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Extraído del Manual de Buenas Prácticas de Educación Integral de la Sexualidad.

Desde sexualidad a prevención en violencia de género: diez buenas prácticas en educación sexual integral para replicar en Uruguay

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Las iniciativas fueron seleccionadas en un concurso nacional y están detalladas en un manual dirigido a personas que trabajan con niñas, niños y adolescentes, publicado por la Facultad de Psicología de la Udelar con el apoyo de UNFPA, Unesco y la Organización Panamericana de la Salud.

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En un contexto regional y mundial en el que avanzan los discursos de sectores contrarios a la perspectiva de género en la educación, visibilizar prácticas de educación sexual integral basadas en evidencia científica y construidas desde una perspectiva de género, derechos humanos e interseccional, aparece como fundamental. Con ese espíritu nació el Manual de Buenas Prácticas de Educación Integral de la Sexualidad, presentado el pasado 17 de diciembre, que reúne una decena de experiencias que fueron implementadas en centros educativos y espacios no formales de todo el país.

La publicación sistematiza diez iniciativas ganadoras del Concurso de Buenas Prácticas en Educación Integral en Sexualidad (EIS), organizado en 2024 por el Programa de Género, Sexualidad y Salud Reproductiva del Instituto de Psicología de la Salud de la Facultad de Psicología de la Universidad de la República (Udelar), en alianza con el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), Unesco y la Organización Panamericana de la Salud.

Las experiencias seleccionadas “representan la diversidad del campo de la EIS en Uruguay”, apunta el documento. Así, hay propuestas implementadas en educación inicial, primaria, secundaria y en espacios de educación no formal, tanto en Montevideo como en el interior del país, en contextos urbanos y rurales, en instituciones públicas y privadas. La heterogeneidad también se ve reflejada en las metodologías empleadas: desde talleres participativos, recursos lúdicos y propuestas de formación a estrategias de articulación territorial y enfoques intergeneracionales que involucran a familias y comunidades.

“Lo que unifica estas experiencias diversas es su compromiso con una educación sexual que reconoce a niños, niñas, adolescentes y jóvenes como sujetos de derecho, que valora sus voces y experiencias, que los acompaña en sus procesos de desarrollo, y que contribuye a la construcción de vínculos afectivos basados en el respeto, la comunicación y el cuidado mutuo”, especifica el manual, que fue coordinado por Alejandra López Gómez y Pablo López Gómez, del Programa de Género, Sexualidad y Salud Reproductiva de la Facultad de Psicología.

“Este manual constituye una afirmación de la centralidad de la evidencia científica como fundamento de las políticas educativas en sexualidad, y del enfoque de derechos humanos como marco ético y político insoslayable”, resalta el texto. Está dirigido a personas que trabajan con niñas, niños y adolescentes, ya sea en el marco de políticas educativas, de salud o sociales.

Las prácticas presentadas se centran en temas como la sexualidad, roles y estereotipos de género, métodos anticonceptivos y de protección de infecciones de transmisión sexual (ITS), consentimiento, diversidad sexual y corporal, el derecho al placer, la intimidad, los vínculos afectivos y la violencia en el noviazgo, entre muchos otros. El libro, que ya está disponible en el sitio web de UNFPA, incluye anexos con materiales para replicar las experiencias.

“Educación de la sexualidad y afectividad en primaria”

Esta práctica fue implementada en el Instituto Crandon para estudiantes de 1º a 6º año de escuela. La propuesta se llevó adelante a través de talleres adaptados a las edades de cada grupo, donde se abordaron temas como diversidad familiar, roles de género, los cambios de la pubertad, el desarrollo de competencias socioemocionales y el uso saludable de la tecnología.

En 1º, por ejemplo, se trabajó el concepto de familia y diversidad familiar, y uno de los recursos lúdicos utilizados fue el “Detective de las emociones”, que “permite abordar de manera creativa el conocimiento de sí mismo y de los demás compañeros”, consigna el manual. En tanto, en 6º, se abordaron temáticas vinculadas a la sexualidad y el uso de redes sociales. En este caso, se utilizaron juegos online, videos y un juego de tablero elaborado por el equipo de psicólogos (“Teen Talk”) que busca reflexionar de manera dinámica sobre diversos aspectos de la sexualidad.

Los talleres fueron coordinados por el psicólogo del centro educativo y los docentes de cada clase, en articulación interdisciplinaria.

Extraído del Manual de Buenas Prácticas de Educación Integral de la Sexualidad.

“La ESI como dimensión transversal en la trayectoria educativa”

Esta propuesta se llevó adelante en el Colegio San Juan Bautista, con estudiantes desde Educación Inicial (2 años) hasta 3º año de Educación Media Superior (17 años). El trabajo, que fue implementado por el equipo de educación sexual de la institución, se realizó mediante talleres, espacios lúdicos y debates, con herramientas como cuentos, canciones, juegos, documentos audiovisuales y tecnologías digitales, adaptados a cada etapa evolutiva.

El proyecto contempla en primaria al menos dos intervenciones anuales por nivel, donde se abordan temáticas como “conocimiento y respeto del cuerpo, emociones, diferencias, autonomía, convivencia familiar, uso de tecnologías, reconocimiento corporal, cambios de la pubertad, genitalidad y reproducción”. En secundaria, se realiza un sondeo para explorar los intereses de las y los adolescentes y con base en eso se diseñan las intervenciones. Los temas abordados incluyen “las diferencias físicas, emocionales y de pensamiento; situaciones vinculares; confianza y toma de decisiones; respeto por las diferencias; relaciones sexuales; métodos anticonceptivos; y situaciones límite de la vida cotidiana”.

“El diverso mundo de las relaciones sexoafectivas”

Esta experiencia nace del colectivo Girová para trabajar EIS con adolescentes, jóvenes y personas adultas. Consiste en 20 tarjetas ilustradas –acompañadas de una guía con orientaciones pedagógicas– con situaciones que representan una amplia diversidad de identidades, cuerpos, formas de vinculación, prácticas sexuales y etapas de la respuesta sexual humana.

El objetivo es que, en base a las ilustraciones, se puedan “habilitar diálogos e intercambios que fomenten la sensibilización y la reflexión crítica sobre temas como el consentimiento, la diversidad sexual y corporal, el derecho al placer, la intimidad, los vínculos afectivos y la prevención de ITS y embarazos no intencionales, entre otros”.

El manual destaca que esta práctica tuvo intervenciones “exitosas” con adolescentes privadas de libertad en el Instituto Nacional de Inclusión Social Adolescente, estudiantes de 2º a 4º año del Liceo Idejo y educadoras sexuales en la Feria de Educación Sexual Integral, “confirmando la pertinencia y efectividad del material en diferentes contextos”.

“Sexualidad sin fakes: una práctica de EIS en espacios públicos”

Se trata de un programa impulsado por Iniciativas Sanitarias y la Intendencia de Canelones, que busca “romper con el círculo de desinformación promoviendo el acceso a información basada en evidencia y fomentando el pensamiento crítico en juventudes de 14 a 24 años y personas adultas referentes”. Desde 2020, desarrolló más de 120 talleres y actividades educativas, alcanzando a 4.658 juventudes en espacios públicos, culturales, deportivos y educativos del departamento, además de formar a 40 personas adultas referentes.

La propuesta se basa en la interacción con materiales lúdicos desarrollados específicamente para el programa que se integran en una caja didáctica con una guía conceptual y materiales de apoyo. El proyecto también crea contenidos digitales a partir de temas propuestos por las juventudes, como juguetes sexuales, consentimiento, sexting y estereotipos de género. Los productos incluyen podcasts, transmisiones en vivo y una landing page accesible que “democratiza el acceso a información de calidad”.

Sexualidad sin fakes también acompañó la instalación de dispensadores de preservativos en espacios públicos, generando instancias de sensibilización y materiales de difusión.

“Reconocernos y seguir pensándonos: deconstrucción de mandatos patriarcales en educación media”

Esta práctica, llevada adelante en el Liceo Dr. Miguel C. Rubino de Durazno, apunta a estudiantes de 1º, 2º y 3º de Educación Media Superior con talleres donde se analizan las “imposiciones patriarcales presentes en familia y sociedad, estereotipos de género y el concepto de cuerpo/territorio”, a través de una “metodología experiencial” que utiliza “textos narrativos, videos, obras literarias y material audiovisual como disparadores para el análisis y reflexión colectiva”.

Las actividades incluyen “debates, reflexiones grupales, análisis de textos que evidencian violencia naturalizada y creación de material audiovisual protagonizado por los estudiantes, transformándolos en agentes de cambio que amplían la reflexión a toda la comunidad educativa”.

“Vitaminas para prevenir la intoxicación por amor”

Esta intervención se realizó con adolescentes de 15 a 18 años, estudiantes de 3º año de Educación Media Superior con orientación en Ciencias Agrarias del Liceo 36 – IBO (Instituto Batlle y Ordoñez) y el Liceo 66 Parque Tejano, y apunta a la “desnaturalización progresiva de relaciones violentas”.

Para eso, propone tres “shocks vitamínicos”: uno que pretende identificar vínculos tóxicos y saludables, analizando canciones populares; un segundo para entender que los vínculos tóxicos son una forma de violencia, a través de la lectura del cuento Un joven celoso, del humorista francés Pierre Henri Cami (1968); y un tercero que apunta a comprender que “los vínculos tóxicos son una forma de violencia basada en género”, con un cine-foro sobre la película Love, Simon (2018).

Extraído del Manual de Buenas Prácticas de Educación Integral de la Sexualidad.

“Detrás de las pintadas”: taller sobre las representaciones del cuerpo usando arcilla

Este taller busca que la problemática de pintadas de penes en paredes y mobiliario del Liceo 57 Rodolfo Tálice se transforme en una oportunidad pedagógica para abordar concepciones sobre sexualidad, placer, cuerpo y género. La intervención propone a estudiantes de 9º año de Educación Básica Integral (adolescentes de entre 14 y 16 años) crear con arcilla partes del cuerpo vinculadas con el placer.

El objetivo es “reflexionar sobre zonas erógenas, consentimiento y deconstruir mitos como el falocentrismo y coitocentrismo que limitan el disfrute sexual y generan ansiedad de desempeño”, detalla la publicación.

“Muñecos sexuados como recurso educativo transversal de trabajo en el aula y las prácticas educativas”

Esta práctica de EIS fue realizada en el Liceo de Soca, Canelones, con estudiantes de entre 12 y 16 años. Los muñecos de crochet sirven de disparadores para la elaboración de propuestas creativas desde tres unidades curriculares: desde Comunicación y Sociedad, las y los adolescentes elaboraron guiones teatrales donde los muñecos protagonizaban situaciones cotidianas vinculadas a adolescencia, identidad, diversidad y vínculos; desde Matemática, realizaron encuestas y procesamiento de datos sobre las temáticas; y, desde Biología, desarrollaron fichas informativas y lúdicas sobre anatomía, cambios en la pubertad y ruptura de estereotipos.

La publicación resalta el “carácter innovador” de la propuesta al “revalorizar juguetes tradicionales desde un enfoque educativo que rompe estereotipos de género y belleza, naturaliza el abordaje de la sexualidad y genera aprendizajes significativos mediante metodologías activas y lúdicas”.

“Seguro que sí”: concurso de spots para la promoción del uso responsable de preservativos

Estudiantes de 12 a 17 años de instituciones educativas formales y no formales, públicas y privadas de Trinidad, Flores, fueron convocados a participar de un concurso de spots publicitarios de hasta 90 segundos para promocionar el uso responsable de preservativos. Las referentes de educación sexual del Liceo 1 y el Liceo 2 de esa ciudad, Andrea Iturburúa y Luciana Urbeltz, fueron las coordinadoras de esta propuesta que incluyó talleres preparatorios sobre usos teóricos y prácticos de preservativos externos, internos y campos de látex desde una perspectiva de género y diversidad.

Como resultado de la práctica, se identificó “la naturalización del diálogo sobre preservativos, la desmitificación de ideas erróneas, la producción de recursos audiovisuales para futuras intervenciones, y la incorporación de actores comunitarios”.

“Violentómetro”: herramienta participativa para la prevención de violencias

Este proyecto estuvo dirigido a adolescentes de entre 12 y 18 años de cinco liceos públicos de Montevideo, con la propuesta de implementar el “Violentómetro”, una herramienta facilitada por la Facultad de Psicología que permite identificar, medir y reflexionar sobre diferentes manifestaciones de violencia en la vida cotidiana.

La práctica se desarrolló a través de tres modalidades, coordinadas por referentes de sexualidad en colaboración con equipos multidisciplinarios y docentes: talleres sobre vínculos de noviazgo que analizan situaciones para reconocer manifestaciones de violencia naturalizadas; carteleras interactivas en espacios comunes; y jornadas de sensibilización sobre resolución pacífica de conflictos.

Los talleres finalizan con la construcción colectiva del violentómetro en formato cartelera con los colores del semáforo: verde para clasificar los vínculos saludables, naranja para aquellos donde hay alertas y rojo para vínculos no saludables.

En la publicación se señala que “el violentómetro funcionó como punto de partida efectivo para iniciar conversaciones sobre violencia de género y reflexionar sobre las acciones cotidianas de estudiantes, generando un espacio de análisis que antes no existía sistemáticamente en las instituciones”.

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