hace que esto funcione tan bien. Si el engranaje fuera perfecto, esto no funcionaría”, dice.

Foto: Alessandro Maradei

Hace más de un año que están de gira. Vienen de hacer conciertos en Chile y Brasil. ¿Cómo están viviendo esta nueva etapa de grupo?

Yotuel: No sé qué está pasando, pero está yendo mejor que nunca. Creo que hay una nostalgia de la buena música. Después de tantos años de música urbana muy repetitiva, cuando anunciamos que salíamos de gira, los fanáticos del grupo empezaron a decirles a sus amigos: “Ven conmigo”, y nunca tuvimos tanto público como ahora. Chamaquitos de 15, 18, 20 años nos vienen a ver. Y me llama la atención porque yo nunca fui a un concierto de un artista que admirara mi madre. Y nosotros estamos sufriendo un cambio demográfico natural. Ahora vienen a nuestros conciertos los fanáticos con sus hijos.

El sonido de la banda, más allá de que tocan todos sus clásicos, ¿también evolucionó?

Roldán: Evidentemente se trata de eso. Creo que en cualquier profesión evolución es la palabra clave, y sí, claro, los sonidos se van modernizando. Y ahora hablamos de otras cosas, porque hemos tenido otras vivencias, viajamos y nos nutrimos de la filosofía de vida de otros países. No se puede escribir toda la vida lo mismo.

Yotuel: Y desde el punto de vista del sonido, la banda ha mudado muchísimo. El directo que estamos teniendo hoy en día nunca lo hemos tenido. Hemos reclutado a una banda de artistas que, sin darnos cuenta, crecieron escuchando a Orishas. Tenemos músicos que son fanáticos, o sea, chamacos que tienen 30 años y están orgullosos de tocar con Orishas porque ellos se metieron a la música por Orishas. Pasa algo lindo en directo y es que hay una armonía familiar, desde Ángel, Elizabeth, Nia, Lino y Tony, que hace un engranaje sonórico arrollador.

Roldán: Nunca tuvimos una banda así, es insuperable.

Cuando arrancaron tenían veintipico de años. Hoy van los 50. ¿Cómo se ve la vida con esa perspectiva de medio siglo?

Yotuel: Ha llovido mucho. Cuando Orishas salió era otro momento de la industria, era otro momento del mundo, era otro momento también de Cuba. Yo creo que fuimos creciendo y nos fuimos abriendo mucho más al universo, ¿no? Y empezamos a entender muchas cosas que no entendíamos en ese momento. Tú no piensas ahora como pensabas hace 20 años. Creo que el hecho de crecer, de aprender, de seguir cultivándote, te hace entender cosas que a lo mejor te parecían muy lindas hace 20 años y hoy las ves de otra forma.

¿Y entre ustedes dos hoy se entienden mejor?

Yotuel: Creo que ser distintos, pero no diferentes, hace que Orishas evolucione. Porque yo me nutro de su pensamiento, él se nutre del mío, y no necesariamente tenemos que pensar igual para ir por el mismo camino. Y eso es lo lindo, que cada cual pueda expresar y traer su necesidad, ya sea política o musical, y encontrar el espacio para compaginar nuestras miradas.

Roldán: Siempre hubo esa competencia constructiva, ¿sabes? En los inicios era un poquitín más salvaje. Por ejemplo, y lo reconozco, no creo que sea un defecto en mí, cuando Yotuel hace su parte en el estudio cantando, yo quiero superarlo, quiero cantar mejor que él. Lo que me inspira él, tú me entiendes, es tratar de sobrepasarlo.

Yotuel: Y él a mí también. Pero eso no le hace daño al grupo, ¿sabes? Levanta el nivel. Es como una discusión, tú discutes con él y tú quieres discutir más fuerte.

Les pido un recuerdo de sus inicios en la música.

Roldán: Mi padre es cantante y guitarrista. Y a mí me encantaba lo que hacía. Yo quería ser como él. Y a los ocho años empecé muy tempranito a cantar, a imitar y bueno, llegué hasta aquí, y estoy muy orgulloso de poder ganarme la vida alegrando corazones cantando, y en ese sentido, me siento un privilegiado.

Yotuel: Yo soy autodidacta y encontré en el rap una forma de expresión autóctona. Escuchaba a Public Enemy, Run DMC, Wu Tang Clan, y decía: “Hay algo de esto que me engancha”. Y además recordaba a la rumba cubana y al barrio.

El rap no se estudia, es de la calle, y yo había encontrado una forma de expresar mi arte y de contar historias que sucedían en el barrio. Y así nace la faceta mía con Amenaza, mi banda de rap. Tenía esas cosas de sacar las palabras de adentro y a la vez como en Cuba se la consideraba la música del enemigo y estaba prohibida, eso me generaba otro atractivo y me daban más ganas de hacer rap.

¿Qué sienten hoy cuando se suben a un escenario?

Roldán: Primero, disfrutar de que toda la obra que hicimos con tanto esfuerzo sigue vigente. Todo esto empieza en el estudio. Y el escenario es la conclusión. El lugar donde tú verificas si lo que hiciste, en lo que estabas creyendo en el estudio, era verdad. En el escenario sabes si vas por buen camino o no. Si te vienen a ver 3.000 personas y no es lo que esperaban, la mitad se va.

Roldán: Yo creo que con Orishas pasa algo muy lindo. La música te cuenta las historias de cada país. Si tú no sabes nada de Cuba, escuchas los discos de Orishas y te conectas con sus tradiciones, sus calles y sus sentimientos; la añoranza, las tristeza, por ejemplo. Con Orishas tú puedes repasar la historia de Cuba, desde “Represent”, “A lo cubano” o “Atrevido”, que habla de la jineteras; “Patria y Cuba”, “ Nací Orisha” y “El kilo”. Me lo decía un amigo mío el otro día: Orishas es la única banda cubana que te narra la historia de su país en 25 canciones. Puede sonar egocéntrico, pero Orishas es la historia de Cuba en canciones.

¿Qué pasa cuando se encuentran con cubanos en otros países?

Yotuel: Una locura. Y no solamente con cubanos, sino con los nativos del país. Por ejemplo, en Alemania hacemos conciertos para 3.000 personas y hay 100 cubanos y 2.900 alemanes. O en Brasil, lo mismo. Yo todavía no sé cómo explicar la conexión de Orishas con el mundo, pero lo que ha sucedido con nosotros es algo que no ocurre habitualmente en la música latina.

¿En sus comienzos tuvieron detractores entre los músicos cubanos?

Yotuel: En los inicios, los puristas nos decían que el son cubano no se podía tocar como lo hacíamos nosotros, que era imposible poner la clave cubana como parte de nuestra propuesta.

Roldán: Pues la pusimos, y pusimos toda la percusión cubana: conga, bombón, timbal, batá, campana, todo. Y la parte melódica: violines, trompetas, trombón, también.

Yotuel: Era lo que teníamos y confiamos en eso. Roldán era sonero y yo era rapero. No había otra opción. Él no iba a dejar de ser quién era y yo tampoco. Si molestó, fue por la sencilla razón de que tuvo éxito. Los músicos más veteranos nos decían: “¡Es que eso no es música cubana!”.

Desde A lo cubano, su primer disco, les fue muy bien, pero ¿cuál creen que es su disco más logrado?

El que viene.

Ah, va a haber un nuevo disco de Orishas. Esa es una noticia.

Roldán: Ya está casi terminado.

Yotuel: Y tiene el mejor nombre del mundo: Guantanamera. Saldrá a fines de este año o en el próximo.

En este disco hay una particularidad que nunca tuvimos en ningún disco. Y es que nos acercamos mucho más a mezclar el rap urbano con la sonoridad de Benny Moré, de las big bands cubanas, de Arsenio Rodríguez, de Pérez Prado. Entonces, rescatamos esa esencia que no habíamos tocado nunca. En Orishas siempre jugamos con el bolero, con el chachachá, con el son, con los ritmos afrocubanos, pero la verdad que ese lado de esa cubanía musicalmente rica y espectacular de esa época nunca la habíamos puesto en práctica con nuestra sonoridad.

Retomo lo que decías de que la música de Orishas relató y relata la historia de Cuba, y la popularidad los convirtió en personas muy relevantes de la cultura y la sociedad de su país. ¿Conocieron a Fidel Castro?

Yotuel: Era un tipo egocéntrico. A él le gustaba sentirse halagado. Entonces, en el año 2000 mandó a llamar a todos los músicos que había en Cuba, los puso en fila y pasaba por al lado como si fuera el rey, para que rindieran pleitesía. No lo conocimos en forma personal, pero sí, lo vimos esa vez.

Roldán: Y fijate lo que sabía el hombre. Cuando pasó delante del grupo dijo: “Ustedes son los muchachos que andan por ahí formando bulla. Pero aquí falta uno…”. Era yo. No fui por nada en especial. Vivo lejos del centro y la noche anterior había ido a una fiesta y me había levantado con un tronco de resaca.

Yotuel: Con la inteligencia que tenía Fidel, si hubiera sido una buena persona, Cuba habría sido un país increíble. Lo que pasa es que el tipo era un maquiavélico, un loco, que llevó al país a como está ahora.

Actuaron en Cuba en el comienzo de su carrera y luego en 2018. Supongo que debe ser un anhelo poder volver a actuar en su país.

Yotuel: Estuvimos mucho tiempo suspendidos. En 2018 se dio que llegaron los Rolling Stones y otras bandas y surgió la oportunidad y dijimos: “Si nosotros somos de aquí, ¿por qué no podemos tocar?”.

Roldán: Me acuerdo el día que estábamos en una radio, creo en Progreso. Íbamos a hacer una entrevista y nos botaron de la cabina. Ya estábamos listos y entró alguien y nos dijo: “Lo siento mucho, pero recibimos una llamada de arriba. No pueden hacer la entrevista, los invito a que se retiren”. En Cuba no te dicen quién hizo la llamada, no te dicen si es del Ministerio de Cultura o de qué lugar salió.

Cada vez que ustedes vuelven a juntarse y girar por el mundo, el mensaje que traen con su música se amplifica y genera la curiosidad de preguntarles por Cuba y sus dificultades. ¿Cómo ven este presente? ¿Pueden imaginar una mejora en el futuro próximo?

Yotuel: El presente está jodido, y lo que venga del futuro, siempre y cuando sea con libertad, va a ser mejor que lo que tenemos, porque no tenemos nada. No tenemos luz, no tenemos agua, no tenemos libertad, no tenemos comida, no tenemos infraestructura, no tenemos negocios, no tenemos, no tenemos nada. Y con un control totalitario del gobierno.

Yo a veces veo países como Uruguay, y digo: “¿Estamos pidiendo tanto a los cubanos?”. Aquí tienen un país democrático, donde cada cuatro años hay elecciones, si te gustó el presidente, bien, si no, lo cambias. Entonces, queremos que las cosas funcionen, que la propiedad privada se respete y tu libertad se respete, donde no haya miedo a expresarte y a decir: “Esto me gusta, esto no me gusta”. No estamos pidiendo demasiado.

A veces cuando alguien nos dice: “¿Y qué quieren los cubanos?” Lo que quiere todo el mundo: no tener que salir de Cuba, y que un niño cuando le preguntan qué quiere ser cuando seas grande no te diga: “Irme del país”. La cosa tiene que ser: “Quiero quedarme aquí en Cuba, quiero estudiar, quiero tener un negocio, quiero echar para adelante el país”. O sea, nos quitaron el sentido de pertenencia de Cuba.

Roldán: A mí me encanta Cuba, pero ¿por qué ahora disfruto? Porque voy con dinero. Puedo darme mis gustos y alquilarme un hotel 5 estrellas. En el barrio donde yo nací antes no podía alquilar ni una casa de campaña. Ahora sí, y la paso de puta madre en Cuba, pero reconozco la pobreza que existe.

¿Alguna vez sintieron culpa por su prosperidad?

Yotuel: En mi caso, yo lucho por la libertad de Cuba. ¿Cómo puedo devolverle al mundo la bendición que me ha tocado? Hablando por los cubanos que no lo pueden hacer por todo el mundo, yendo al parlamento de otro país para expresar que Cuba tiene que cambiar y tiene que ser libre. Nosotros cuando llegamos a París la pasamos difícil, fueron tiempos duros. Tuvimos que trabajar mucho, pero París nos permitió concretar nuestros sueños. Entonces, me encantaría que la próxima generación de cubanos no tenga que irse del país como yo, y que dentro de Cuba pueda ser próspera.

Interrupción

Un admirador de la banda interrumpe la entrevista: “Lo único que quiero es que me firmen su mejor disco. Lo escuché por primera vez cuando tenía 40 años y me partió la cabeza”, dice, y extrae de un bolsillo de su saco un disco compacto de El kilo, su tercer disco.

Roldán: Ellos saben de quién es la culpa. Lo que sucede, y no es de ahora, es que para lograr algo profesionalmente, ya sea en el deporte, la música o la medicina, tienes que irte. Y eso lo provocaron ellos. A mí me hubiera gustado hacer Orishas en Cuba, pero no fue posible, y eso no cambió. Te lo voy a decir de otra manera: ¿Sabés lo que es esto? [señala el dibujo impreso sobre el disco compacto del admirador]. Es un kilo: la mínima expresión de la moneda cubana, que es el equivalente a un centavo. Si tú le das a alguien dos centavos, te puede devolver uno. Pero si tú me das un centavo, ¿qué te puedo dar yo a ti? O sea, el mensaje es: se te olvidó que el kilo no tiene vuelto.

Orishas. Tour Represent Cuba 2026. Jueves a las 21.00 en el Teatro de Verano. Entradas desde $1900 a $4400 en Tickantel. Transporte especial desde la zona al regreso de la función.

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