Jamás vi un solo episodio de How I Met Your Mother, pero sé que sus seguidores odiaron el final. Creo haber visto casi todos los de Seinfeld (salteados, así que me puede faltar alguno), y formo parte del enorme grupo de personas que consideraron que el cierre no estuvo a la altura de lo esperable.
Es muy difícil cerrar una serie de televisión con un moño. No solamente hay que resolver tramas y subtramas, sino dejar en claro por qué es momento de abandonar la narrativa. En la última temporada de Friends, por ejemplo, los personajes empiezan a planificar movimientos geográficos que hacen imposible mantener la relación en los mismos términos (imagino que ahora tendrían un grupo de Whatsapp).
Hay finales que están a la altura de todo lo maravilloso que vino antes, como Succession, y otros que disparan conversaciones 20 años más tarde, como Los Soprano. De todas maneras, a veces nos concentramos en esos últimos minutos y les damos una importancia demasiado grande frente a toda la “última temporada” que acabamos de ver.
En el caso de Hacks, por suerte, sus creadores supieron retirarse en el momento justo y lo hicieron por todo lo alto. Es verdad que esta historia de la comediante veterana y de humor anticuado que unía fuerzas con una guionista joven y progresista podría haber seguido algunos años más. Pero la lógica que construyó la serie tuvo en esta quinta y última tanda de episodios una conclusión perfecta. Y aunque no fue la mejor tanda de las cinco, a ninguna le faltó calidad ni humor.
Desde un primer momento la serie se construyó en el choque (generacional, de clases, humorístico) entre Deborah Vance y Ava Daniels. La actriz Jean Smart fue un poco Deborah en tanto nos brindó el papel consagratorio de su carrera después de los 70 años. Si bien cada ida y vuelta con el personaje que interpreta Hannah Einbinder tenía un timing impecable, al final del día Smart estuvo un escaloncito por encima. Quizás, por qué no, por el trabajo de Einbinder sirviendo los centros perfectos para su partenaire.
Con un humor efectivo y un uso envidiable de la billetera de HBO, esta serie comenzó en Las Vegas, pero no se quedó allí. Su primera temporada giraba alrededor del especial de comedia renovado que ambas mujeres escribirían para devolverle a la veterana ese lugar que había perdido entre chistes repetidos y presencias en canales de telecompra. Con cada año la historia avanzó, llevando a la pareja a recorrer el circuito del stand up por los confines de Estados Unidos, para luego dedicar un par de temporadas al desafío final: la posibilidad de encabezar un late show televisivo, siempre girando alrededor del humor en sus diferentes facetas, y con la dificultad de tener que transitar mundos masculinos. Como casi todos.
En medio, lo único que sufrió un poco en cuanto a repeticiones fue el esquema de amigar y volver a enemistar a las dos mujeres, a veces por decisiones intempestivas, otras por influencias externas e incluso por algún malentendido melodramático. Por eso esta quinta temporada, que tiene como eje una presentación a todo trapo en el Madison Square Garden, toma la sabia decisión de no pelearlas. Al menos no tanto, o no tan fuerte.
Es una de esas temporadas finales en las que se repasa el presente de muchos personajes secundarios que fueron y vinieron desde 2021 a la fecha, pero con mejores excusas para hacer apariciones que el juicio que enfrentaban los protagonistas de Seinfeld en el final referido al comienzo. De paso, se despachan con una escena de odio visceral hacia la inteligencia artificial generativa que, por más que coquetee con lo panfletario, es absolutamente necesaria en este presente de afiches que se parecen demasiado unos a otros y que sufren la falta de un ser humano que los arregle (e incluso que se equivoque en algún momento).
Hacks es una serie muy recomendable y cualquier persona que no la haya comenzado puede hacerlo en este preciso instante. O dentro de unos segundos, cuando termine de leer esta recomendación. Lo importante es que no será necesaria ninguna advertencia del estilo “está bárbara, pero medio que la cagaron al final”.
Hacks. Cinco temporadas y un total de 47 episodios. En HBO Max.
