Hasta el lunes 28 de setiembre, Cinemateca ofrece el ciclo Queremos tanto a Juan, que recuerda y homenajea al cineasta Juan Pablo Rebella a 20 años de su muerte. Desde el sábado se está exhibiendo una “especie de túnel del tiempo”, en palabras de sus organizadores, con una serie de películas que estaban entre las favoritas de Rebella y que, quizás, pudieron haber moldeado su manera de hacer cine.
25 Watts, su primera película, que codirigió con Pablo Stoll, llegó en 2001 en un panorama cinematográfico nacional que empezaba a despegar. “Antes parecía que el cine uruguayo empezaba con cada película, pero se empezó a afianzar en los años 90. Empezó a haber video y una producción más sostenida, además de acceso a otras herramientas”, recuerda la directora de Cinemateca, María José Santacreu, en diálogo con la diaria. “Cambió el mundo y cambiaron otras cosas. Empezó a haber más gente estudiando cine; cuando yo era joven no ibas y le decías a tu mamá: ‘Voy a ser directora de cine’. No había ningún tipo de posibilidad”, opina.
Ese “ecosistema” permitió que en el Festival de Cinemateca de 2001 se estrenaran En la puta vida, de Beatriz Flores Silva, la película más vista del cine uruguayo, y también 25 Watts, “que cambió un poco lo que entendíamos como cine uruguayo; era un poco distinto, hecho desde otro lugar, y ahí se sentaron las bases, creo yo, de lo que tenemos ahora: una producción sostenida, diversificada, donde ya no es raro que las películas vayan a festivales, que sean premiadas, que sean conocidas. Eso lo cambió todo”, señala Santacreu.
La directora de Cinemateca recuerda la recepción que tuvo 25 Watts, en Cinemateca 18, “una sala muy ingrata, con unas condiciones de exhibición malas. Si mal no recuerdo, creo que se pasó con subtítulos en inglés porque el sonido era horrendo. Pero con mucha gallardía se vio la película y la gente la disfrutó muchísimo; se mataron de risa. Era de una cercanía muy inusual; ahora que soy vieja puedo decir ‘muy fresca’, porque te parecía que eran tus amigos los que estaban ahí”. Ese humor tan cercano había hecho reír a los holandeses, que no sabían cómo es el barrio uruguayo ni tenían la referencia del agua Salus. “Funcionaba dentro de lo que nos parecía que era la debilidad de nuestro cine”, dice Santacreu.
Tres años después llegó Whisky, de la misma dupla de directores. “Creo que es la película con la que se miden todas las demás películas, por el recorrido que tuvo. Parecía que era un despegue que iba a ser infinito y que el cine uruguayo había adquirido una realidad de calidad que no iba a parar, y mal o bien fue así. Whisky es un mojón y se podrá discutir si hubo o no hubo películas mejores, pero puso la vara de una calidad a la que se podía llegar desde acá. Me parece que es la película uruguaya más conocida fuera de fronteras, y sin lugar a dudas el referente del cine uruguayo”, reflexiona Santacreu.
20 años después
Rebella falleció el 6 de julio de 2006. “Fue tan dura la muerte de Juan Pablo que quedó un vacío de cómo recordarlo. Es difícil hacer homenajes, incluso al día de hoy, porque pararte ahí y recordarlo sigue siendo muy impactante. La manera, hablando con Pablo Stoll, fue buscar las películas que a Juan Pablo le gustaban, que se pudieran recuperar las circunstancias en las que las vio, por qué le gustaban, y Pablo se puso a hablar con Inés Bortagaray. Se hizo una primera lista de películas; después vimos cuáles teníamos, cuáles eran posibles y cuáles no. Lo más conmovedor es que mirás la lista y te das cuenta de lo joven que era: todas tienen ese aire tan juvenil, tan de una época, que tiene esa cosa medio conmovedora y medio triste de imaginar el gusto de alguien muy joven en aquel momento”, explica Santacreu.
Queremos tanto a Juan llega para reparar una omisión histórica de la institución, según cuenta su directora. “Creo que la selección quedó buena y de parte de Cinemateca nos parecía una omisión que en todos estos años no hubiéramos podido hacer un homenaje. Y el homenaje va a seguir: en noviembre estamos viendo de pasar 25 Watts en 35 milímetros y hacer algo con Pablo por los 25 años de la película. Y seguir homenajeando y recordando a Juan Pablo, que se lo merecía”. Bortagaray sumó un texto de su archivo, titulado Juan: una introducción, y Stoll “desempolvó” una crónica escrita por Rebella llamada Breve historia de 25 Watts.
Hasta el próximo lunes podrán verse películas como Labios de churrasco (Raúl Perrone, 1991), Esperando a Guffman (Christopher Guest, 1996) y Los excéntricos Tenenbaum (Wes Anderson, 2001). Junto a la programación, en el sitio de Cinemateca se incluyen textos sobre la relación de Rebella con cada título, además de artículos de Bortagaray y la breve historia escrita por el propio Rebella.
Queremos tanto a Juan. Programación en cinemateca.org.uy.
