Con la inteligencia artificial cuestionada por una parte creciente de los estadounidenses titulados, las nuevas fortunas nacidas de monetizar los hábitos digitales se enfocan en las apuestas geopolíticas. No es metáfora: las ideas y las guerras entran en un casino virtual que pretende crear una forma inédita de organizar la vida política. Al sur de Europa, en tanto, Portugal parece estar tomando de su vieja medicina neocolonial.