Fin de semana Libros › Entrevistas

Emmanuel Carrère.

Foto: Alessandro Maradei

Emmanuel Carrère: “Es inimaginable que las cosas vayan a mejorar”

El escritor francés habla de sus ideas sobre el periodismo y la ficción, sobre sus preferencias políticas, y revela qué actor podría hacer de San Pablo.

Contenido exclusivo con tu suscripción de pago
Contenido no disponible con tu suscripción actual
Exclusivo para suscripción digital de pago
Actualizá tu suscripción para tener acceso ilimitado a todos los contenidos del sitio
Para acceder a todos los contenidos de manera ilimitada
Exclusivo para suscripción digital de pago
Para acceder a todos los contenidos del sitio
Si ya tenés una cuenta
Te queda 1 artículo gratuito
Este es tu último artículo gratuito
Nuestro periodismo depende de vos
Nuestro periodismo depende de vos
Si ya tenés una cuenta Ingresá
Llegaste al límite de artículos gratuitos
Nuestro periodismo depende de vos
Para seguir leyendo ingresá o suscribite
Si ya tenés una cuenta
o registrate para acceder a 6 artículos gratis por mes

Editar

Fueron tres días agitados los del escritor Emmanuel Carrère en Montevideo: llegó el lunes para actividades diplomáticas, el martes tuvo una reunión con escritores uruguayos en la librería Feltrinelli y un encuentro abierto con su público en el teatro Solís, que estaba repleto para esa previa lujosa de la Feria del Libro y el miércoles por la mañana atendió a la prensa.

Ese día, en la sede de la Alianza Francesa, conversó con la diaria. Se mostró de acuerdo en que, en lo que respecta a la ficción, su carrera podía ser vista como opuesta a la de Juan Carlos Onetti: si a partir de La vida breve (1950) el uruguayo se sumió en la ficción dentro de la ficción, Carrère, desde que publicó El adversario (2000), solo ha podido enfocarse en temas y personas reales, aunque sigue haciendo uso del arsenal narrativo. La historia familiar Una novela rusa (2007), la aproximación biográfica Limónov (2011), la investigación sobre los primeros cristianos El reino (2014), las confesiones de Yoga (2020) y el seguimiento del juicio a los acusados de los atentados de París en 2015V13 (2002) fueron algunas de las obras sobre las que conversamos. La charla comenzó en torno a Koljós(2025), su más reciente novela, que se ocupa, en buena medida, de la sovietóloga y académica Hélène Carrère d'Encausse, su madre.

Desde la portada, Koljós se presenta como una novela sobre su madre. Pero luego gana protagonismo su padre, Louis Carrère d'Encausse, al punto que el capítulo final está centrado en él. ¿Cuál es para usted el lugar del padre en la novela?

Mi madre fue un personaje público, que durante toda su vida buscó la luz. Y mi padre, en cierta forma, estaba a su sombra. Para ser sincero, comencé este libro como un trabajo sobre mi madre, pero de a poco se fue convirtiendo en un libro en el que también tiene peso la figura de mi padre. Mi padre entró a esa luz, lo que me hizo muy feliz.

¿Cómo lo definiría?

A su manera, fue un personaje poco convencional. Creo que su posición fue muy dolorosa en una parte de su vida. Pero también creo que no hubiera cambiado su vida por otra.

El actor William Hurt (1950-2022) le contó acerca de sus esfuerzos por ser mejor persona como una fórmula para llegar a ser un mejor actor. ¿El autor de Koljós es mejor persona que aquel que escribió Una novela rusa? De ambos libros se ha dicho que son una especie de contracara.

No sé si una mejor persona, pero sí una persona con 20 años más y quizás eso implique ser alguien más prudente, más indulgente, un poco más... No diría más sabio, pero casi. En verdad, no lo sé.

¿Y mejor escritor?

Eso no lo sé. Seguramente no sea yo la persona más indicada para juzgar algo así.

Participó en el guion de la película El mago del Kremlin y también actúa representando a un intelectual en una fiesta en Moscú a principios de los 90. ¿Cómo fue esa experiencia? El personaje parecería ironizar con respecto a usted mismo.

Esa decisión la tomó el director de la película, Olivier Assayas, aunque yo le dije que me divertía mucho hacer eso. El personaje dice muchas cosas que yo pienso. Estoy de acuerdo con las cosas que dice.

San Pablo de Tarso y San Lucas son los dos grandes protagonistas históricos y narrativos de El reino. Ha dicho que le resulta llamativo que no haya películas sobre la figura de San Pablo...

Es que no conozco que haya ninguna película sobre San Pablo, que es un personaje muy interesante. Me parece que se podría hacer una película extraordinaria sobre un personaje como San Pablo. Es una figura increíble.

¿Qué actor lo podría interpretar?

No sé quién podría interpretar a San Pablo. Hay un tema de intensidad, no sé. No lo podría decir. En este momento no se me ocurre a nadie para el casting. Quizás Javier Bardem podría hacerlo. Aunque es demasiado grande y demasiado lindo. Haría falta uno un poco más malicioso.

V13, su antología de reportajes periodísticos sobre los atentados en la sala Bataclan, figura dentro del subgénero crónica de juicios o periodismo de tribunales. ¿Tiene alguna película favorita dentro de ese subgénero?

Creo que las películas judiciales siempre son buenas, siempre funcionan. El dispositivo que se monta en un proceso judicial es algo tan fuerte desde el punto de vista dramático que hay que ser muy mal director para que termine siendo malo. Películas hay muchas. Puedo recomendar los documentales de Raymond Depardon, que son sobre justicia diaria o cotidiana. También 12 hombres en pugna, de Sidney Lumet. Y Anatomía de un asesinato, de Otto Preminger, está muy bien. Hay muchos, todos buenos.

¿Hay algún proceso judicial que esté actualmente en curso que le genere tanto interés como el juicio por Bataclan?

Seguí todo el proceso judicial de Bataclan durante un año entero. No querría volver a hacerlo porque estrictamente no hago crónicas judiciales. De todas maneras, dentro de todas las disciplinas periodísticas, la crónica policial y judicial es de las que más me gustan. Si mi profesión fuera el periodismo, seguramente hubiera sido un periodista judicial.

¿Qué cosas de lo humano se expresan en lo judicial que lo encuentra tan interesante?

La justicia abarca hechos diversos, pero tengo la sensación de que en los crímenes –o sea, dentro de ese género denominado true crime stories– se revelan las cosas extremas de la humanidad. Allí aparecen los extremos de todo lo humano.

La sonrisa de Martha Argerich

Una amiga, Erica, le envía a Carrère un correo electrónico con el enlace a un video de Youtube y un comentario intrigante en el asunto: 5’30”. La anécdota está contada en el capítulo titulado “Martha”, del libro Yoga. Martha es la pianista suizo-argentina Martha Argerich y el video la muestra con unos 20 años –hoy tiene 85– mientras interpreta la Polonesa heroica N° 6 de Frédéric Chopin. El momento clave: entre los minutos 5’30” y 5’35”, la cámara enfoca su rostro en un primer plano y ella esboza una sonrisa de alegría pura, verdadera. “En esos cinco segundos vislumbramos el paraíso”, escribe Carrère.

Luego cuenta que miró el video completo muchas veces, que vuelve a escucharlo a menudo y que lo compartió con amigos y familiares. También deja constancia de todos estos detalles en su libro; eso llevó a que miles de personas teclearan “Martha Argerich Polonesa heroica” y que el video siga acumulando vistas y comentarios en Youtube. Decenas de ellos le agradecen a Carrère por la recomendación, un cierre del círculo que, ahora, dice que lo ha dejado satisfecho: “Es un video muy lindo realmente, lo que hice fue solo describir algo muy bello, como un cuadro. Tengo la impresión de haber dado un buen consejo”.

En su serie de reportajes sobre la crisis migratoria de Calais, publicada en 2017, tomó la decisión de narrar los sucesos desde la perspectiva de los pobladores de la ciudad. ¿Algún suceso reciente –un conflicto bélico, otra crisis migratoria– le ha generado esa misma necesidad de contar la historia desde otro plano?

No lo sé... En realidad, así espontáneamente no sé de qué tema me gustaría hacer un reportaje en este momento. Leí un artículo hace unos días, sobre algo que pasa en Uruguay. Es sobre unas personas que intentan hacer una especie de ciudad. Quizás ustedes podrían explicarme.

Se refiere a Praxis, una especie de “nación digital” que se quiere instalar en Colonia, vinculada a otro proyecto que ya se construye en la zona. Lo impulsan personas que han asesorado al presidente argentino Javier Milei, libertarios.

A todas esas personas no las encuentro atractivas para nada, pero el tema sí es interesante para contar una historia.

Foto: Alessandro Maradei

Ha realizado crónicas sobre el Foro Mundial de Davos de 2013 y sobre la cumbre del G7 de 2025, con Macron. ¿Qué opina de los denominados “tecnofeudalistas”, como Bezos, Zuckerberg, Musk. ¿Le resulta un universo atractivo para investigar?

No precisamente atractivo, pero sí interesante para un periodista. Una historia como la de estos tecnofeudalistas que están pensando en fundar una ciudad me parece que es un tema muy interesante para un reportaje periodístico.

Ya que nos metimos en política, en Una novela rusa cuenta que su pareja de entonces, Sophie, decía que usted había decidido no votar para no tener que votar a la derecha.

Es una frase muy graciosa, pero la verdad es que ya desde hace un tiempo que sí voto. Y voto a opciones de izquierda, de izquierda moderada. En cierta forma, me he convertido en todo aquello que Limónov detestaba. Una vez me dijo “eres un socialdemócrata blando. Si estuviera en el poder, te mandaría fusilar”. Políticamente, soy un socialdemócrata. Creo que como ciudadanos, en el fondo, muchos de nosotros preferimos estar en un mundo en el que haya más socialdemócratas hablando sobre política y no tantos fascistas. Me pregunto si eso no representa una especie de ideal político sobre la civilización en la que nosotros queremos creer.

En Francia parecería que el triunfo de la ultraderecha es inevitable.

No es inevitable. Las elecciones serán en abril, tenemos todavía seis meses por delante. No sabemos cómo pueden evolucionar las cosas. Hay un riesgo grande, pero no estaría tan seguro.

¿Le interesa algo de la situación política de América Latina?

Un poco la sigo. En este momento, por supuesto, tengo mucha curiosidad sobre qué pasará en Brasil con las elecciones.

En el libro colectivo de ensayos sobre su obra Faire effraction dans le réel, Michel Houellebecq dice que usted “completa” la realidad, mientras que él la inventa. ¿Qué piensa?

Es cierto, es así.

También dice que en sus libros siempre queda claro dónde está el bien.

En realidad, no es muy difícil saber dónde se encuentra el bien y dónde se encuentra el mal. Lo difícil es hacer el bien, actuar bien y no actuar mal. Es lo que San Pablo dice en una de sus cartas, cuando pregunta: “Señor, ¿por qué no hago el bien que amo, sino el mal que odio?”.

Claro, pero Houellebecq lo contrasta con una tradición literaria muy fuerte en la que es más prestigioso confundir al bien y al mal.

O simplemente encontrar que el mal es más interesante y más prestigioso. Sí, es cierto. Nos interesamos más en los criminales que en las víctimas. Sin embargo, cuando me tocó cubrir todo el proceso judicial que terminó en V13, me enfrenté a una situación en la que las víctimas me parecían mucho más interesantes que los criminales que estaban siendo enjuiciados.

El protagonista de El adversario, Jean-Claude Romand, el médico que asesinó a su esposa, a sus dos hijos y a sus padres luego de que descubrieran que fingía ser otra persona, salió en libertad en 2019. ¿Han vuelto a hablar?

No estamos en contacto. Entiendo que él no habla con nadie. Se queda tranquilo en su esquina.

En la actividad en el teatro Solís dijo que Eduard Limónov se percibía a sí mismo como un héroe, algo que le parecía interesante. ¿Hay algún paralelismo posible con El Quijote de Cervantes?

Quizás, puede ser. Aunque en el personaje de El Quijote había un candor que uno no encuentra en Limónov. Limónov es un personaje mucho más cínico. En ese sentido, no creo que sean personajes que se parezcan mucho.

El Quijote, de todas maneras, ha sido una lectura importante para usted. En Yo estoy vivo y vosotros estáis muertos, su biografía de Philip K Dick...

Claro, en ese caso creo que el parecido es más pertinente.

Lo singular en esa biografía es que usted encontrara un paralelismo entre un personaje y un hombre real.

Sí, pero creo que es algo que hacemos a menudo. Los personajes de ficción son también referencias para luego caracterizar a los personajes reales.

Lector de Onetti

“Onetti es el escritor uruguayo que conozco mejor. Leí Un sueño realizado y El pozo hace bastante tiempo, pero me gustaron mucho. Los encontré muy introspectivos, misteriosos, me gustan mucho esos libros en los que da la impresión de que estamos escuchando la voz del autor”, dice Carrère, tras mostrar su sintonía con la famosa frase de Eladio Linacero, el protagonista de El pozo, acerca de la diferencia entre la esencia de los hechos y la falsa objetividad.

Además, se refiere a otros autores latinoamericanos: “Borges y Bioy Casares son escritores muy conocidos y muy leídos en Francia. Mi conocimiento sobre literatura en español es de hace unos años. He leído a Ernesto Sábato, Julio Cortázar, Vargas Llosa. También a Roberto Bolaño, que debe ser el último escritor en lengua española que apasionó a todo el mundo; en una época todos mis amigos hablaban sobre Bolaño. Ahora trato de recomendar y comentar libros más contemporáneos. Leí hace poco a Mariana Enriquez y me gustó mucho, realmente me encantó”.

En la presentación del martes dijo que el dogma religioso y la paranoia tienen estructuras parecidas. En el final de la vida de Dick confluyen las dos cosas: el misticismo y la desconfianza. ¿Estamos viviendo en un mundo así?

Vivimos en un mundo en el que se cree en todo y no se cree en nada. Donde cualquier cosa que uno crea, luego resulta que es algo falso.

¿Cree que la situación va a empeorar?

Por supuesto. No hay ninguna chance de que las cosas vayan mejor. Es inimaginable algo así.

¿Se puede seguir haciendo periodismo en esa situación?

Quizás sea un poco en vano, pero hay que tratar de contarlo igualmente.

¿El periodismo no depende de que haya una idea sobre la verdad? ¿En este esquema es posible hacerlo?

Justamente, es el momento de hacerlo. De todas maneras, no creo que pase por la verdad. Deberíamos pensar en la veracidad y en la exactitud. Hay una cosa que es muy simple: las cosas sucedieron o no sucedieron. Luego cada uno lo podrá contar como quiera, pero es un hecho que ahora estamos acá todos nosotros juntos, en esta pieza. Es un hecho, es algo verídico. ¿Podríamos decir que esto sea cierto, pero al mismo tiempo es falso? Creo que no, es algo que está pasando. Yo creo que el trabajo del periodista consiste en decir “sí, pasó”. Pero no es una cuestión de verdad metafísica. Hay cosas que suceden y no dejan lugar para hechos alternativos. Por el contrario, frente a esos hechos alternativos, creo que el periodismo está justamente para ejercer esa tarea. Es una especie de lucha desesperada y de perseverancia.

¿Te interesan los libros?
None
Suscribite
¿Te interesan los libros?
Recibí cada dos miércoles novedades en lanzamientos de libros, recomendaciones y entrevistas.
Recibir