Economía Sector público

Foto: Rodrigo Viera Amaral

Operación de deuda: Uruguay mejora sus condiciones de financiamiento

Uruguay concretó una emisión global de deuda por 1.697 millones de dólares, con una demanda que duplicó lo emitido. De esta forma, se avanza en la desdolarización de la deuda, se extienden los vencimientos y se mejoran las condiciones de financiamiento en moneda local.

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Editar

El gobierno concretó el martes una operación de emisión de bonos globales soberanos por un total equivalente a 1.697 millones de dólares. De ese total, 1.298 millones de dólares corresponden a la reapertura del Bono Global en pesos a tasa fija nominal y con vencimiento en 2035, en tanto hay 399 millones de dólares correspondientes a la reapertura del Bono Global en dólares con vencimiento en 2037.

Considerando conjuntamente ambos instrumentos, la demanda total (incluida la demanda por canje con títulos en pesos, UI y dólares de menor plazo) alcanzó un máximo de 3.353 millones de dólares (el equivalente). De ese monto, 49% fue de inversores residentes y el monto restante de inversores extranjeros.

Según informó la Unidad de Gestión de Deuda (UGD) del Ministerio de Economía y Finanzas, la tasa de rendimiento del bono en pesos fue de 7,75% anual (por debajo de la tasa de la emisión global que se hizo en octubre), mientras que la tasa del instrumento en dólares fue de 5,36%, con una prima de riesgo de 75 puntos básicos (0,75% anual); esta última cifra surge de considerar el diferencial de rendimiento sobre el bono de referencia del Tesoro estadounidense al mismo plazo (es, por lo tanto, la medida del riesgo país).

En el primer caso, la UGD destaca que “la reducción sostenida de la inflación y el anclaje de las expectativas inflacionarias, así como la compresión de las tasas reales en UI y el bajo riesgo país, constituyeron factores fundamentales que explican la mejora en los términos de financiamiento soberano en moneda local”.

De acuerdo con el comunicado oficial, la operación de deuda perseguía cuatro objetivos. En primer lugar, avanzar en el programa de fondeo del gobierno en los mercados globales, lo que complementa las emisiones a nivel local y con organismos multilaterales. En segundo lugar, la operación supone continuar avanzando en el proceso de desdolarización de la deuda, al tiempo que extiende la madurez promedio de la deuda (estira los vencimientos). Finalmente, el cuarto objetivo era continuar diversificando la base inversora.

Evaluación

Como afirmó el ministro de Economía, Gabriel Oddone, la emisión fue a las menores tasas de la historia, lo que confirma el éxito de la operación y, en términos más amplios, de la gestión de la deuda. Esto último forma parte de una política de Estado que, desde la salida de la crisis de 2002, ha permitido fortalecer el perfil macroeconómico del país, mitigando las vulnerabilidades que en el pasado operaron como amplificadores de los shocks externos. Producto de este proceso, sostenido a lo largo de varios gobiernos de distinto signo, la calificación crediticia del país se ubica por encima del umbral que define el grado inversor, lo que permite contar actualmente con el riesgo país más bajo de la región, que además se destaca en perspectiva histórica.

Lo que se viene: usos y fondos para 2026 y 2027

Las necesidades y las fuentes de financiamiento del gobierno, que se desprenden de la Rendición de Cuentas, indican que el país necesita más de 6.000 millones de dólares en ambos años para financiar sus cuentas. Para este año, en concreto, los usos de fondos ascienden a 6.889 millones de dólares, que se desglosan de la siguiente manera: déficit primario (1.488 millones), pago neto de intereses (2.492 millones), amortización de títulos de mercado y préstamos (2.906 millones) y variación de activos financieros (dos millones).

Para esos usos, las fuentes previstas son las siguientes: desembolsos con organismos multilaterales e instituciones financieras (613 millones de dólares), emisión total de títulos de mercado (5.988 millones) y otros (287 millones). De esta manera, el endeudamiento neto del gobierno previsto para este año asciende a 3.693 millones de dólares, cifra que se ubica por debajo del tope legal que impone la regla fiscal vigente.

Para el año que viene, por su parte, los usos (y, por lo tanto, las fuentes) son equivalentes a unos 6.819 millones de dólares, con desgloses similares en ambas dimensiones. En particular, la emisión total de títulos de mercado prevista se ubica en torno a los 6.110 millones de dólares.

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