Pongamos que podemos hablar del subgénero Dad TV, compuesto por series y películas de acción, espionaje, crimen o misterio protagonizadas por hombres de mediana edad que son muy competentes en su trabajo y que resultan particularmente populares entre hombres de su misma edad (aunque invariablemente más sedentarios). En ese caso, Prime Video es uno de los baluartes de la Dad TV.
Desde su adaptación de las novelas de Michael Connelly con Bosch y Bosch Legacy (una de las series más longevas del streaming) hasta el mayor éxito de la plataforma con Reacher, adaptación de las novelas de Lee Child, que ya prepara el estreno de su cuarta temporada, podemos ir descifrando el procedimiento estándar de Amazon para redondear el concepto y su público: adaptar una saga literaria consagrada como best seller y traducirla en un tipo de televisión de rápido consumo e inmediata satisfacción, pensada sí para cierto tipo de público.
Así, han sumado otros éxitos, como Jack Ryan, sobre novelas de Tom Clancy, y The Terminal List, con base en Jack Carr, y algunos desaciertos (Scarpetta, sobre novelas de Patricia Cornwell), siempre apostando sobre seguro y pretendiendo alcanzar una audiencia e impacto que le permitan ir adaptando más y mejor si sale bien la cosa.
A esta ola de Dad TV en Prime se sumó Cross, la serie basada en libros de James Patterson. Creada por Ben Watkins (actor devenido en habitual showrunner de televisión), estrenó recientemente su segunda temporada y, aunque no se aparta de un esquema que rápida y peyorativamente podría llamarse “televisión de descarte” –esa que uno mira cuando está cansado y no quiere quemarse la cabeza–, demuestra que no llueve sobre mojado.
El caso en esta oportunidad enfrenta a Cross (un efectivo Aldis Hodge) y su equipo de policías a una supuesta asesina en serie (Jeanine Mason), quien en realidad está ejecutando un complejo plan de venganza contra un inescrupuloso millonario empresario (Matthew Lillard, quien de un tiempo a esta parte aparece en todo). Comparado con cierta redundancia que tenía la primera temporada, es evidente aquí que Watkins y su producción han aprendido sobre lo ya realizado. Todo funciona mejor, tanto la investigación principal como algunos cabos sueltos que quedaron de la anterior entrega.
Posiblemente, la temática “latina” que envuelve la historia de venganza, más la tremenda entrega de Mason como antagonista es lo que resulta mejor, así como la persecución que hace el equipo policial. Hay material desarrollado en paralelo –como si fueran sidequests– para los más cercanos a Cross, que, aunque por momentos parezcan ocupar demasiado espacio, terminan enriqueciendo el relato. De algún modo, compensa el apurado episodio final, que termina atentando un poco contra su protagonista: Cross resulta en definitiva un personaje blando, bastante manipulable, y su relato empalidece en ocasiones respecto del de los secundarios. La serie parece hacerse cargo de esto y, como parte de lo mucho que propone para su cierre, hay un timonazo brutal que patea todo el statu quo interno. Habrá que ver cuánto cambia el destino de Cross en su tercera temporada y si sigue mejorando.
Cross. En Prime Video. Dos temporadas de ocho episodios. En Prime Video.
