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Moria.

Moria.

Moria, la diva que se hizo a sí misma

La miniserie de Netflix muestra a Moria Casán como una transgresora feminista en una época adversa.

Ana María Casanova, conocida popularmente como Moria Casán, no es solo una personalidad del espectáculo: es un fenómeno sociocultural que redefinió los límites del cuerpo, el discurso y el empoderamiento femenino en el Río de la Plata. Su figura trascendió el teatro de revista para convertirse en un ícono pop y emblema de la comunidad LGTBIQ+, analizada por la sociología y adoptada por las nuevas generaciones.

Moria irrumpió a finales de los 60 y ha hecho de todo: vedette, conductora de televisión, jurado de reality shows, empresaria, bailarina y actriz. Su influencia va mucho más allá de lo estrictamente artístico: fue precursora del feminismo en una época dominada por el mandato patriarcal del teatro de revista y las comedias de Alberto Olmedo y Jorge Porcel, y supo dar vuelta la dinámica de la mujer objeto al asumir su corporalidad como una presencia imponente que no pedía permiso ni buscaba aprobación masculina.

También instaló una forma de lenguaje rápida y mordaz (la famosa “lengua karateca”) con frases icónicas como “si querés llorar, llorá” o “el decorado se calla”. Quebró la corrección política que se les exigía a las mujeres y transformó la confrontación mediática en una forma de performance muy propia. Además, apadrinó y visibilizó a la comunidad LGBTIQ+ en una época en la que la agenda de derechos de esa minoría no solo era invisibilizada, sino también objeto de burlas, algo claro en el humor de los 90. Con su estética excesiva y desinhibida, Moria se convirtió en una de las mayores referentes del universo drag.

Moria, la miniserie, está dirigida por Javier van de Couter y tiene a tres actrices protagonistas representando a la protagonista: Sofía Gala Castiglione (su propia hija, asombrosamente idéntica) en su etapa inicial, una enorme Griselda Siciliani en su etapa de explosión mediática y la gran Cecilia Roth en su madurez. El elenco lo completan Marco Antonio Caponi como Mario Castiglione (actor y expareja de Moria, padre de Sofía), Luis Machín como Carlos Petit (su descubridor), Rafael Ferro como Carlos Sexton (representante y gran amor), Seba Rosso como Olmedo, Micaela Riera como Susana Giménez (en su faceta de cercanía con Moria) y Hernán Jiménez como Porcel, su gran socio artístico en los años de oro del teatro de revista y el cine.

Los primeros episodios narran los inicios de Moria en el teatro de revista, cuando se convierte en una de las primeras capocómicas de una Argentina que colocaba a las figuras femeninas como objetos de deseo y no como sujetos. Se retrata una Moria disruptiva, feminista, dueña de su carrera y con un objetivo claro: ser inmortal. Hay un potente relato de los costos –personales y profesionales– que pagó por ser independiente e impedir que otros manejaran su carrera, y también aparece una Moria madre constructora de su propio imperio.

La actuación de Sofía Gala en este tramo es impecable. Asume el desafío de interpretar a su propia madre en la juventud mientras explora en paralelo la compleja relación filial entre ambas y la devoción de Moria por su hija. Según dijo, interpretar a Moria le exigió un intenso proceso emocional que le permitió comprender, desde el arte y la empatía, la historia y las contradicciones de su madre.

En la segunda parte, que se ocupa de la madurez y explosión mediática, Siciliani vuelve a demostrar que es la mejor actriz argentina de la actualidad. Compone a una Moria más sincera, en conflicto con el paso del tiempo, con miedo a la soledad y a la pérdida de vigencia, pero que encuentra en las feroces batallas dialécticas su principal herramienta para el show. En esta parte la historia se humaniza: narra su infancia atravesada por abusos, su despertar sexual, la violencia de género, las adicciones, su extrema resiliencia y los traumas, para ella, resueltos.

El tramo final, el de la Moria reciente, interpretada por Cecilia Roth, explora, siempre con una estética barroca, su pico de sobreexposición y las consecuencias de ser el centro constante de la atención. Aparecen los conflictos públicos y legales más profundos y el desgaste en su entorno cercano por la presión de los medios.

Moria da todo lo que puede dar y más. Es la historia bien narrada de una mujer que vivió muchas vidas dentro de una y que se reinventó sola. Con un cierre poético sobre la longevidad de su carrera, la serie consolida la vigencia artística de Moria Casán, muestra cómo trasciende las épocas y se resignifica ante las nuevas generaciones como un ícono de libertad, vanguardia y resistencia, y reafirma que, más allá del paso del tiempo o las opiniones, ella se mantiene como la dueña indiscutible de su propia historia, fiel a sí misma.

Moria. Ocho episodios de entre 30 y 40 minutos. En Netflix.