En su primera encíclica desde que fue investido, el sumo pontífice reclamó que la humanidad libere a la inteligencia artificial (IA) de “lógicas que la transforman en instrumento de dominio, exclusión o muerte”. En declaraciones formuladas a la prensa luego de la divulgación de esta encíclica, el papa desarrolló los conceptos vertidos en ella. “Hoy en día la IA ya es más omnipresente que Dios. Es un avance tecnológico que todo lo sabe y todo lo ve, y al tener un contacto más fluido con los seres humanos, seguramente sepa más de ellos que el Señor. Y lo peor es que, gracias a este conocimiento, seguramente esté faltando muy poco para que sea más poderosa que el mismísimo Padre Nuestro. Si no detenemos esta locura, Dios va a quedar vetusto”.
En opinión de León XIV, que la IA ocupe el lugar de Dios puede resultar seductor al principio, ya que esta no exige sacrificar los placeres carnales ni materiales, pero advirtió que “una deidad que tenga a Elon Musk como profeta y mesías siempre va a tener motivaciones oscuras y terribles”.
La explicación: “Eso de que te dé las cosas que pedís en esta vida y no después de que te mueras es sin dudas una gran ventaja”. Devoto de Chat GPT.