Con la llegada de los nuevos años 20, el pop entró en una era dominada por voces femeninas que cantaban sobre pasajeros corazones rotos mientras buscaban una identidad artística. Olivia Rodrigo fue una de las grandes representantes de este movimiento, con su fusión de pop con tintes punk rock y baladas melodramáticas.
Hoy, aquellas chicas pandémicas no son las mismas adolescentes desahuciadas por el desamor. Los centennials están entrando en la adultez y con 23 años Rodrigo se enfrenta a un nuevo problema: ya no tiene el corazón roto, pero resulta que el amor también duele. Esa es la premisa de su tercer álbum, you seem pretty sad for a girl so in love, la bitácora de una relación que va del flechazo a la simbiosis, condimentada por ansiedades, dependencia y decepciones.
¿Cómo puede alguien estar tan triste cuando, al fin, está enamorada? En poco menos de una hora, la artista intentará responder la pregunta con un disco construido como una sucesión de cuentos, sobre guitarras de revival pop punk, sintetizadores brillantes y baladas de piano envolvente. Vuelven entonces las canciones narradas, aunque con nuevos personajes, porque, lejos de la tercera en discordia de “déjà vu” o la contradictoria “lacy”, el villano de este álbum es su propia mente.
El amor es una magia
Como cuenta “stupid song”, todo empieza en el baño de una fiesta –un estilo muy Lorde de abrir un disco–, entre inseguridades de madrugada y la búsqueda del amor, que finalmente se materializa en “drop dead” gracias a ese chico que sabe de memoria la letra de “Just like heaven”, de The Cure. Podría ser un guiño al paso, pero la referencia se convierte en patrón. La octava canción del álbum se llama “the cure” y dos tracks después, el mismísimo Robert Smith aparece para prestar su voz en “what's wrong with me”.
Antes de abrazar el pospunk inglés, Rodrigo dedica la primera parte del álbum a convencerse de que el amor podría resolverlo todo. En “honeybee”, la luna de miel choca con su creatividad y la enfrenta al desafío de cantarle al amor cotidiano, el que carece de la idealización que le sirve a la poesía. En contraste, “maggots for brains” es el extremo más oscuro. Con parentesco sónico de New Order y de The 1975, lleva la obsesión romántica hasta niveles incómodos. Rodrigo fantasea con una tragedia que obligue a su pareja a volver porque no soporta la distancia; su dependencia deja de ser dulce y pasa a asustar.
La tercera es la vencida
you seem pretty sad for a girl so in love rompe con la lógica de los anteriores lanzamientos de Rodrigo. Frente a los contundentes SOUR y GUTS, ambos titulados con una sola palabra escrita en mayúscula, aparece un nombre larguísimo, completamente en minúsculas, como imitando un mensaje casual. También desaparece el violeta que dominaba su identidad visual. La portada ahora la muestra de cuerpo entero, colgada boca abajo de una hamaca sobre un cielo celeste; una buena metáfora para un disco en el que enamorarse desestabiliza.
El único violeta aparece en “purple”, donde Rodrigo convierte los colores en estados emocionales, como hizo Halsey en Badlands: el rojo es él, el azul es ella y el violeta es la fusión que tanto deseó; el problema es que la mezcla empieza a incomodarla y la lleva a extrañar la versión de sí misma que perdió en la relación.
La idea se profundiza en “the cure”, donde Rodrigo parece descubrir que el amor no es el antídoto para todos sus problemas. Tiene clara influencia de Paramore (pero el Paramore del soundtrack de Crepúsculo, no el de su último intento por regresar a la música) y el contraste entre la batería punk rock del puente con la solemnidad del cuarteto de cuerdas le da el tinte catártico que lo eleva como clímax emocional del álbum.
La aparición de Robert Smith en “what’s wrong with me” le da el toque final. Hay algo casi gracioso en escuchar al líder de The Cure acompañar el dramatismo exacerbado de una estrella pop de 23 años; sin embargo, la colaboración funciona y sorprende con un Smith calmo, hasta paternal, como si supiera desde hace tiempo que enamorarse nunca fue remedio de nada.
No todo funciona igual de bien. Por momentos Rodrigo escribe canciones tan narrativas que la historia pesa más que la melodía y aparecen decisiones cuestionables en el orden de los temas. “expectations”, con su pulso bailable y el mantra “past mistakes are just new information” (los errores antiguos son solo información fresca), parecía destinada a cerrar el recorrido en una nota alta; pero el álbum decanta en “cigarette smoke”, cargada de cuerdas y dramatismo, prolongando innecesariamente un final que ya estaba dicho.
Quizás crecer sea justamente eso: descubrir que escribir sobre un corazón roto era bastante más sencillo que hacerlo sobre uno enamorado. En you seem pretty sad for a girl so in love, Olivia Rodrigo entiende que el amor no responde las preguntas que la obsesionaban: solo las cambia por otras nuevas.
you seem pretty sad for a girl in love, de Olivia Rodrigo. Geffen Records, 2026. En plataformas.