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Ganado vacuno en un campo en Nueva Helvecia, Colonia. (Archivo, setiembre de 2025)

Foto: Ignacio Dotti

Adiós a los alambrados en el campo: empresa elige a Uruguay como puerta de entrada a América Latina para probar su tecnología

La compañía Halter desembarcó en Uruguay con un sistema de collares inteligentes que permite manejar el ganado desde el celular; INIA probará durante seis meses la tecnología para evaluar su adaptación a las condiciones locales.

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En lugar de instalar y mover alambrados dentro del campo, un productor puede definir desde el celular dónde quiere que estén sus animales y cuándo trasladarlos. Esa es la propuesta de Halter, una empresa tecnológica nacida en Nueva Zelanda que eligió Uruguay como puerta de entrada a América Latina para probar su sistema de alambrado virtual.

La compañía llevará adelante junto al Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) una experiencia de seis meses en la estación experimental La Estanzuela, en Colonia, con cerca de 100 bovinos Hereford. Será la mayor implementación individual de esta tecnología realizada hasta ahora en América Latina y la primera experiencia de Halter en la región.

Para la compañía –que ya trabaja con unos 3.500 clientes en Estados Unidos, Canadá, Nueva Zelanda y Australia y ha vendido más de dos millones de collares inteligentes– la iniciativa es un “hito” en su expansión internacional y le permitirá adquirir una “experiencia valiosa” para implementar su tecnología en las condiciones particulares de Uruguay, que tiene una “fuerte tradición ganadera” y “un ecosistema consolidado de conocimiento e innovación agropecuaria”.

El desembarco en Uruguay forma parte de una estrategia de expansión que también contempla Argentina. “En este momento estamos enfocados en consolidar nuestros equipos locales en Uruguay y Argentina, al mismo tiempo que mantenemos reuniones con nuevos potenciales clientes. Estamos muy entusiasmados con la posibilidad de que próximamente más establecimientos comiencen a implementar Halter”, afirmó a la diaria la vicepresidenta de estrategia comercial de Halter, Helen Moore.

Sobre la tecnología

La tecnología de Halter busca reemplazar buena parte de los alambrados internos del establecimiento por límites que el productor puede crear y modificar desde una aplicación. Para eso, cada animal lleva un collar inteligente con GPS que permite conocer su ubicación y definir digitalmente en qué zona debe permanecer y cuándo debe ser trasladado a otro sector.

Cuando una vaca se acerca al límite establecido, el collar emite señales sonoras y vibraciones para indicarle que debe detenerse. Si el animal insiste y vuelve a intentar atravesarlo, el dispositivo aplica un pequeño pulso eléctrico de aproximadamente una décima parte de la intensidad de un alambrado eléctrico tradicional. De esta manera el productor puede modificar las áreas de pastoreo sin tener que instalar o mover alambrados físicos.

El sistema también registra información sobre los animales y permite al productor seguir desde la aplicación datos sobre sus movimientos, salud, rumia y celo. La propuesta, por tanto, no se limita a sustituir el alambrado: busca incorporar información digital al manejo cotidiano del ganado y facilitar decisiones sobre cuándo y dónde moverlo.

Uno de los argumentos de la compañía es que la tecnología puede permitir una utilización más eficiente del trabajo y de las pasturas.

“La reducción de los costos de alambrado es uno de los beneficios habituales de Halter, pero los establecimientos suelen encontrar valor también en otras áreas, como un mayor aprovechamiento de las pasturas, mayores pesos al destete, menores costos de alimentación, mejoras en el desempeño reproductivo y una mayor capacidad de carga”, explicó Moore.

Moore señaló que el ahorro de mano de obra depende de cómo se maneja actualmente cada establecimiento. Si un productor debe instalar nuevos alambrados o mover las vacas varias veces por semana, parte de ese tiempo podría ahorrarse, pero el beneficio también puede estar en utilizar las mismas horas de trabajo para realizar un manejo más frecuente del ganado. “El resultado puede ser una mayor productividad con la misma cantidad de trabajo, o incluso con menos, dependiendo de los objetivos de cada productor”, sostuvo.

La asociación con INIA

INIA pondrá la tecnología a prueba durante seis meses en La Estanzuela. El ensayo pasará por distintos tipos de pasturas y diferentes frecuencias de movimiento del ganado. El equipo técnico de INIA observará y recopilará datos de la adaptación y el comportamiento de los animales, la ganancia diaria de peso, el manejo del pastoreo y la frecuencia de los movimientos.

Halter aportará los equipos y el soporte técnico, mientras que INIA estará a cargo de verificar su funcionamiento y generar conocimiento sobre su aplicación en las condiciones productivas locales.

“El objetivo final de esta alianza es generar conocimiento que les sirva a los productores para tomar decisiones. Desde INIA podemos probar la tecnología, aprender de su puesta en marcha y evaluar cómo funciona en nuestras condiciones de producción, antes de que los productores asuman por sí solos ese proceso”, destacó Sofía Stirling, directora del Sistema Lechero de INIA, en un comunicado difundido por el instituto.

Stirling agregó que “el alambrado virtual suma una nueva herramienta y su valor está asociado también a cómo se integra en el sistema productivo y con las tecnologías de procesos que promovemos desde el instituto y que constituyen la base del manejo de los sistemas de producción”.

La investigación se realizará durante seis meses como parte de Converge, una iniciativa de INIA, BID Lab y la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII) que busca validar y facilitar la incorporación de tecnologías aplicadas al campo, con el objetivo de fortalecer su capacidad de adaptación al cambio climático.

Los planes de Halter

La empresa ya cuenta con una cartera de clientes en Uruguay y planea establecer una presencia física propia. “Ingresar a Uruguay implica establecer una empresa local y conformar un equipo en el país. Solo este año estamos contratando al menos a diez personas. […] Creemos que vale la pena para comprender realmente el mercado y atenderlo de la mejor manera”, señaló Moore. Los nuevos puestos estarán vinculados a ventas, gestión de cuentas y especialistas de producto.

La compañía considera que Uruguay puede convertirse en una plataforma para su expansión regional. “América Latina cuenta con una enorme cantidad de ganado, por lo que las oportunidades de crecimiento para los productos de tecnología aplicada al agro son muy significativas”, sostuvo Moore. Y explicó que la estrategia será instalarse directamente en cada mercado: “Estamos dispuestos a realizar esa inversión porque vemos tanto la demanda existente como el impacto que podemos generar para los productores locales”.

Los productores interesados podrán contratar el servicio directamente con la empresa. “Los productores pueden contratar a Halter directamente. Pueden ponerse en contacto con nosotros a través de nuestro sitio web y nuestro equipo los visitará personalmente”, explicó Moore.

El modelo comercial funciona mediante una suscripción anual por el uso del producto, que incluye la propiedad de los collares. El precio no es único: “Varía de un establecimiento a otro según factores como el tamaño del campo, el terreno y la cantidad de animales”, por lo que la empresa realiza una cotización para cada productor.

Sobre las expectativas para el mercado uruguayo, Moore comparó su tamaño con el de Nueva Zelanda, donde Halter opera comercialmente desde hace seis años. “El mercado ganadero uruguayo tiene un tamaño similar al de Nueva Zelanda”, sostuvo. Las primeras conversaciones con productores “han sido muy positivas” y la empresa espera crecer en Uruguay “a un ritmo similar” al que ha registrado en otros mercados, concluyó.

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