Peñarol vivió una noche de contrastes en el Campeón del Siglo. Tenía que ganar, jugó un buen primer tiempo, logró irse ganando con gol de Maximiliano Olivera. Pero no repitió en la segunda mitad, empezó a ceder la iniciativa, eso llevó al empate de Corinthians, y ese 1-1 tan insuficiente como doloroso echó por tierra el sueño de la Libertadores.
Lo que le queda por delante al aurinegro es Independiente Santa Fe la semana que viene. Peñarol deberá ganarles a los colombianos en Montevideo para quedar tercero y tener la chance de continuar la historia internacional en la Sudamericana.
1. Gol de arriba
Peñarol se fue al descanso ganando 1-0 en un primer tiempo en el que hubo intensidad, empuje desde la tribuna y buen pie en la pelota quieta. Los aurinegros arrancaron presionando alto, por un lado, para pararse lejos de su arco y, por otro, buscando la pelota cerca del arco rival.
La actitud era el fuerte de los de Diego Aguirre, postura provocada porque el equipo no tenía mañana. Era ganar o ganar. En esa tónica, la claridad en el juego, que no era fluida, quedaba en segundo plano: lo importante era ir. Y por ese empuje llegó el córner que trajo alegría. A los 19 minutos, Jesús Trindade tiró un córner desde la izquierda al primer palo, Maxi Olivera la peinó hacia el segundo palo, el arquero la miró y fue el 1-0 que desató la locura en el Campeón del Siglo. A partir de la ventaja, Peñarol se replegó unos metros, se hizo más compacto y buscó lastimar de contra.
No le hizo asco a marcar el carbonero. Sus líneas se apretaron, no veía la pelota, pero tampoco daba espacio para que le hicieran daño. La contrapartida fue que empezó a sentir el frío en la nuca que significa que un equipo brasileño te maneje la pelota.
Sobre el cierre de la primera mitad, Peñarol hizo el segundo –pase de Matías Arezo que dejó de cara al arco a Leandro Umpiérrez–, pero el gol no fue validado por fuera de juego de Arezo, bien pitada. En la réplica, el que rozó el empate fue Corinthians: casi fue gol de un viejo conocido, Pedro Milans, que la calzó de zurda y la bocha salió besando el palo. Cinco minutos después, otra vez la tuvo el timão: André sacó un tiro de gol, pero rebotó en Pedro Raúl.
2. No pudo
Después del buen primer tiempo, Peñarol no repitió en la segunda parte. El equipo se metió demasiado atrás y Corinthians empezó a ganar metros, primero con la pelota dominada y después también en campo rival, encontrando espacios por el medio y por las bandas. La posesión de los brasileños superaba, en esos momentos, el 70%. Esa presión constante fue arrimando cada vez más al aurinegro contra su propio arco hasta que, a los 63 minutos, llegó el empate que se veía venir. Centro de Kaio César, el cabezazo de Pedro Raúl fue atajado por Washington Aguerre, pero Franco Escobar cerró mal el segundo palo y el marroquí Zakaria Labyad la tocó sin resistencia.
Con el 1-1, Diego Aguirre aprovechó la pausa de hidratación para alentar a los suyos. Habló claro y fuerte: “Empatar o perder es lo mismo”. El mensaje fue de empuje y confianza, para sacar al equipo del repliegue y llevarlo al todo o nada, porque el punto no alcanzaba.
Con esa idea entraron Facundo Batista y Abel Hernández para formar un doble 9 decidido a ganar el partido. La idea fue buena, pero le faltó contenido. A ninguno de los dos le llegaron pelotas claras, y sin pelota no pudieron estar ni cerca del segundo. Como contrapartida de irse arriba, Peñarol quedó expuesto atrás, casi regalado en defensa. En ese contexto, Aguerre terminó siendo clave al salvar un par de veces al aurinegro cuando Corinthians quedó mano a mano en carrera.
