El presidente paraguayo, Santiago Peña, fue destituido hoy en un juicio político. A pesar de que intentó evitar esa instancia con su renuncia, el Congreso no la aceptó y continuó con el proceso de destitución que ya había iniciado. Esta tarde el Senado votó por unanimidad su separación del cargo y lo declaró culpable de “mal desempeño de funciones”.
Poco después, mientras el vicepresidente, Pedro Alliana, asumía la presidencia en el Congreso, Peña era detenido en su casa en Asunción por orden de la Justicia, que lo investiga por la trama del cierre del Ueno Bank. Se dispuso que el ahora expresidente cumpla arresto domiciliario “hasta tanto sea puesto a disposición del Ministerio Público en la Unidad Especializada de Delitos Económicos y Anticorrupción”.
El juicio político y la denuncia judicial contra Peña se debieron al papel que desempeñaron el expresidente y su gobierno en la promoción del Ueno Bank, en una trama que incluye conflictos de intereses, desvíos de fondos estatales y falta de controles institucionales. El banco obtuvo beneficios del Estado y alimentó mediante préstamos una red de empresas satélites, algunas de las cuales estaban vinculadas con el presidente. Por todo esto la Fiscalía investiga a Peña por sospechas de enriquecimiento ilícito, entre otros delitos.
El cierre del Ueno Bank, el martes, que dejó a sus empleados sin trabajo y a casi tres millones de paraguayos sin acceso a sus cuentas, desató una crisis que terminó con la destitución del presidente. En las calles, mientras tanto, se desarrollaban protestas en reclamo de una solución para los afectados.
Si el Congreso hubiera aceptado su renuncia, Peña habría obtenido los fueros de senador vitalicio, cargo que pueden tener los expresidentes, pero su destitución por juicio político lo deja sin ese privilegio. Antes de presentar su defensa en el juicio político, Peña pidió 72 horas para responder a las acusaciones, pero el Senado decidió no darle ese plazo y continuar con el proceso que ya había comenzado. Si bien Peña anunció que expondría su “verdad” y que no iba a “rehuir” su “compromiso con la gente”, optó por no comparecer ante el Congreso y ser representado por su abogado en este proceso.
El diario Abc Color informó que el inicio del proceso de juicio político fue aprobado por los 78 diputados en funciones (otros dos habían renunciado y sus suplentes no habían asumido) y la destitución contó con el voto de todos los senadores presentes. Solo faltó uno, Enrique Riera, que no llegó a ocupar la banca después de renunciar a su cargo de ministro del Interior de Peña.
El ahora expresidente había iniciado su mandato en agosto de 2023 y todavía tenía por delante un año y ocho meses de gobierno. Este viernes publicó en su cuenta de X un mensaje en el que dijo que había presentado su renuncia para que su “presencia no sea motivo de mayor división o inestabilidad”. “Me despido con gratitud, sin desconocer la angustia de quienes hoy esperan respuestas”, agregó, y dijo que este es un momento para la “unidad” de los paraguayos.