El crecimiento sostenido de personas sin hogar en Uruguay no solo plantea un problema social en el presente, sino también una pregunta de fondo: qué modelo de ciudad y de sociedad se está construyendo hacia el futuro, dijo a la diaria el doctorando en Arquitectura y profesor universitario Gonzalo Bustillo. Para el investigador, los datos actuales y las proyecciones muestran que, sin cambios estructurales, el país se encamina a una profundización del fenómeno, que podría alcanzar a las 20.000 personas para 2036.
“Montevideo ha tenido un crecimiento de 600% (de personas sin hogar) entre 2006 y 2023 (...) al pasar de menos de 1.000 personas a más de 5.000”, explicó Bustillo, en base a datos reconstruidos a partir de solicitudes de acceso a la información pública al Ministerio de Desarrollo Social (Mides) realizadas en 2023.
Dichos datos desembocaron en la investigación denominada “Aportes para la innovación política en el acceso a la vivienda social para personas sin hogar en Uruguay”, que fue realizada por Bustillo y Leticia Moreno para la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de la República en 2023.
El experto aclaró que cuando el Mides hizo públicos los conteos en 2023, dejó fuera las personas que se encontraban en centros 24 horas, lo cual “rompió la serie histórica” y la comparación de datos. Frente a esta situación, los investigadores tuvieron que hacer un pedido de acceso a información pública, que les permitió que la serie de datos históricos sea comparable y alcanzar la cifra de más de 5.000 personas.
“Montevideo concentra la mayor parte del problema a nivel nacional, (...) lo cual evidentemente está mostrando una dinámica de exclusión residencial de las más graves y severas a nivel internacional”, sostuvo.
Según la investigación realizada por Bustillo y Moreno, que en los próximos meses será publicada en un libro, entre 2006 y 2023 la población sin hogar en Montevideo aumentó casi un 600% pasando de 739 personas en 2006 a 5.015 en 2023.
“En 2030, Montevideo tendría una población sin hogar total de 10.583 personas y para 2036 de 19.490 personas (...) Considerando que Montevideo ha concentrado durante el periodo analizado entre un 80% y un 85% del sinhogarismo total del país, la incorporación de toda la demanda potencial de vivienda para sustanciar una política nacional de sinhogarismo cero en Uruguay para los próximos diez años implicaría un aumento del rango del 50% de nuevas soluciones habitacionales o del 100% de los programas de alquiler en los planes quinquenales para 2030 y 2035”, se señala en el documento.
El modelo
El investigador remarcó que desde la creación del Mides en 2005, se definieron las primeras políticas para abordar esta situación, las cuales consolidaron una red de refugios, centros y vivienda de transición. No obstante, este modelo, que se ha mantenido en el tiempo, no ha logrado ser efectivo, afirmó.
“Ninguna de las propuestas que desarrolló el Mides, incluso en interacción con el Ministerio de Vivienda, garantiza una estabilidad del acceso a la vivienda, sino que son soluciones fundamentalmente transitorias, incluso las de vivienda con apoyo, y además tiene una lógica de convivencia forzada”, dijo.
Frente a esto, planteó la necesidad de repensar el abordaje desde una perspectiva de derechos. “La restitución de un derecho (...) no puede estar coartada por la exigencia de la convivencia”, explicó, en referencia a los sistemas que obligan a las personas a compartir soluciones habitacionales como condición de acceso.
Según Bustillo, el crecimiento del sinhogarismo convive con la persistencia de un modelo de políticas públicas que no logra revertir la tendencia.
El investigador cuestionó el enfoque basado en refugios y soluciones transitorias, conocido como “modelo de escalera”, que ha predominado en Uruguay durante las últimas dos décadas. “No hay ningún país del mundo que haya transformado de manera estructural la dinámica (...) en base a ese sistema”, señaló.
¿Vivienda como derecho?
Para Bustillo, el debate no es sólo técnico sino político. En el escenario actual, Uruguay enfrenta una disyuntiva estructural: consolidar la vivienda como un derecho o mantenerla como un bien regido por el mercado, advirtió.
“Lo que Uruguay debería plantearse como meta política para el futuro sería (...) el reposicionamiento de la vivienda dentro de la lógica del Estado”, sostuvo.
En ese sentido, cuestionó la idea del ministro de Desarrollo Social, Gonzalo Civila, de desarrollar un “tercer modelo” sin tomar en cuenta la evidencia internacional. “Desde mi punto de vista, esa decisión (...) está desconociendo en parte la evidencia internacional”, afirmó, en alusión al modelo “housing first” (la vivienda primero) aplicado en países como Finlandia.
A inicios de abril, el gobierno presentó la estrategia nacional para las personas en situación de calle. Civila dijo que es un hecho “importante para el país” dado que “asume la dimensión del tema”.
Consultado por los cambios, apuntó que a día de hoy existen “16 departamentos del país con atención 24 horas”, mientras que al asumir eran solamente cinco. Por otro lado, agentes comunitarios trabajan junto a técnicos sociales en los barrios para la “vinculación de personas en situación de calle al sistema”, y “casi el 90%” de la respuesta es 24 horas frente a un 13% exclusivamente nocturna. Además, dijo que la cartera creció en 3.000 plazas –hacia más de 8.000– y funcionan “formas flexibles” de acceso al sistema, mientras que, en el pasado, “la gestión de los cupos se cortaba a las 0.00” fuera del invierno.
Frente a estas declaraciones, Bustillo consideró que esta estrategia del Ministerio “no tiene la capacidad de revertir la dinámica estructural del crecimiento del sinhogarismo”.
“El sinhogarismo es una contracara de la debilidad de la garantía del derecho a la vivienda. Lo que Uruguay debería plantearse como meta política para el futuro sería el reposicionamiento de la vivienda dentro de la lógica del Estado”, reflexionó.
La ciudad que viene
Más allá de los modelos de política, el experto dijo que “lo que se está experimentando es (...) la convivencia cotidiana con (...) una lógica de exclusión y expulsión residencial”, explicó.
Para Bustillo, el riesgo es que esa situación termine naturalizándose. “Estamos (...) en una suerte de resignación a la convivencia con ciudadanos y ciudadanas” en situación de calle, advirtió.
Esa naturalización contrasta con otro fenómeno en crecimiento: la vivienda vacía. “Montevideo ha tenido tasas crecientes de sinhogarismo (...) pero también ha sido muy clara la realidad de la vivienda vacía en Uruguay”, señaló.
Frente a este escenario, el investigador propuso cambiar el eje del debate público. “El Uruguay debería estar discutiendo cómo implementa una política que en los próximos diez años coloque al país en el horizonte de sinhogarismo cero”, planteó.
Ese objetivo implica, según su visión, una transformación profunda en la concepción de la vivienda: “El Uruguay debería plantearse (...) el derecho de uso a la vivienda como garantía (...) de convivencia en la sociedad”.