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Foto: Difusión, s/d de autor

Rock iraní

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Exponer las fisuras.

La generación actual de bandas de metal en Irán creció bajo dos hitos estructurales: la Revolución de 1979 y la guerra Irán-Irak (1980–1988), conflicto que consolidó en el país una cultura política marcada por la movilización permanente, la retórica del asedio externo y la centralidad del aparato de seguridad.

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Bandas como Arsames y TaranisT trabajan con temas que dialogan con este contexto: autoridad religiosa, guerra, nacionalismo e intervención extranjera. Pero a diferencia del discurso estatal, las letras no se limitan a señalar presiones externas, sino que incluyen referencias a la represión interna, la instrumentalización de la religión y el control político. Por ejemplo, Confess abordó el encarcelamiento y la violencia institucional, Los arsames cuestionaban las estructuras autoritarias legitimadas por la tradición religiosa, en tanto que TaranisT tiene referencias frecuentes a las intervenciones estadounidenses en Medio Oriente.

La crítica a Estados Unidos en las letras dialoga con una memoria política que precede a la propia República Islámica. En 1953, el primer ministro, Mohammad Mossadegh, fue depuesto en un golpe de Estado respaldado por Washington y Londres tras nacionalizar la industria petrolera. El episodio sigue siendo una marca estructural de la desconfianza institucional de Irán hacia las potencias occidentales.

Desde entonces, el apoyo estadounidense al régimen del sha, la guerra Irán-Irak, la política de sanciones intensificada en los 2000, la retirada estadounidense del acuerdo nuclear en 2018 y la estrategia de la “máxima presión” han consolidado un repertorio histórico en el metal iraní. Cuando las bandas mencionan intervención o imperialismo o presencia militar extranjera, estos términos contienen esa secuencia histórica. Al mismo tiempo, la crítica no se limita al plano externo. La producción musical a menudo asocia la presión internacional con el control interno, revelando cómo el conflicto geopolítico y la gobernanza doméstica se alimentan mutuamente.

El metal producido hoy en día por bandas iraníes no reproduce completamente los antagonismos oficiales ni funciona como una muestra simplificada de disidencia. Su relevancia radica en revelar que la confrontación entre Teherán y Washington simplifica una realidad social más fragmentada, marcada por disputas internas sobre religión, autoridad e inserción internacional. En ese sentido, la música destaca las fisuras que la geopolítica tiende a reducir y, al hacerlo, amplía el campo de posibles interpretaciones del conflicto.

Erick Tedesco, periodista e historiador. Fragmento del artículo publicado por Le Monde diplomatique, edición Brasil.

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