la diaria Conocimiento

Grupo de investigadores del área de patrimonio del Instituto de Ingeniería en Materiales

Leer el pasado para construir el futuro: investigadores uruguayos estudian estructuras bajo tierra del Montevideo colonial

Un equipo interdisciplinario de la Udelar analiza los materiales de estructuras halladas en Ciudad Vieja para generar conocimiento que permita restaurar de forma adecuada las edificaciones históricas.

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¿Cómo se conserva un edificio histórico si no se sabe exactamente cómo fue construido? La respuesta puede estar en sus propios materiales. Un revestimiento, una pared o un ladrillo pueden revelar las técnicas utilizadas hace cientos de años y, al mismo tiempo, aportar información fundamental para decidir cómo intervenir esas construcciones en el presente y preservarlas hacia el futuro.

Esa es una de las líneas de trabajo de un equipo interdisciplinario de la Universidad de la República (Udelar), que analiza materiales de estructuras encontradas bajo varias capas de suelo en Ciudad Vieja. Las construcciones, que podrían corresponder a los primeros tiempos de Montevideo, podrían aportar pistas sobre cómo se construía y qué actividades se desarrollaban en la ciudad colonial.

El trabajo es realizado por docentes del Instituto de Ensayo de Materiales de la Facultad de Ingeniería en conjunto con el Departamento de Arqueología de la Comisión del Patrimonio Cultural de la Nación, y busca aportar respuestas ante el “vacío” que existe en el país en materia de documentación sobre las técnicas constructivas utilizadas a lo largo de la historia.

Las arquitectas y docentes de la Facultad de Ingeniería Carola Romay y Marcia Ferreira explicaron a la diaria que el estudio busca caracterizar los materiales recuperados en las excavaciones y aportar información técnica que ayude a la investigación arqueológica.

“Conocer los materiales nos ayuda a reconstruir la tecnología aplicada, las técnicas, las herramientas y las máquinas que se usaban en cada proceso. Y también nos permite entender cómo funcionaban la mano de obra, el comercio y la producción local”, afirmó Ferreira.

En particular, el equipo estudia los materiales de revestimiento que cubren unas estructuras de piedra encontradas debajo de varias capas de suelo. Conocer sus características puede ayudar a determinar de qué período histórico provienen y, a su vez, aportar pistas sobre la función de las construcciones.

El proyecto será presentado en la feria de Ingeniería deMuestra, organizada por la Facultad de Ingeniería y la Fundación Julio Ricaldoni, que se realizará el 16 y 17 de octubre bajo la consigna “Derribemos estereotipos de género”.

El equipo de investigadores no solo se encuentra trabajando en Montevideo, sino también en Colonia del Sacramento.

Crédito: Grupo de investigadores del área de patrimonio del Instituto de Ingeniería en Materiales

Unas estructuras sin explicación

Uno de los principales desafíos es determinar qué eran exactamente esas construcciones que encontraron los investigadores en Ciudad Vieja. “Se trata de unas construcciones que no pueden ser identificadas como convencionales”, señaló Romay. Entre las posibilidades se encuentran canalizaciones o cimentaciones, pero su configuración geométrica y su composición material hacen difícil determinar con claridad de qué se trata.

Las estructuras presentan distintas secciones: se ensanchan y luego vuelven a angostarse. Esa característica es una de las que más llama la atención de las investigadoras.

“Lo llamativo es su conformación geométrica. No la podemos asociar con facilidad a las estructuras comunes o conocidas”, explicó Romay y señaló que el objetivo es identificar de qué fecha son y cuál era su función.

Los materiales utilizados, en cambio, son tradicionales: piedra, arena y ladrillo. Lo llamativo está en la forma en que fueron construidos y colocados, lo cual plantea interrogantes sobre el uso que tuvieron.

Una de las hipótesis que manejan es que se trate de estructuras vinculadas a actividades productivas propias de la época, como la producción de sebo, grasa o cueros.

Para confirmar o descartar esa posibilidad, el equipo busca en los materiales señales que permitan relacionarlos con esas actividades. La presencia de restos o componentes de origen orgánico, por ejemplo, podría aportar una pista.

Para complementar los análisis, el equipo también investiga a qué se dedicaba el propietario del predio en la época fundacional de Montevideo y con qué recursos materiales contaba para construir.

La composición química de los materiales permite identificar, por ejemplo, las materias primas utilizadas y, a partir de ellas, reconstruir aspectos de la tecnología disponible en determinado momento, afirmó Ferreira.

De esta forma, los materiales pueden funcionar como testigos de una época y aportar información que no necesariamente quedó registrada en documentos escritos.

Conocer para preservar

El objetivo del proyecto, sin embargo, no termina en reconstruir cómo era Montevideo hace cientos de años. El conocimiento generado por este tipo de análisis también puede ser utilizado para intervenir, restaurar y preservar las construcciones históricas.

Las investigadoras colaboran con profesionales que enfrentan esos desafíos en edificios históricos. En esos casos, la pregunta no es solamente cómo era una construcción, sino también cómo puede ser recuperada y conservada.

“La interrogante es cómo hago para ponerlo de vuelta en su ciclo de vida”, explicó Romay.

En ese sentido, estudiar materiales históricos permite conectar la investigación del pasado con una necesidad actual: generar conocimiento que sirva para decidir cómo preservar el patrimonio construido y mantenerlo en uso en el futuro.

Romay destacó que este tipo de investigación permite además llenar un vacío en el conocimiento sobre la historia constructiva del país.

“Hay un vacío muy grande que tenemos porque no tenemos documentado cómo se hacían las cosas”, sostuvo.

Una historia construida entre disciplinas

Para responder estas preguntas, el proyecto reúne especialistas de distintas áreas. Además de ingeniería y arqueología, participan profesionales de las facultades de Química y Ciencias.

Para Romay, esa diversidad es una condición necesaria para entender las estructuras. “Este es un trabajo que es totalmente interdisciplinario”, afirmó.

La ingeniería permite analizar las estructuras y las construcciones desde una perspectiva global, pero la investigación también necesita conocimientos especializados para estudiar sus componentes.

“Estamos tratando de buscar sus raíces, no solo en lo macro, sino en lo micro”, explicó Romay. Arqueólogos, geólogos, químicos, físicos, biólogos e historiadores pueden aportar distintas piezas para reconstruir el contexto en el que fueron construidas y utilizadas.

El trabajo realizado en Ciudad Vieja forma parte, además, de una metodología que puede aplicarse a otros edificios y estructuras históricas del país.

“Ojalá pronto podamos contarles, desde esta mirada multidisciplinar, para qué se usaban estas construcciones, de qué está formado ese revestimiento, por qué están allí ubicadas y qué valor tienen para nuestra historia pasada y futura”, concluyó Ferreira.

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