Durante el receso invernal de la enseñanza se presentan numerosas obras de teatro para niños. En los últimos años muchas de estas propuestas exploran estéticas arriesgadas, no muy frecuentes en el teatro infantil. Es el caso de La guardería, una obra inmersiva que, según sus creadores, busca que los niños “no sean simples espectadores, sino que participen activamente en la representación, asumiendo el papel de alumnos”. Siguiendo la tendencia del teatro adulto de salir de las salas convencionales e instalarse en espacios alternativos, La guardería se desarrolla íntegramente en una escuela real. Pero el aspecto más novedoso de esta propuesta es su horario de exhibición. En lugar de representarse de corrido, la obra se interpreta cuatro horas diarias, de lunes a viernes. Según explicó el director de La guardería, “nuestro objetivo es acercar a los niños al teatro para que se transformen en personas maduras y emancipadas. Por eso les decimos a los padres que nos pueden dejar a sus hijos durante esas cuatro horas. Lo único que les pedimos es que traigan una merienda”.
El programa: “Voy a aprovechar estas vacaciones para ver más a mis hijos. Cuando duermen”. Padre atento.
