Ingrid (administrativa contable): “Claro que sí. Esas cosas son para niños”.
Juanjo (escribano): “No. Prefiero que aprendan ahí qué es una enfermedad venérea y no por experiencia personal, como le pasó a mi generación”.
Olga (peluquera): “Muchos adolescentes usan las redes para maltratar a otras personas en forma cruel. Mi hija de 14 años, por ejemplo, me hizo tanto bullying que tuve que cerrar mi Instagram”.
Renata (moza de cuadra): “Yo entiendo que la exposición a redes sociales puede ser dañina, pero no se me ocurre otro recurso para mantenerlos distraídos y que no se dediquen a juzgarme por empezar a beber a las 8 de la mañana”.
Jorge (albañil): “No, porque me impediría aplicarles mi castigo predilecto cuando hacen algo realmente jodido, que consiste en dejarles usar únicamente Gmail durante 24 horas”.
María Pía (fontanera): “Esas son cosas que tiene que resolver cada padre. En mi caso prefiero dejarles usar las redes todo lo que quieran, pero monitoreando el contenido al que acceden. A veces me paso seis horas controlando los reels que miran para asegurarme de que no se expongan a algo inapropiado”.
Jana (nefróloga): “Claro que estoy de acuerdo. Tiktok los absorbe y los aliena. Sería mejor para ellos pasar a contenidos audiovisuales menos alienantes y más educativos, como Ahora caigo”.
Roberto (repartidor): “Muy de acuerdo, porque me daría más tiempo para sentarme a hablar con mis hijos mientras hago de cuenta que me interesan sus problemas y ellos hacen de cuenta que me escuchan”.
Clara (corista): “En mi época no teníamos celulares y jugábamos en la calle. Lo hacíamos cinco minutos, porque después nos metíamos cuatro horas a ver televisión, pero por lo menos era algo”.
Julio (barista): “Las redes exponen a los jóvenes a discursos violentos, machistas e intolerantes, pero para evitar que esto ocurra alcanzaría con cerrar las cuentas de Graciela Bianchi”.