La mala actuación de Fernando Muslera durante el Mundial, y especialmente su participación en el gol de España en el último partido, sigue ocupando el centro de la atención pública. Ayer trascendió que el guardametas celeste había estado con fiebre la noche antes del encuentro. Según estas versiones, Muslera tuvo entre 40 y 41 grados de fiebre, aunque este último extremo fue desmentido por el propio implicado. “Es cierto que tenía fiebre y creo que era bastante alta. Pero no puedo decir cuánto tenía exactamente porque después de tomarme la fiebre se me cayó el termómetro de las manos y quedó completamente inutilizable”.
El golero de la selección admitió que no es la primera vez que sufre un contratiempo como este. “Siempre me ha costado retener el termómetro. Antes era peor, porque los termómetros estaban hechos de vidrio y tenían mercurio adentro, así que era un desastre. Ahora, por suerte, son de plástico y eléctricos, así que no se rompen tan fácilmente. Lo que pasó en este caso es que ya se me había caído la noche antes del partido con Arabia Saudita y también antes del partido con Cabo Verde. Así que, bueno, cuando un termómetro se cae tres veces seguidas, es lógico que ya no sirva más”.
El final: “Voy a extrañar esas respuestas de 30 minutos. No, mentira”. Periodista que se prepara para la conferencia de Bielsa.