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Libros Reseñas
Foto principal del artículo 'Imaginación socialista o barbarie: los ensayos de Uruguay en el siglo incierto'

Imaginación socialista o barbarie: los ensayos de Uruguay en el siglo incierto

El libro de Amparo Menéndez-Carrión, Gabriel Delacoste y Rodrigo Alonso plantea rumbos posibles en un escenario global de transformaciones veloces.

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Hace poco leí en el teléfono un textito que recomendaba una película de la década de 1970 porque el guionista se había “adelantado a la distopía”. Más allá del error, o quizás gracias a él –la utopía y la distopía son categorías ficcionales–, el comentario consigue transmitir plenamente la idea de que atravesamos un momento de gran cambio en el que muchas situaciones que vivimos o avizoramos hubieran sido consideradas pesadillescas hace pocos años.

Algo de ese ánimo, entre especulativo y urgente, irradia Uruguay en el siglo incierto, el libro de Amparo Menéndez-Carrión, Gabriel Delacoste y Rodrigo Alonso. Sus ensayos transitan entre la doctrina y la prospectiva, con la extrapolación como brazo imaginativo del análisis historiográfico. Son textos de autores con trayectorias en áreas diversas (politología, política, ambientalismo, economía, historia), con una evidente voluntad de unificación de campos. Los tiempos exigen aplicar nuevas estrategias, parecen sugerir.

“Escenarios para pensar el futuro”, el aporte de Delacoste, breve, impacta por dos motivos, por lo menos. Uno, porque se ofrece, condensado, en un cuadro en el que combina la posible consolidación de cinco tendencias observables hoy –liberalismo globalista, singularidad tecnológica, multipolarismo geopolítico, colapso, revolución–, para luego expandirlas en pequeños análisis. Segundo, por lo que se obtiene de esas combinatorias. Aparecen así escenarios como la Catástrofe (colapso económico-ecológico), la Decadencia (se mantiene el orden liberal y convive con colapsos), la Guerra de los Robots (singularidad en colapso), Tecnodiversidad (singularidad y multipolarismo), Ajedrez chino (liberalismo y multipolaridad), Reformismo (liberalismo y revolución), Comunismo automatizado (singularidad y revolución), Socialismo continental (multipolarismo y revolución), Apocalipsis (colapso y revolución), entre otras variables posibles.

Amparo Menéndez-Carrión, autora, entre otras obras, de los tres volúmenes de Memorias de ciudadanía: avatares de una polis golpeada, una mirada al siglo XX uruguayo, propone un texto dual, casi ficcional, en el que imagina no 18 escenarios, como Delacoste, sino dos, aunque dialoga permanentemente con las sugerencias de su coautor. “Uruguay 2080: ¿sin o con proyecto de Estado? Los futuros opuestos de un mismo presente” imagina dos proyectos contrapuestos: “Las Vegas-Sur” y “La polis del Sur”. El primero es una intensificación de las orientaciones liberales-libertarias, que llevan a un aumento de la desigualdad, la segregación y el lucro. Aparecen embates que pueden sonar fantasiosas pero que ya padecemos quienes trabajamos en los medios, como la de la guerra contra el pensamiento abstracto, y otras menos intuitivas, como la desaparición del hambre –claro que tras un período de crisis letal–. La polis del Sur, por su lado, tiene mucho de socialismo agiornado, pero Menéndez-Carrión no se limita a reconvertir consignas conocidas, sino que también explora “estructuras de sentimiento” probables. Por ejemplo, sus especulaciones sobre qué ocurriría cuando las personas crecen con una idea alternativa de “la propiedad privada” no remite tanto a las experiencias del mundo socialista, sino a ciencia ficción política, como la que despliega Ursula K Le Guin en Los desposeídos.

No es ficción, sin embargo. En su ensayo, Menéndez-Carrión especula, recalibra, analiza y retoma el argumento varias veces. No traza una ruta detallada para llegar a Polis del Sur, pero ofrece muchas señales de lo que debería presentar ese camino, en el que es imprescindible un “tercer proyecto de Estado” que suceda al plan batllista.

El aporte de Alonso, en comparación, resulta el más tradicional –historia económica con óptica marxista– y, a la vez, es el cimiento que hace posible el despliegue especulativo de sus compañeros. De enorme valor didáctico, “Terra incógnita: apuntes sobre economía y política en Uruguay” es un riguroso examen que incluye la perspectiva regional-global y parte de la conquista española como matriz fundante. La conclusión de su estudio llega sola: se agotó un modelo cultural que fundó el batllismo y que el frenteamplista no ha podido superar, más enfocado en el pasado que en el devenir, y es tiempo de cambio para la imaginación de izquierda. Ese es, de algún modo, el esfuerzo que inician Delacoste y Menéndez-Carrión.

Uruguay en el siglo incierto también llama la atención por su preferencia por lo global antes que por lo regional, cuando no hace tanto tiempo, el pensamiento político de izquierda aparecía mayormente atravesado por el latinoamericanismo, fuera en su concepción revolucionaria o en su variante mercosureña. En tiempos de tantos cuestionamientos a la política exterior del gobierno de Yamandú Orsi, contiene varios puntos de reflexión tanto para funcionarios como para militantes y simples interesados.

Es un libro singular, pero no carece de parentesco. El ensayo El tiempo no para, de los historiadores Vania Markarian y Aldo Marchesi, aparece como un primo posible por su voluntad de desmarcarse de los formatos académicos desde la academia y también por la de descentrar los ejes de la discusión sobre la coyuntura actual.

El otro pariente que viene a mi cabeza tiene unas décadas: el libro Uruguay hoy, publicado en Buenos Aires en 1971 y coordinado por Luis Benvenuto, reunía un ensayo económico de Luis Macadar, Nicolás Reig y José Enrique Santías, dos diagnósticos politológicos de Carlos Real de Azúa y Carlos Martínez Moreno, y una versión de “La generación crítica”, del teórico cultural Ángel Rama. El avance del autoritarismo, el agotamiento de varios moldes ideológicos y la proximidad de lo inquietante aparecen en todos esos textos que, por su contundencia, clausuraron la “literatura de la crisis” que dominaba las letras uruguayas desde mediados de la década de 1950. Uruguay en el siglo incierto no es sombrío, como su antepasado predictatorial, pero está atravesado por el mismo llamado a la lucidez ante una transformación inminente.

Uruguay en el siglo incierto: una cartografía de futuros posibles, de Amparo Menéndez-Carrión, Gabriel Delacoste y Rodrigo Alonso. 226 páginas. Fin de Siglo, 2026.