la diaria Brasil

Luiz Inácio Lula da Silva, el 6 de octubre, en Brasilia. Foto: Evaristo Sa, AFP

Tras los resultados en la primera vuelta, la campaña de Lula analiza qué ajustes hacer hacia el balotaje

Como las derrotas y las victorias rara vez se deben únicamente a factores externos, la izquierda, con el mandatario al frente, revisa qué faltó en la campaña y qué quedó a medio camino en su tercer gobierno.

Contenido exclusivo con tu suscripción de pago
Contenido no disponible con tu suscripción actual
Exclusivo para suscripción digital de pago
Actualizá tu suscripción para tener acceso ilimitado a todos los contenidos del sitio
Para acceder a todos los contenidos de manera ilimitada
Exclusivo para suscripción digital de pago
Para acceder a todos los contenidos del sitio
Si ya tenés una cuenta
Te queda 1 artículo gratuito
Este es tu último artículo gratuito
Nuestro periodismo depende de vos
Nuestro periodismo depende de vos
Si ya tenés una cuenta Ingresá
Llegaste al límite de artículos gratuitos
Nuestro periodismo depende de vos
Para seguir leyendo ingresá o suscribite
Si ya tenés una cuenta
o registrate para acceder a 6 artículos gratis por mes

Editar

“Quiero decir a los compañeros que no fueron electos que no peleen con los votantes, no hablen mal de ellos porque no los votaron. (...) Tenemos que buscar qué es lo que nosotros no hicimos correctamente” fue el mensaje que el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, transmitió el lunes en Brasilia al comando de campaña, gobernadores y legisladores electos del Partido de los Trabajadores (PT) y fuerzas políticas aliadas. También a la ciudadanía, porque fue dado frente a la prensa.

Ante un resultado desfavorable frente a la extrema derecha, la primera explicación -comprensible- es que se debió a la ola regional e internacional que ha hecho virar a toda América Latina hacia esa punta del espectro ideológico, además de cargar las tintas contra la desinformación y la injerencia extranjera.

También es razonable el enojo inmediato, tanto de los candidatos como de la militancia, con quienes no los acompañaron en las urnas. Pero el mandatario planteó que hay que ir más allá, evaluar tanto algunas políticas públicas, como la comunicación durante la campaña que se hizo hacia la primera vuelta.

Sobre las políticas durante su tercer gobierno, el foco principal lo colocó en la seguridad, tema en el que el bolsonarismo ha hecho especial hincapié. “Yo defiendo a los brasileños, Lula defiende a los bandidos”, dijo varias veces el candidato Flávio Bolsonaro. “Los delincuentes se sienten alentados por el actual gobierno”, repitió durante la campaña.

La candidata a diputada estadual más votada en San Pablo, Eduarda Campopiano, que triunfó bajo el discurso de ser “la mayor enemiga de las feministas”, también triunfó diciendo que quiere terminar con la “bandidoidolataría”.

El lunes Lula se refirió a esa bandera de la derecha, pero también de parte de la ciudadanía, y explicó el modelo en que las políticas de seguridad se desarrollan en el país, para dejar claro el peso que tienen los gobernadores, dado que de ellos dependen la policía militar y civil de cada estado.

De cualquier forma, reconoció que “el crimen organizado ganó la partida” tanto en Brasil “como en otros países del mundo” y que, actualmente, está inserto en todas las esferas de la sociedad. Frente a este diagnóstico, destacó una de las iniciativas de su programa que pretende que sea “votada ya”. Se trata de la Propuesta de Enmienda Constitucional que ya envió al Congreso, que plantea darle más protagonismo a la Policía Federal y mejorar la coordinación entre el gobierno nacional y los de cada estado.

“No podemos esperar a la asunción del próximo Senado”, dijo. Por otro lado, adelantó que con su aprobación se estaría dando paso a un mayor presupuesto para la seguridad pública “porque con el dinero que tenemos no se pueden atender ni siquiera solo los estados de Piauí o Bahía”, criticó.

El peso del bolsillo

El mandatario también hizo referencia a la cuestión económica con la mirada puesta en los trabajadores. “¿Cuántas veces dijeron que no se podía subir el salario mínimo por encima de la inflación porque la inflación iba a aumentar? Sin embargo, lo hicimos en los primeros gobiernos y en el de Dilma (Rousseff) y eso no ocurrió. Ahora se aumentó y está controlada”, expresó.

Y también advirtió: “tenemos que tener cuidado, porque todas las veces que se habla de política fiscal, lo que está en juego es la política social”.

En ese sentido, en diálogo con la diaria, el director de la Fundación Perseu Abramo -centro de formación y pensamiento del PT-, Carlos Árabe, expresó que le parece un tema central el “cambio de proyecto económico” detrás de la candidatura de Bolsonaro, que tiene como una de sus referencias al argentino Javier Milei. Si bien planteó que no se podría calcar la política económica argentina porque tiene una “estructura distinta a la de Brasil”, hay un elemento común: que lo que “subyace en el fondo es la exigencia financiera de los bancos”.

A la hora de pensar a futuro y en el posible descontento de una parte del electorado que no acompañó al PT el domingo, Árabe habló de algunas cuestiones que Lula no puso sobre la mesa en el encuentro con su comando.

“El desempleo está siendo superado, pero en el seno de una sociedad muy desigual”, explicó. Encuentra como un factor de preocupación, especialmente entre los jóvenes que rondan los 30 años, que “los empleos a los que se accede ofrecen salarios muy bajos, incluso para quienes poseen un nivel educativo o una inversión en educación más elevados”. Insiste en que, “en cuanto a la desigualdad, aunque no haya aumentado en los últimos años, sigue siendo muy elevada”.

En el artículo que publicó a comienzos de setiembre junto a Joaquim Soriano, vicepresidente nacional del PT, en el sitio A terra é redonda, se señala: “Sabemos que en los últimos años han aumentado los ingresos de las familias que perciben hasta cinco salarios mínimos como renta familiar. Por otro lado, sabemos también que ese aumento no fue suficiente para cubrir los gastos clásicos de reproducción de la fuerza de trabajo: a la mayoría de quienes viven de su trabajo le faltan ingresos a fin de mes”.

De cualquier modo, concluyen que lo relevante es que las políticas del tercer gobierno de Lula fueron “fundamentales” para avanzar en mejorar esa realidad, y que “nuevos pasos serán posibles”.

Figurita repetida

Cuando en Uruguay el Frente Amplio perdió las elecciones de 2019, la primera autocrítica que se hizo fue que había fallado la comunicación.

Este año, mucho tiempo después, cuando el candidato de la izquierda colombiana, Iván Cepeda, quedó segundo en la primera vuelta, el comando de campaña se replanteó la comunicación de cara al balotaje. Comando que, además, había hecho un mal cálculo político al prever que Cepeda saldría primero o incluso triunfaría en la primera ronda. Ahora, meses después, el historiador y profesor en la Universidad Federal de ABC, el brasileño Valter Pomar, escribió en el sitio web Viomundo una columna titulada Venceremos en la que manifiesta que “parte del pánico” que sienten quienes creyeron que era posible una victoria de Lula en la primera vuelta “deriva de la actitud irresponsable de dirigentes que no tuvieron el coraje de decir la verdad sobre la situación electoral”. “Una verdad -aclara- que incluía, entre otras cosas, la posibilidad de una remontada a la colombiana” del candidato de derecha.

Cuando Cepeda quedó en ese segundo puesto en mayo, inmediatamente su comando de campaña le recomendó dar entrevistas en radios, canales de televisión y programas de streaming. Lo último a Lula no le faltó, porque cerró la campaña en una entrevista con Flow podcast. Pero sí diagnosticó que tiene que “hacer más radio, porque hizo muy poca durante esta campaña”. También bromeó con que tiene que sacarse más selfies y “conversar más”. Y, como sucedió con Cepeda, que se negó a un debate en la primera vuelta con el hoy presidente colombiano, Abelardo de la Espriella y estuvo dispuesto a darlo en la segunda -algo que por variados motivos no se concretó-, Lula reafirmó que en esta etapa en la que es “uno contra el otro es importante tener un debate en la televisión” con Bolsonaro, algo que había anticipado días antes de la elección.

“Son veinte días en los que vamos a mostrar lo que se debería estar mostrando durante todo el año”, cerró el mandatario.

¿Te interesa el acontecer internacional?
None
Suscribite
¿Te interesa el acontecer internacional?
Recibí la newsletter Mundo en tu email todos los domingos.
Recibir