la diaria Teatro y danza

Teatro Circular, en Montevideo (archivo).

Foto: Ernesto Ryan

Tras el siniestro de 2025, renace el Teatro Circular: dos obras de alta calidad y tres estrenos en camino

Canción del primer deseo y La noche, con Jorge Bolani, siguen durante agosto.

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En setiembre de 2025, a un año de haber celebrado siete décadas como uno de los bastiones del teatro independiente de nuestro país, el teatro Circular sufrió una grave inundación. La rotura de un caño en el edificio del Ateneo de Montevideo, que está encima de las salas de la plaza Cagancha, impidió que el teatro siguiera funcionando. Los daños abarcaron la sala principal, el hall y los depósitos de vestuario y luces.

Tras nueve meses de colectas y una gigantesca obra afrontada en gran medida por los propios teatreros, el espacio reabrió sus puertas al público.

Pero la magia solo ocurre en el escenario cuando se prenden las luces, y aun así, para que eso sea posible, hace falta ensayo, cansancio y, en este caso, resiliencia. Resulta difícil de imaginar para quienes no nos calzamos las botas ni nos remangamos durante meses posponiendo todo estreno, curso o creación por tiempo indeterminado, lo que costó lograr que el Circular volviera a ser un teatro. El público fiel de la institución la apoyó de todas las formas posibles y hoy, angustias atrás, el teatro tiene dos obras en cartel y tres en camino.

Canción del primer deseo, de Andrew Bovell con dirección de Leonel Schimdt, nominada al Florencio a mejor espectáculo y dirección en 2025, cuenta con las actuaciones de Álvaro Lamas (nominado a los Florencio y los Podestá por este trabajo), Susana Groisman, Aline Rava (nominada a mejor actriz por esta obra) y Denise Daragnés, entre otros. Cuenta la historia de la hija de una familia prominente del franquismo y su compleja relación con sus hijos. Un día, un joven uruguayo aparece en el jardín y produce el despertar de un aluvión de recuerdos que conectan a dos generaciones –la del 68 y la actual– a través la violencia, los secretos y las heridas nunca cerradas.

La noche se estrenó este año y nos acerca nuevamente a uno de los actores más grandes de nuestro teatro: Jorge Bolani. También nos trae a August Strindberg en calidad de personaje. El más célebre dramaturgo sueco (ya que Ingmar Bergman fue captado por el cine) nos lleva a espiar en las cabezas y los corazones de un matrimonio que se separa. Las heridas son mutuas y las turbulencias que desata esa tormenta los enfrentan a sus impulsos más típicos y también a los más ocultos. Escrita por Per Olov Enquist, ahora en versión de Levón y Alfredo Goldstein, La noche resulta una invitación imperdible.

Lo que se viene

El Circular no para, y la calidad es una de las características de los próximos estrenos, a juzgar por títulos y trayectorias. El primero será Contarle al mundo. Con dramaturgia y dirección de Carla Grabino y el espacio en las manos de Hugo Millán, la pieza nos lleva al pasado reciente. A sus 80 años el personaje principal es invitado por un grupo selecto de cientistas sociales a cerrar el ciclo de charlas sobre los 40 años de democracia. Antes de su participación, el conferencista sufre un accidente cerebrovascular y, habiendo sido una autoridad en el tema, enfrenta la circunstancia al borde de la capacidad de su memoria mientras la historia se escurre de su cabeza.

Al igual que su predecesora, Otro lugar, de Domingo Milesi, se estrenará en la emblemática y remozada sala 1. Se podría hablar del teatro dentro del teatro o, más bien, de los teatreros y sus circunstancias, que son en gran medida la propia vida. Podría también asociarse a aquella Homenaje en que la compañía canaria Eslabón contaba cómo siguió la vida de la compañía luego de la muerte de Leonel Dárdano cuando el barco de tantos años se quedó sin capitán. La pieza incursiona en los diferentes momentos del elenco, el oficio, la convivencia, el paso del tiempo, la creación, el teatro y la vida y nos permite ser testigos de las transformaciones que experimenta una compañía de teatro tras atravesar diversas dificultades (y esta compañía sí que sabe de circunstancias adversas).

Que no nos vean mirar, de Julieta Lucena, es la segunda parte de Mírame que nos miran (2020), una obra que cumplió seis temporadas en cartel y cosechó varios reconocimientos en los Premios Florencio. La nueva propuesta retoma el vínculo de sus protagonistas en el momento del alejamiento, explorando las tensiones contemporáneas en torno al amor, la convivencia, la crianza y la transformación de los roles de género. La obra se construye como un dispositivo escénico dinámico, que combina teatro, música, mientras los personajes intentan escribir una obra sobre su propia separación para poder transitarla.

Canción del primer deseo. Sábados a las 20.30 y domingos de agosto a las 19.00.

La noche. Sábados de agosto a las 21.00.

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