Un elenco de 23 personas para representar a una familia y a los vecinos de al lado, con el vestuario y la música correspondientes a 1983. Un año en 12 escenas y tres horas de representación, con un intervalo en el que, cuenta el director, José María Novo, el público que va hasta El Tinglado estira las piernas mientras tararea a Camilo Sesto.
Mal tiempo (el 83) “es una obra que parece sencilla al momento de contarla”, sigue Novo. “Al momento de hacerla es extremadamente complejo todo lo que va sucediendo y marcar ese cambio temporal, ese año entero, fue un laburo súper pegado de todos. En el aspecto técnico también”.
Novo, que es antes que nada el autor de la pieza, dice que la tenía en borrador hace unos siete años y que la completó deliberadamente evocando el teatro con el que se crió como espectador, cuatro décadas atrás –en el Circular, por ejemplo–, pensando en fenómenos como Esperando la carroza.
Podría haber elegido un mojón como 1985, la vuelta a la democracia, dice, pero definió un año que le parecía significativo y algo soslayado. Y por supuesto que lo devolvía a un momento personal: “Cuando vi el primer boceto de escenografía, me sentí en el patio de mi casa”.
Anécdotas deformadas
La acción empieza en el presente, mientras dos hermanas preparan la venta de la casa donde crecieron. El absurdo sale de esos recuerdos contrastados, porque hay tantas memorias como testigos de un tiempo. “Personajes desbordados, recuerdos poco confiables y una familia capaz de convertir cualquier problema en un verdadero desastre” son los descriptores de un espectáculo que busca inscribirse en la comedia nostálgica.
“Esto es un elenco de gente de entre 70 y 20 años. En ese encuentro de generaciones las dinámicas familiares ya se establecieron en el proceso de lectura de la obra, en los ensayos de mesa”, asegura Novo; lo que no quita que en el camino se hayan divertido con los malentendidos tecnológicos, como cuando los actores más jóvenes trataban de descifrar cómo se usaba un teléfono de disco o un walkman.
El extenso equipo de actores está conformado por Suka Acosta, Jazmín Aguirrezabala, Albino Almirón, Alicia Álvarez, Charly Álvarez, Cristian Amacoria, Franco Balestrino, Ángel Carballedas, Matheo de Castro, Adriana Do Reis, Rosario Fernández-Chaves, Leonardo Franco, Luciano Gallardo, Marcel García, María Alejandra Jaimes, Juliette Laurent, Julieta Machado, Sebastián Mederos, Natalia Melonio, Carina Méndez, Gonzalo Moreira, Antonela Ramos y Florencia Sacco.
“La historia de los González Rodríguez que busca que la gente se reconozca, pero a la vez rescatar algunas cosas de nuestro pasado reciente, también es un homenaje a esas comedias de texto como Esperando la carroza o La Nona y se maneja en un ritmo contemporáneo”.
Un país que cambia
La primera escena encuentra al clan dividido, en el patio, después del histórico acto del 1º de mayo de 1983 y la última es el 26 de diciembre, que coincide con el nacimiento de una de las hermanas que están evocando. El personaje recuerda una frase de su madre, que tomaba como una señal que el parto hubiera sido el mismo día en que regresaba un contingente de niños exiliados.
Como dramaturgo, Novo cree que “era fundamental” abrirle la puerta “al simbolismo importante de la historia reciente que también pasa en el 83”. Se refiere a cómo diferentes niveles de acontecimientos, culturales, deportivos, políticos, van condicionando la historia de esa familia, y de cómo el público puede verse reflejado en hechos puntuales como la Semana del Estudiante, la Copa América, la fractura de Fernando Morena y el acto del Obelisco el 27 de noviembre (que en la obra aparece al día siguiente, cuando se da en el ámbito doméstico un “concurso de imitadores” del primer actor Alberto Candeau, cuya profunda voz quedó adherida al espíritu de la fecha).
De todos modos, Novo no pretende un montaje didáctico, sino pintar una época y con suerte “abrir la iniciativa de investigarla también por cuenta propia del espectador. Uruguay tiene ese montón de historias que muchas veces, por no tener producción de ficción audiovisual que las perpetúen en el tiempo, se van perdiendo. Entonces eso es un disparador, decir ‘bueno, contemos el 83’”.
“Fue el año del paso lunar de Michael Jackson; anduvo por ahí el estreno de ET, el extraterrestre. En la cultura popular hubo un quiebre de un montón de cosas. No sé si hay cambios tan de fondo y de raíz como los que esperaban en esa época. Igual está buenísimo recordar que bailábamos Katunga o Los Iracundos”, apunta Novo.
El autor dice que su obra refleja a “una familia de clase media con espíritu de supervivencia” con las ganas de redescubrir para los más jóvenes las luces y las sombras de aquel momento. “Ni éramos todos tan revolucionarios ni éramos todos tan pacatos. Y era una época en donde empezaba a crecer la realidad que tenemos hoy”.
Novo ingresó al elenco de El Tinglado en 1998 y actualmente pertenece al consejo directivo del grupo. Asegura que es su forma de concebir el teatro lo que lo va llevando por géneros y tonalidades: “A mí no me gusta encasillarme como creador”. De una temporada a otra puede pasar de un montaje demandante como Sacco y Vanzetti, de Mauricio Kartun, a una comedia propia o un thriller; haber adaptado la surrealista El deseo atrapado por la cola, de Pablo Picasso, y haber trabajado sobre la vida y la producción que dejó Íbero Gutiérrez, en IGG (Oriental, casado, 22 años).
Para el final de este año prepara un espectáculo que tiene que ver con el debate televisivo del plebiscito de 1980. Por eso, ahora “necesitaba sentir a la platea reírse genuinamente”. Mientras aprovecha un viaje a Buenos Aires para reunirse con el sindicato de actores y para trabajar en una reversión de una comedia musical, con guionistas argentinos, José María Novo invita a revisitar el calendario de 1983.
Mal tiempo (el 83). Sábados a las 20.30 y domingos a las 19.30 en El Tinglado (Colonia 2035). Reservas al 2408 5362. Entradas: $ 700.