El espectáculo Gato Renato está en la Luna, que se estrenó con mucho éxito en las vacaciones de julio, con entradas agotadas en todas las funciones, regresa por tres fines de semana. Martín Duarte, músico integrante de la banda y del proyecto global en torno a ella, se confiesa “astronauta frustrado” y entusiasta de la astronomía y de mirar “ese regalo maravilloso que es un cielo estrellado”.
“Siempre me fascinó la información sobre el universo, me gusta leer libros vinculados a la carrera espacial, a la llegada del hombre a la Luna, entrevistas a astronautas que contaban cómo es el interior de una nave espacial. Tengo telescopio en casa. Es una cosa que comparto mucho con mis gurises; quizá resulte repetitivo, pero mucho de lo que pasa con Gato Renato son cosas que pasaron con Santiago y Gonzalo, a partir de ellos. Hace años empezaron a surgir algunas canciones que tocaban la temática de la astronomía. De hecho, una de las primeras, que forma parte del espectáculo, es ‘La nave’, que grabamos con Jorge Nasser hace tres o cuatro años y propone una vuelta por el Sistema Solar y conocer cuáles son los planetas”, dice.
Gato Renato está en la Luna empezó a gestarse hace dos años a partir de esa curiosidad, cuando Duarte se reunió con Óscar Méndez, quien fue el director del Planetario hasta hace unos días (se jubiló después de estar por más de dos décadas en ese cargo).
“Intercambiamos sobre la posibilidad de llevar un espectáculo de música para las infancias al Planetario, siempre con esa complejidad que tiene el espacio: el proyector –que es el más antiguo de América Latina– está en el centro de la sala y eso hace que no cuente con un espacio de visibilidad total ni con un lugar donde pueda formarse una banda. Ese fue uno de los principales desafíos para integrar el espacio a la propuesta y por eso diseñamos desde cero todas las visuales, que estuvieron a cargo de Renata Sienra”, explica. Venían con la lógica de tocar en simultáneo con lo que se estaba proyectando en la pantalla, pero el hecho de que se tratara de un espectáculo envolvente y en 360° significaba un desafío mayor.
La música en el centro
Aunque el espectáculo incluye canciones anteriores, a partir de la astronomía como hilo conductor, se compusieron algunas específicamente para estas presentaciones. De todos modos, la idea, aclara Duarte, no es que sea “una clase”, sino abordar temas relacionados con esa disciplina desde una perspectiva lúdica, que incluye la fantasía, la imaginación y el humor, y son introducidas por dos títeres: Gato Renato y Winston, un micrófono que es “la cabeza pensante de esa dupla, el científico, el que tiene claros los conceptos astronómicos”, según Duarte.
Foto: Mauricio Rodríguez
Sobre las canciones, Duarte señala: “La inicial explica lo que es el Planetario, porque para algunos gurises y gurisas es la primera experiencia de ir a ese lugar y les aclaramos que no es una nave espacial ni hay telescopios, que podés ver estrellas aunque llueva. En otra, a partir de que Renato lleva una teoría que presentan los ratones y que sostiene que la Luna es de queso, nosotros –que aparecemos en escena como tres astronautas– y Renato empezamos a cantar la teoría de los ratones y a intentar descubrir qué tipo de queso es. Otra, la del dinosaurio, tiene que ver con la astronomía, pero de una manera más indirecta: trata sobre el meteorito que provocó la extinción de estos animales. Siempre hay un gancho a través de las canciones o de lo que dicen los títeres, que tiene alguna conexión astronómica”.
El Planetario y más allá
Aunque tuvieron intercambios con los docentes del Planetario para evaluar la adecuación de la información que vehiculizan en los textos, “no es una clase de Astronomía que exija una profundización”, subraya Duarte. Se trata de un espectáculo “para toda la familia, porque los grandes disfrutan mucho, pero específicamente es para niños y niñas de entre 4 y 10 años, que es la franja que te diría que lo entiende y lo disfruta más”.
Méndez también opinó sobre el desarrollo, acota Duarte: “Si bien ha habido espectáculos musicales en el Planetario, apoyándose en las proyecciones y en las visuales, él nos decía que era el que más se acoplaba a la dinámica del lugar, porque había sido compuesto específicamente, con temática astronómica, y que las canciones dialogaban muy bien con el espacio”.
Si bien la música es la expresión primigenia y más representativa del proyecto Gato Renato, que incluye lo escénico y lo audiovisual, tiene también “una pata literaria”. Relacionado con la temática de este espectáculo, acaban de publicar Cuando el cielo se quede sin estrellas, de autoría compartida entre Duarte y Martín Muyano, que lleva la temática de las canciones a un cuento ilustrado.
“Nos propusimos hablar de lo poco que estamos mirando el cielo. El ser humano está cada vez más encorvado y con los ojos más grandes, vinculado a la luz que emite el celular, y cada vez nos dejamos maravillar menos por este regalo que es tener una noche de cielo estrellado en el interior del país, donde la polución luminosa no nos deja detenernos y disfrutarlo como lo hacían las generaciones anteriores. Va por ahí el cuento y también la propuesta general del espectáculo. El libro pone a Renato y un par de personajes más –un búho malhumorado y un pingüino científico–, y los tres salen a explorar el espacio para indagar lo que está sucediendo: las estrellas están cansadas de que no las miren tanto y dejan de brillar, y buscan una solución para que la humanidad vuelva a disfrutar del espectáculo del cielo nocturno”, resume el creador.
Gato Renato está en la Luna. Planetario de Montevideo (Rivera 3275). Domingos 30 de agosto, 6 y 13 de setiembre, doble función a las 14.00 y a las 15.00. Entradas a $ 600 por Tickantel. 2x1 para suscriptores de la diaria.
Cuando el cielo se quedó sin estrellas, de Gato Renato. 32 páginas. Alfaguara, 2026. $ 590.
Lorena Hugo en Dragón Dorado
El sábado de 16.00 a 18.00, la biblioteca Dragón Dorado (Porongos 2623) invita a un taller de fanzine y presentación del libro de Lorena Hugo y Luisa Sabatini Décimas a la marchanta: pa’ leer si se te canta, en la que la escritora explora en la métrica de la décima para entregar una serie de textos en los que el humor y el juego con las palabras son protagonistas. Las inscripciones se pueden hacer por mensaje a @dragon_dorado_uy o por Whatsapp al 095 481 288.
Una goleada jurásica
En la librería Germina (Carlos Roxlo 1370 bis) se llevará a cabo el sábado de 11.00 a 12.00 una actividad de lectura y taller creativo: “Un viaje a la Patagonia jurásica, donde el fútbol se juega entre dinosaurios”. Clara Gauthier leerá su cuento Una goleada jurásica, ilustrado por Caro Díaz. Es una actividad gratuita, con cupo limitado, y las inscripciones se hacen escribiendo al mail germinalibrosparacrecer@gmail.com.