Arrancaron los dieciseisavos de final, y Canadá fue el primer anfitrión en la historia de los mundiales en no jugar en su país. Al salir segundo en el grupo, debió viajar a Los Ángeles, en Estados Unidos, para chocar con Sudáfrica.
Dicen que lo bueno se hace esperar, y los canadienses contuvieron las emociones hasta los 92 minutos, cuando Stephen Eustáquio, uno de los emblemas de la selección, remató cruzado y rastrero para poner el gol agónico del triunfo.
El festejo fue largo en la cancha. Canadá hizo historia al clasificar por primera vez a octavos de final de un Mundial, y jugará el sábado a las 14.00 ante Países Bajos o Marruecos, que se enfrentan este lunes y llegarán con un día menos de descanso.
Merecido final
Si bien fue un partido chato y con el 0-0 como resultado más probable, Canadá hizo bastante más por el triunfo y tuvo las situaciones más claras del encuentro. Los norteamericanos, con su clásico 4-4-2, apelaron a construir con toques cortos y llegar por las bandas para terminar con centros al área. Sudáfrica pobló la mitad de la cancha pero arriesgó demasiado en la salida, perdiendo algunos balones que se convirtieron en peligro para el rival.
Ronwen Williams, arquero sudafricano, tuvo tres tapadas clave a lo largo del encuentro. Además, hubo dos balones que la defensa sacó en la línea. Sin que existiera una gran superioridad, los canadienses superaron a su oponente 7-2 en situaciones de gol, algo que termina marcando justicia en el gol del final.
Sudáfrica fue de menos a más en el torneo, arrancó muy mal ante México, pero consiguió el empate con República Checa y la gran victoria sobre Corea que le dio la clasificación.
Canadá, además de la victoria, tuvo la buena noticia del debut de Alphonso Davies, su jugador más importante, que entró a los 74 minutos, dejando atrás su lesión. La idea es que pueda ser titular en el próximo partido.