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Economía

Centro de Montevideo (archivo, junio de 2025).

Foto: Natalia Rovira

Señal de enfriamiento económico podría acotar margen para políticas sociales, advierten expertas

9 minutos de lectura
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El indicador adelantado de actividad económica mostró una caída al cierre de 2025. Economistas consultadas por la diaria analizaron qué factores podrían explicar el resultado y qué perspectivas se abren para 2026.

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El último dato del indicador mensual de actividad económica (IMAE) encendió entre algunos analistas señales de alerta sobre el desempeño reciente de la economía uruguaya, lo que reaviva el debate sobre si el país está atravesando una recesión técnica.

Consultadas al respecto, las economistas Gabriela Mordecki, Silvia Rodríguez-Collazo y Tamara Schandy coincidieron, en diálogo con la diaria, en que el IMAE sugiere un enfriamiento de la actividad y advirtieron que, si el menor dinamismo se confirma en el producto interno bruto (PIB), podría reducir el margen fiscal del gobierno para impulsar políticas sociales.

“[El dato del IMAE] es una señal de que la economía se está enfriando. [...] Si, en definitiva, el crecimiento del PIB es menor que el proyectado en el presupuesto, evidentemente los ingresos se van a ver resentidos, porque tenemos una relación directa entre actividad económica e ingresos tributarios”, afirmó Mordecki, coordinadora del área de coyuntura del Instituto de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración de la Universidad de la República.

La experta señaló que el Ejecutivo podría enfrentar mayores dificultades para sostener los gastos comprometidos en áreas prioritarias. “Los gastos están todos comprometidos, entonces se le podría plantear al gobierno una tensión mayor para el cumplimiento de las metas en áreas sensibles para la sociedad uruguaya [...] como atender a la niñez o promover políticas sociales importantes”.

En la misma línea, Rodríguez-Collazo, investigadora asociada del Centro de Investigaciones Económicas (Cinve), consideró que un escenario de menor crecimiento “impactaría negativamente en la dinámica de los ingresos del gobierno central y del BPS [Banco de Previsión Social] durante 2026”. “Lo relevante es si esa brecha entre lo pronosticado y lo que finalmente ocurra es pequeña o grande. El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) ha diseñado un escenario base sobre el que se apoyan las acciones que el gobierno desplegará, así como un plan de gestión de la deuda estableciendo un límite de deuda prudente. Ese es el margen con el que cuenta para desplegar sus acciones, aunque los ingresos no sean los esperados”, afirmó.

Por su parte, Schandy sostuvo que un crecimiento menor al previsto también podría tener consecuencias sobre las cuentas públicas. “Pensamos que las decisiones de gasto deberían incorporar que es posible que la economía crezca menos de lo previsto en la programación fiscal, con el correlato de menos recaudación para el sector público”.

Además, un escenario de bajo dinamismo económico limita el margen para ampliar políticas públicas. “Los ingresos fiscales van a estar condicionados por este escenario de menor crecimiento. Eso limita el espacio para políticas sociales que impliquen gasto incremental”, advirtió.

El dato que encendió las alertas

El Banco Central del Uruguay (BCU) divulgó el viernes el IMAE, que opera como un adelanto del PIB, cuya publicación está prevista para el 24 de marzo. Según este indicador, la economía se habría contraído 0,6% entre el tercer y el cuarto trimestre.

De esta manera, el PIB habría crecido 1,8% en 2025, pero con dos semestres bien diferenciados (uno de expansión y otro de retroceso). Esta situación supone un desvío con respecto a las proyecciones del presupuesto, que asumen un crecimiento de 2,2% para ese año, de 2,4% para 2027 y de 2,5% para 2028 y 2029. En términos anuales, el gobierno asumió que la economía crecería a un promedio de 2,4% durante el quinquenio.

Desde el MEF, el subsecretario Martín Vallcorba dijo el 27 de febrero, en una conferencia de prensa, que el gobierno prevé que haya un crecimiento económico “menor al que estaba previsto originalmente en la ley de presupuesto, que ya contenía una desaceleración de la economía para el segundo semestre de 2025”.

En esa instancia, el ministro Gabriel Oddone afirmó que las proyecciones de crecimiento también se mantienen, “a pesar del conjunto de eventos que ha tenido lugar en la segunda parte de 2025”. El jerarca reparó en que persiste un “escenario económico muy afectado por eventos globales”, con consecuencias que repercuten en el mercado local en relación con la “reducción de plantillas en algunos ámbitos de servicios globales”, problemática sobre la que se encuentran trabajando “para que los efectos sobre la población sean los menos posibles”.

“La casa está en orden, estamos trabajando con máximo esfuerzo para cumplir con lo que proyectamos, para cumplir con las metas que establecimos y para poder generar las condiciones de desarrollo del país que hagan que el sector privado pueda tomar sus decisiones con tranquilidad”, finalizó el ministro.

“Es prematuro”

Por su parte, Mordecki consideró que es “prematuro” aventurar lo que sucederá porque, de lo contrario, solo se están realizando “meras consideraciones especulativas”. “Hay que ver, cuando salga el PIB, exactamente cuáles son los sectores en los que la economía parece estar más enlentecida y cuáles están más dinámicos; eso es, en realidad, lo que importa”, afirmó. “El IMAE es simplemente un indicador de avance, no es el PIB, para eso hay que esperar. [...] No es una noticia fatídica”, reiteró.

En cambio, Rodríguez-Collazo sostuvo que es “esperable” que los datos de cuentas nacionales “no se distancien sustancialmente de los publicados por el indicador adelantado”. “Estimo poco probable que vuelva a revisar esos datos. De todas formas, hay que esperar los datos de cuentas nacionales”, remarcó.

En la misma línea, Schandy dijo que, aunque el indicador no predice exactamente el resultado final del PIB, sí constituye una señal relevante sobre la evolución de la actividad. “El IMAE [...] funciona como un buen indicador adelantado. En los últimos años han existido diferencias entre lo que marca el IMAE y lo que termina registrando el PIB, pero la magnitud de esas diferencias ha sido relativamente pequeña y nunca ha implicado un cambio de signo (es decir, que el IMAE señale una caída y que el PIB termine marcando una suba o viceversa)”, explicó.

En ese sentido, la economista consideró que el dato reciente refuerza la probabilidad de que la actividad haya retrocedido en el cierre de 2025. “La verdad es que la caída que marcó el IMAE fue bastante significativa, de 0,6%. Por lo tanto, parece bastante probable que el PIB efectivamente haya caído en dos trimestres consecutivos”, afirmó.

¿Qué es una recesión técnica?

Schandy explicó que en economía existen diversos métodos para determinar la fase del ciclo económico, pero que la noción de recesión técnica responde a una regla simple. “La definición de ‘recesión técnica’ a partir de dos trimestres consecutivos de caída de la actividad económica es una regla práctica y sencilla, que alerta que la economía no está funcionando bien. Hay recesiones técnicas por motivos muy puntuales, que luego no terminan configurando lo que consideraríamos recesión con otros criterios. Pero ciertamente no es una señal para descartar, sobre todo porque Uruguay viene de un tiempo largo con dificultades para crecer de modo relevante”, afirmó.

En contraposición, Rodríguez-Collazo consideró que el concepto de recesión técnica es una “definición limitada”. “Pensar en una recesión requeriría que de forma generalizada se pudiera detectar esa contracción; para eso, otros indicadores sectoriales y del mercado de trabajo, por ejemplo, deberían mostrar desempeños negativos. Sí podemos pensar que se está transcurriendo una desaceleración del crecimiento”, afirmó.

Mientras tanto, Mordecki recordó que la recesión técnica consiste en “dos trimestres seguidos de caída en términos desestacionalizados”. En cambio, aclaró que una desaceleración implica que la economía crece a un ritmo menor. “Una desaceleración no es recesión, porque desaceleración quiere decir que crecemos menos. Nos desaceleramos, pero no caemos”, explicó.

De todas formas, sostuvo que el número del año va a ser positivo. “Eso nadie lo niega”, remarcó, al mismo tiempo que indicó que probablemente esté “por debajo” de las estimaciones del MEF.

Al observar otros indicadores, Mordecki señaló que no todos apuntan a un deterioro generalizado de la actividad. Por ejemplo, mencionó que algunos sectores industriales muestran señales de recuperación y que el mercado de trabajo continúa sólido. “Si uno mira el mercado de trabajo, por ejemplo, que es un indicador bien importante, analizando más que nada los datos de BPS, de los cotizantes, vienen en aumento en los últimos meses en forma continua”, explicó.

Por debajo de lo esperado

Las perspectivas de crecimiento de la economía uruguaya para 2026 podrían ubicarse por debajo de lo proyectado originalmente por el gobierno, indicó Rodríguez-Collazo. “Con la información disponible al día de hoy, es menos probable que el crecimiento de 2026 se ubique en la proyección de 2,2% presentada en junio de 2025”, advirtió. La especialista explicó que la desaceleración observada a fines del año pasado estuvo asociada principalmente a factores “transitorios” vinculados a la actividad industrial.

En ese sentido, “se podría esperar un impulso positivo en el cuarto trimestre, proveniente de la actividad del sector turístico; aunque en el mes de diciembre el nivel de actividad relevado por el IMAE fue positivo, su efecto no fue suficiente para compensar la contracción de los meses previos”, afirmó.

En ese contexto, la experta estimó que, de mantenerse la dinámica actual de la actividad, “es altamente probable que el crecimiento de la economía en 2026 no sea superior al de 2025”.

Factores que inciden en el resultado

En cuanto a los sectores que podrían estar detrás de la caída de la actividad, Mordecki señaló que aún no es posible identificarlos con precisión. “El IMAE no identifica sectores, simplemente da la información global. Por eso hay que esperar a contar con los datos del PIB”, explicó.

Entre los factores que podrían incidir en la evolución de la actividad, mencionó aspectos climáticos –como la falta de lluvias que afectan la producción–, el comportamiento de algunas empresas que han cerrado y cambios en el consumo, además de fenómenos como el aumento de las compras por internet o las diferencias de precios en la frontera con Brasil.

También apuntó a la incertidumbre internacional como un elemento que puede afectar las decisiones económicas y puso como ejemplo la política arancelaria del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, la guerra en Medio Oriente, la intervención en Venezuela y el recrudecimiento del conflicto en Irán.

La economista mencionó también algunos factores “potencialmente positivos” para la economía uruguaya, como el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea. “Aparentemente, podría entrar en vigencia a mediados de año. Eso es un factor positivo dentro de esta incertidumbre”, indicó.

El posible impacto del agro

Según Schandy, los datos del PIB permitirán identificar con mayor precisión qué sectores explican el comportamiento de la actividad. Sin embargo, adelantó que las condiciones climáticas podrían haber tenido un papel importante en el resultado del último trimestre. En ese contexto, la sequía podría haber afectado el valor agregado asociado a la siembra de los cultivos. “Entonces, en este contexto de escasas lluvias, muy probablemente el valor agregado que se imputó al momento de siembra de los cultivos de verano será menor al que teníamos incorporado hasta ahora en la proyección de PIB”.

Schandy agregó que otros indicadores adelantados que siguen en la consultora no anticipaban una caída tan pronunciada, lo que refuerza la hipótesis de un impacto relevante del agro. “De hecho, cabe señalar que otros indicadores adelantados de actividad que seguimos en Exante no permitían anticipar un deterioro tan pronunciado como el que terminaron mostrando los datos del IMAE, lo que refuerza la hipótesis de que el agro puede haber tenido un rol importante”.

A favor y en contra

Entre las variables que podrían incidir en la evolución de la economía en los próximos meses, Rodríguez-Collazo mencionó el impacto de una política monetaria más expansiva y el comportamiento del dólar. “Si el efecto de una TPM [tasa de política monetaria] más baja, ya en fase expansiva, logra compensar los efectos del debilitamiento del dólar y estimular el nivel de actividad por la vía del acceso a créditos más baratos, podría ser un factor positivo. No obstante, hay que estar atentos al transcurso del nuevo foco bélico que incrementa aún más la inestabilidad, la volatilidad existente y que no contribuye al fortalecimiento internacional del dólar”, indicó.

Asimismo, dijo que el menor dinamismo económico reciente responde tanto a factores internos como a condiciones internacionales. Sostuvo que existieron “shocks negativos” que determinaron un menor crecimiento, como el cierre de la refinería de Ancap y la parada técnica de las plantas de celulosa. También mencionó el efecto del fortalecimiento del peso uruguayo frente al dólar. “Ha estado presente el debilitamiento internacional del dólar y el correspondiente fortalecimiento de nuestra moneda, lo que sin duda afecta las posibilidades de expansión del sector turístico en términos de los visitantes que Uruguay puede recibir y el nivel de gasto que hagan en nuestro territorio”.

Perspectivas para el gobierno

En cuanto a las perspectivas para 2026, Schandy recordó que la consultora ya manejaba proyecciones de crecimiento más moderadas que las oficiales. “En Exante ya veníamos trabajando desde principios del año pasado con un pronóstico en el eje de 1,5% de crecimiento promedio anual para 2026, inferior a las proyecciones oficiales y en la parte baja del rango de opiniones de nuestros colegas”.

El nuevo dato de actividad podría implicar revisiones en esas proyecciones. “Este último dato del IMAE sugiere un cierre del año 2025 peor que el que teníamos estimado. Veremos, con la publicación de los datos del PIB, cuán extendida fue la mala performance a nivel sectorial y si hay revisiones de datos para atrás para ver si debemos modificar o no nuestro pronóstico de 2026”.

De cara a los próximos años, Mordecki sostuvo que el gobierno empieza el año con el nuevo presupuesto, que establece nuevas obras que van a “impactar positivamente en la actividad económica”. “No va a ser una época de gran crecimiento; eso nadie lo está proyectando, justamente, porque el entorno es muy volátil e incierto. Habrá que ver qué sucede, pero yo creo que el hecho de tener algunas grandes obras planificadas siempre da un piso de crecimiento económico al país”, concluyó.

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