El azar en la casa de la Conmebol dictó sentencia. Para los equipos uruguayos, la Copa Sudamericana 2026 no será un terreno de concesiones. El sorteo confirmó que partir desde los bolilleros secundarios —el 3 y el 4— estrecha el margen para la fortuna y obliga a una planificación milimétrica para pelear por ese único cupo de clasificación directa a octavos de final.
La dinámica del azar: de Higuita a Godín
La ceremonia en Paraguay tuvo dos tiempos bien marcados. La primera parte estuvo bajo la responsabilidad de René Higuita, encargado de distribuir a los cabezas de serie y a los integrantes del segundo bolillero. Fue un prólogo de espera para los intereses locales, mientras se confirmaba la ubicación de potencias como San Pablo, Atlético Mineiro o Gremio.
El momento de la verdad para el fútbol oriental llegó de la mano de un referente de la casa, Diego Godín. El exfutbolista nacido en Rosario fue el encargado de retirar las bolillas que marcaron el destino de los nuestros. Boston River fue el primero en aparecer, seguido por Montevideo City Torque; mientras que la expectativa por Juventud de Las Piedras se estiró hasta el cierre del evento.
El mapa de la competencia para los uruguayos
Juventud, que llegaba desde la fase 3 de la Libertadores, cayó en una de las series más complejas del torneo, la B. No solo deberá medirse ante el Mineiro, un candidato de los fuertes, sino que enfrentará una logística extenuante. El equipo pedrense tendrá que subir a los 3.400 metros de altitud para visitar a Cienciano en Cusco y afrontar el viaje más largo del calendario hasta Venezuela para jugar con Puerto Cabello. Serán visitas difíciles por la complejidad de los traslados y, en algunos casos, por la altura o por la potencialidad de los mineiros.
Boston River tampoco lo tuvo sencillo, ya que quedó emparejado en una serie compleja que encabeza el San Pablo brasuca. A esto se suma la dificultad deportiva y geográfica de visitar a Millonarios en la altura de Bogotá. El cuadro se completó rápidamente con la salida de O’Higgins de Chile, configurando un grupo con traslados largos —en especial a Bogotá— y rivales de enorme rodaje internacional como los paulistas. En teoría, el emparejamiento más accesible se da con los rancagüinos de O’Higgins.
Para Torque el panorama logístico parece algo más benévolo al concentrarse en la región, aunque el nivel deportivo no da tregua. Su gran escollo será el Gremio de Porto Alegre, un histórico, pero el equipo celeste parece en condiciones de emparejar de buena manera sus fuerzas con Palestino de Chile y con la particular aparición de Deportivo Riestra. El equipo argentino, que debió saltearse varios grupos por las restricciones de nacionalidad antes de caer en el F, representa un rival “a mano” por la corta distancia con Buenos Aires y, además, un contrincante al que se le puede dar buena competencia.
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