Al otro día del ataque a Venezuela que terminó con la captura y extradición a Estados Unidos de Nicolás Maduro, Donald Trump adelantó que las grandes multinacionales de combustibles fósiles con sede en su país ingresarán o aumentarán su participación en el sector petrolero venezolano, invirtiendo miles de millones de dólares. En Uruguay, estas declaraciones fueron duramente cuestionadas por blancos y colorados. “El presidente Trump se quedó en los años 60, cuando detrás de todas las maniobras de Estados Unidos en el Tercer Mundo se veía una oscura intención de quedarse con los recursos naturales. Pretender que el ataque de Estados Unidos para derrocar a Maduro tuvo como objetivo abrirles la puerta a las petroleras de su país y no promover una transición democrática es un disparate indigno de una figura política de la talla de Trump”, declaró un legislador nacionalista.
Una dirigente del Partido Colorado consideró, por su parte, que Trump “debería dejar de leer tanto a Eduardo Galeano, a ver si logra comprender de una buena vez por todas que eso de que Estados Unidos ataca a los pobrecitos países latinoamericanos para robarles su riqueza natural es un discurso victimizante que no hace otra cosa que frenar el desarrollo de nuestra región”.
En los comunicados de la derecha latinoamericana, la expresión que más se repitió luego de la condena a la intervención de Estados Unidos fue “sin embargo”, seguida por “de todos modos” y “asimismo”.