Días atrás se lanzó en Punta del Este el Proyecto Sargo, un programa que busca fomentar la inclusión socioeducativa y laboral de las personas en tratamiento por consumo problemático de sustancias, mediante la práctica náutica y pesquera a cargo del Club de Pesca de Punta del Este. Está enmarcado en el Plan Departamental Anual de la Junta Departamental de Drogas y es articulado por el Ministerio de Desarrollo Social (Mides), la Secretaría Nacional de Drogas, el Ministerio de Salud Pública (MSP) y el club, impulsor del proyecto.
El programa se implementa mediante jornadas de capacitación técnica en oficios, en el marco de un acuerdo con empresas e instituciones locales, para “consolidar una trayectoria horizontal que trascienda la atención puramente sanitaria”, indica su descripción, divulgada por la Secretaría Nacional de Drogas.
También apunta a vincular la práctica náutica en el Club de Pesca con “oportunidades reales de formación y participación comunitaria”, entendidas como elementos fundamentales para “garantizar una recuperación integral, sostenible y centrada en el ejercicio de la ciudadanía de los usuarios y las usuarias”.
El objetivo es articular el tratamiento sanitario con dimensiones educativas, culturales y sociales para favorecer una “recuperación sostenida” y la adquisición de habilidades técnicas en pesca, náutica y procesamiento, además de “habilidades blandas”, como el trabajo en equipo, la responsabilidad y el manejo de la frustración.
Asimismo, mediante la participación y circulación social de las personas en diversos espacios comunitarios, se busca promover una “inclusión plena” y contribuir a “reducir el estigma y la discriminación asociados al consumo problemático de sustancias”.
Plan piloto operativo hasta noviembre
El programa funciona, a modo de plan piloto, hasta noviembre; se implementa mediante una jornada semanal de capacitación, de 9.00 a 13.00. Las actividades se desarrollan a bordo de la embarcación oficial del club Sol y Ríos –en funcionamiento desde 1967 y con capacidad para grupos de hasta 18 personas–, que parte del muelle La Pastora, ubicado en la parada 3 de la Playa Mansa.
En caso de condiciones climáticas adversas, las actividades se trasladan a las instalaciones del Club de Pesca, donde se realizan talleres teóricos y de armado, manipulación de la pesca o formación ambiental, con el fin de “fortalecer el compromiso y evitar el sentimiento de exclusión o frustración”, explica el proyecto.
Entre los contenidos programáticos se incluyen el manejo de equipos, las salidas al mar y el conocimiento de los pesqueros de la zona, y la limpieza de piezas y evaluación de técnicas, precauciones, cómo se sujeta y saca el anzuelo y el trabajo con grupo de pares. Además, el reconocimiento de las especies locales y la promoción de la preservación del ecosistema marino, así como espacios de intercambio generacional y cultural con los socios del club.
Si bien el propósito de estas instancias es la adquisición de competencias y la participación, servirán de insumo para una futura etapa de inclusión laboral, que se prevé articular con el sindicato de pescadores, vendedores y fileteros, la Prefectura Nacional Naval, el Instituto Nacional de Alimentación del Mides, el Instituto Nacional del Empleo y Formación Profesional y sindicatos gastronómicos.
También con el Pacto Oceánico del Este, impulsado inicialmente por la Corporación Gastronómica de Punta del Este y articulado por la Administración Nacional de Educación Pública y el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca para colaborar en la unión entre la pesca artesanal y la gastronomía local.
Grupos de hasta diez usuarios y acompañamiento
El programa está dirigido a personas pertenecientes a los dispositivos de la Red Nacional de Drogas en el departamento de Maldonado, prestadores de salud y otras instituciones vinculadas a la Junta Departamental de Drogas de Maldonado, el Mides y el MSP. Entre estas, el Centro Regional El Jagüel, el Dispositivo Ciudadela, la Asistencial Médica, el Sanatorio SEMM Mautone, la cooperativa Mano a Mano, la Dirección Nacional de Apoyo al Liberado, el Dispositivo Caraguatá y la Fundación Fénix.
El grupo semanal estará conformado por diez usuarios, seleccionados por sus equipos de referencia, quienes contarán con un acompañamiento técnico a cargo de dos o tres operadores de las instituciones participantes, mientras que pescadores del club serán los responsables de la enseñanza técnica y de garantizar la seguridad a bordo.
Los usuarios deben presentar una “situación estabilizada”, que sea “compatible” con el cumplimiento de rutinas y de hábitos como la asistencia, puntualidad, higiene personal y respeto de normas de convivencia. La meta es que “al menos el 70% de las personas derivadas logren culminar el proceso previsto”.
Registros periódicos de asistencia y evaluaciones
El proyecto tendrá instancias periódicas de seguimiento y articulación entre las instituciones participantes para acompañar su implementación, favorecer la coordinación y mantener la coherencia con los lineamientos de la Estrategia Nacional de Drogas 2026-2030.
El monitoreo incluirá registros de asistencia, actividades desarrolladas y evaluaciones de los participantes y de cada actividad. Además, se hará el seguimiento de las derivaciones y de la permanencia de las personas participantes.
Serán motivo de exclusión del proyecto la “intoxicación frecuente o consumo activo que impida sostener la participación, descompensaciones psiquiátricas agudas sin tratamiento, conductas violentas que comprometan la seguridad del grupo y la ausencia total de motivación para participar”.