Este domingo, el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, ordenó al ejército israelí, al Shin Bet (servicio de seguridad interior) y a la fiscal general que revelaran las identidades de los soldados y oficiales entrevistados en el documental NAZA, dirigido por los realizadores Yuval Abraham y Rachel Szor, obra en la que se denuncia la premeditación con la que las fuerzas militares actuaron en la Franja de Gaza.
De acuerdo con lo que informó el diario israelí Haaretz, el mandatario pidió que se procesara a los militares que prestaron testimonio por “delitos graves contra la seguridad de la información, difamación criminal y daños a los intereses diplomáticos y de seguridad de Israel”.
La película muestra entrevistas con soldados y oficiales, ocultando sus identidades, en las que, según los creadores del documental, se revelan “los sistemas detrás de la matanza masiva y calculada de civiles palestinos en Gaza por parte de Israel”.
Luego del estreno de la película los directores recibieron numerosas amenazas y Yuval Abraham expresó el temor de no poder volver a vivir en su país.
En una carta dirigida al jefe del Estado Mayor del ejército, Eyal Zamir; al jefe del Shin Bet, David Zini, y a la fiscal general, Gali Baharav-Miara, Netanyahu escribió que “la película presenta una narrativa falsa, engañosa y sesgada que difama al Estado de Israel y a las Fuerzas de Defensa de Israel ante el mundo, y que perjudica gravemente la reputación de Israel”.
Tras el reconocimiento obtenido por la película en el festival de Venecia, el ministro de Cultura de Israel, Miki Zohar, solicitó al Ministerio del Interior que considerara revocar la ciudadanía de los creadores del documental, calificando la obra de “vil” y afirmando que “constituye traición”.