La opinión generalizada en el mundo diplomático parecería ser que la decisión del presidente de Estados Unidos de bloquear el estrecho de Ormuz busca estrangular al régimen iraní al prohibirle la exportación de petróleo. Pero fuentes de la Casa Blanca consideraron que el verdadero motivo es que Trump “no puede soportar que alguien le gane de mano a la hora de hacer maldades. De hecho, la envidia del presidente hacia los malos del mundo llega a tal punto que quiere destruir el nuevo World Trade Center antes de que los terroristas islámicos lo hagan”.
Trump también estaría considerando la posibilidad de lanzar un bombardeo sobre Pearl Harbour y dirigir el 90% del arsenal nuclear de Estados Unidos hacia ciudades como Nueva York, Los Ángeles y Chicago. “El presidente no puede permitir que ni los ayatolás, ni los terroristas, ni los rusos ni ninguna otra entidad maligna lo superen en el terreno de las acciones suicidas y destructivas”, opinó una fuente de la Casa Blanca.
La advertencia: “No pienso enfrentarme a Trump. Eso se lo dejo a un exorcista”. León XIV, papa que sabe delegar.