Bajo el eslogan “Retorno al origen. Mirada al futuro”, la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) realizó este jueves en el Antel Arena la llamada Summit AUF 2026, una jornada de “exposición e intercambio de conocimientos sobre diversos aspectos del fútbol uruguayo”.
Con una buena concurrencia de público frente al escenario montado en mitad de campo del moderno estadio, la jornada, que se extendió por más de siete horas, contó con diversos invitados y expositores, representantes de la FIFA y de Conmebol y especialistas de distintas áreas de desarrollo de la AUF, además de charlas y debates en una sala principal y otra secundaria.
Luego de la charla del presidente de la asociación, Ignacio Alonso, que habló en tono informal, sentado en el sofá que pretendía ambientar el escenario como un living, llegó el plato principal: el director técnico de la selección uruguaya, Marcelo Bielsa, y su cuerpo técnico dieron cierre al evento.
Ya en sus primeras palabras Bielsa deslizó una frase que no demoró en tener repercusiones más allá del Antel Arena. El entrenador comenzó por valorar la oportunidad: “Me pareció que era acertado describir cómo hicimos nuestro trabajo, que culmina con la Copa del Mundo”. “Es un milagro para la vida deportiva de cualquier profesional participar en la Copa del Mundo. Voy a agradecer toda la vida a Uruguay que me haya permitido disfrutar de una competencia como esa”, agregó.
Después pasó el micrófono a los integrantes de su cuerpo técnico, que hicieron presentaciones detalladas de sus áreas de trabajo, su metodología y el análisis de datos y estadísticas.
El asistente técnico, Pablo Quiroga, detalló el seguimiento individual que se hace de cada jugador de la selección y mostró las planillas cargadas de datos específicos sobre el rendimiento y los partidos jugados en sus clubes. Explicó que, después de analizar un partido, se clasifican las acciones individuales en positivas o negativas, para después comentar y analizar las conclusiones con los propios futbolistas. Bielsa participó ocasionalmente en cada presentación y agregó consideraciones puntuales. Al respecto dijo que es importante que los jugadores estén en sintonía con el cuerpo técnico en relación con sus acciones positivas y negativas, porque así resulta mucho más fácil tanto capitalizar las buenas como corregir las malas.
Enzo Ferrari, entrenador de arqueros, se centró en los tipos de trabajo que lleva adelante con quienes atajan en la selección, divididos en acciones defensivas, acciones ofensivas –juego con los pies y salidas largas, por ejemplo– y juego aéreo. El preparador físico Diego Estavillo mostró interesantes datos de rendimiento en su área que, desde lo metodológico y lo estadístico, respaldan ciertas nociones que podrían enmarcarse en un sentido común futbolero, como que los buenos resultados deportivos están ligados generalmente a un mayor rendimiento físico que el del rival. Por último, el asistente chileno Diego Reyes habló del exhaustivo análisis de los rivales y puso como ejemplo lo realizado hace pocos meses sobre Inglaterra en la previa de la fecha FIFA de marzo.
Bielsa cerró el evento con un enorme agradecimiento, cargado de elogios, a Jorge Giordano, el director de Selecciones Nacionales, a quien se refirió como “mi jefe” para luego explicar que siempre es mejor para él que alguien lo mande, porque cuando no tuvo una autoridad por encima le fue “muy mal”. Afirmó que Giordano es una persona “única e inigualable” y que nunca conoció a alguien con su capacidad de trabajo en 40 años. También destacó al Complejo Celeste y a todos los funcionarios que conoció durante estos tres años allí, y puntualizó: “Nunca tuve ni vi un problema con nadie”.