Pablo Izmirlian. Estuario; Montevideo, 2025. 280 páginas, 650 pesos.
La serie Discos de la editorial Estuario, que desde 2017 coordina Gustavo Verdesio, va intercalando obras imaginativas y noveladas (Oktubre, de Carolina Bello, 2018), algunas que rozan lo antropológico con mucho de crónica de crecimiento (Tango que me hiciste mal, de Gabriel Peveroni, 2017) y otras que son rigurosos registros periodísticos (Zitarrosa en vivo, de Mauricio Rodríguez, 2023). En estas dos últimas tonalidades participa el trabajo de Pablo Izmirlian enriquecido con fotografías de Matilde Campodónico.
Tiene información muy documentada, que el autor administra de muy buen modo para evitar la densidad, y experiencia personal. También aporta elementos para entender cómo el exilio impactó en la cultura uruguaya contemporánea (mezclándose virtuosamente con las ansias de oxigenación del adentro) y para comprender una etapa de la historia de la música actual (la que siguió a la segunda mitad de los 1980) en la cual la calidad y la hibridación transformaron de forma positiva eso que en líneas muy generales se podría denominar “el rock nacional”. El disco analizado contó con la música de Daniel Benia, Juan Campodónico, Pepe Canedo, Carlos Casacuberta y Rodolfo Santullo (L Mental).