Diplomáticos de Estados Unidos e Irán alcanzaron un preacuerdo para poner fin a las hostilidades durante 60 días, durante los cuales se negociaría el monitoreo del programa nuclear de Teherán y el levantamiento de las sanciones impuestas por Washington. Desde la diplomacia europea mantienen una actitud prudente, ya que aún resta que las autoridades de ambos países den su visto bueno”. “La suerte de esta tregua depende de que los representantes de un régimen autoritario y teocrático que mantiene a sus pobladores sometidos a un control medieval, logren convencer a Donald Trump de que sea más razonable. No va a ser nada fácil, porque estamos hablando de una persona bastante más impredecible que los tiranos salvajes que gobiernan Irán. Hoy por hoy, todo depende de la paciencia y la capacidad de persuasión que tengan estos psicópatas para hacer que Trump se comporte como una persona mínimamente racional y sensata”.
En Bruselas consideran que gran parte del problema radica en que, mientras que los gobernantes iraníes son “un grupo de fundamentalistas capaces de anteponer su interpretación dogmática de una religión a la vida de millones de seres humanos, Trump es un ególatra que se admira a sí mismo más que a cualquier dios”.
El panorama: “Solo falta que el presidente Trump apruebe el plan y mantenga su decisión durante al menos un par de horas. Esto último va a ser lo más difícil”. Negociador acostumbrado a las sorpresas.