¡Uruguay nomá! Pa los que se pensaban que nosotros acá pa lo único que servimos es para hacer tortafritas y braunis de faso y ensillar el mate, con la expedición Sub 200 les tapamos el agujero del ídem. Y es que nuestros científicos no sólo encontraron en el fondo de nuestro océano varios preservativos Coronet usados, envoltorios de caramelos Candel y chapitas de cerveza Doble Uruguaya que datarían de los tiempos de María Castaña, sino también nuevas especies de vida submarina, de las que damos cuenta en este informe.
Una de ellas es una esponja de mar celeste con brazos, patas y ojos, que vive en un ananá en el fondo del mar. Los científicos la bautizaron Bo, Esponja y trabaja haciendo hamburguesas en un carrito que queda tipo para el lado de José Ignacio pero 2.500 metros para abajo, más cerca que Punta del Este pero medio a trasmano.
Con ella trabaja un bicho de otra especie al que los científicos denominaron Calamar-bo y que se caracteriza por tener el carácter de Graciela Bianchi y tocar un matófono que se compró en Temu. Según los investigadores, las hamburguesas que hacen estos especímenes salen peor que las del carrito de Wilmar y Sandra, de Río Branco y 18, porque con toda el agua que hay allá abajo quedan como hervidas y con el pan todo mojado. Un asco.
También descubrieron una especie de bichos que se pintan la cara y se juntan cada febrero en grupos de a 17 en los llamados Tablados Arrecifopulares o en el Arrecife de Verano, donde despliegan un canto que suena algo así como “lai laraila la rai, lará; lai larailalaráiiiii laráaaaaaaa!”. Con él atraen a otras especies que, mientras los observan, consumen choripanes feos y caros y papas fritas igualmente caras y encima enchumbadas en aceite en las Plazas de Comidas de Coral.
Otro descubrimiento fue una tortuga marina a la que bautizaron Bolastristis, que está verde de tanto tomar una especie de mate que se prepara con plancton (porque la Canarias le pega peor que la merca), y que suele pedirle permiso a una pata para mover la otra. Esta especie está en peligro de extinción debido a que cuando el tortugo le pregunta: “¿Qué hacemos? ¿Tomamos mate ooo...?”, resulta que siempre hay yerba.
Por el momento no hay confirmación de los científicos sobre el rumor de que habrían lanzado a los tiburones a Alejandro Balbis, quien al parecer los tendría “con las expediciones llenas” de tanto tocar la guitarrita todo el día mientras ellos intentan descubrir nuevas especies de bichos raros.