La divulgación de parte de los archivos de la investigación sobre la red de delitos sexuales de Jeffrey Epstein tuvo este jueves nuevas repercusiones. Una de ellas fue la renuncia del presidente del Foro Económico Mundial de Davos, el noruego Børge Brende.
Los archivos que publicó el Departamento de Justicia de Estados Unidos por orden del Congreso indican que Brende mantuvo tres cenas de negocios y un intercambio de mensajes con el financista y delincuente sexual ya fallecido. La primera reunión ocurrió en 2018, años después de que Epstein fuera condenado por primera vez por abuso sexual de una adolescente de 14 años. Si bien Brende dijo que no estaba al tanto de esos antecedentes, admitió que debió informarse mejor.
El Foro Económico Mundial abrió una investigación interna a cargo de consultores ajenos a la organización para esclarecer la relación de Brende con Epstein y concluyó que “no había motivos de preocupación adicionales” a lo que muestran los archivos desclasificados, según anunció en un comunicado.
De todos modos, Brende, que antes de ocupar ese cargo fue titular de varios ministerios, dijo que este “es el momento adecuado para que el Foro continúe su importante labor sin distracciones” y por eso decidió renunciar.
Tanto en Noruega como en Reino Unido, el caso involucró a políticos, diplomáticos e integrantes de la nobleza. Brende se suma a esa lista, que incluye a personas que mientras ocupaban cargos públicos mantuvieron un vínculo con Epstein pese a que ya había sido condenado por violencia sexual contra menores. Algunos aparecen como sospechosos de intercambiar favores con el financista.
En esa lista figura también el británico Peter Mandelson, que fue ministro y embajador en Estados Unidos, y que tuvo que renunciar al Partido Laborista y a su cargo en la Cámara de los Lores por estos vínculos. El lunes fue detenido unas horas para declarar por sospechas de “mala conducta en un cargo público”. El político y diplomático dijo “no tener recuerdos” de haber recibido de Epstein un total 75.000 dólares, cifra que surge de los documentos desclasificados.
Entre 2004 y 2008, Mandelson fue comisario europeo de Comercio. Por eso, la Comisión Europea encargó este jueves a la Oficina Europea de Lucha contra el Fraude que lo investigue para determinar si cometió irregularidades.
El miércoles, Bill Gates, cofundador de Microsoft, pidió disculpas públicas por sus vínculos con Epstein y por ensuciar el nombre de la Fundación Gates al llevar a sus ejecutivos a reuniones con el financista. Dijo que “fue un gran error pasar tiempo con Epstein”, pero que no hizo ni vio “nada ilícito”. Insistió: “Para que quede claro, nunca pasé tiempo con las víctimas, las mujeres que lo rodeaban”.
Ese mismo día, el economista Larry Summers dejó sus cargos en la Universidad de Harvard después de que se revelara que intercambió mensajes personales con Epstein, quien lo había designado ejecutor secundario de su testamento, informó la agencia Efe. Años atrás, Summers fue economista jefe del Banco Mundial y secretario del Tesoro durante el gobierno del presidente estadounidense Bill Clinton.
Tanto Clinton como su esposa, la exsenadora y excandidata a la presidencia por el Partido Demócrata, Hillary Clinton, fueron convocados a declarar por el Congreso sobre el caso Epstein. El expresidente, que aparece en fotos junto al financista, asistirá el viernes y ya reconoció que conoció a Epstein y viajó en su avión privado por motivos filantrópicos, según dijo.
En el caso de la exsenadora, que declaró este jueves, ya había negado haber conocido a Epstein, y admitió que conoció en eventos públicos a la socia y cómplice del agresor sexual, Ghislaine Maxwell, condenada a 20 años de prisión.
Después de brindar su declaración a puertas cerradas, aunque había reclamado hacerlo públicamente, la dirigente del Partido Demócrata manifestó: “Me obligaron a testificar, plenamente conscientes de que no tengo conocimiento que pueda ayudar a su investigación, para distraer la atención de las acciones del presidente Trump y encubrirlas a pesar de los legítimos pedidos de respuestas”.
Según citó The Guardian, Clinton dijo que “si la mayoría [republicana en el Congreso] fuera seria, no perdería el tiempo en búsquedas infructuosas. Hay mucho por hacer. ¿Qué se está ocultando? ¿A quién se está protegiendo? ¿Y por qué el encubrimiento?”.
Agregó que si la comisión quisiera llegar a la verdad, convocaría a Trump y “le preguntaría directamente, bajo juramento, sobre las decenas de miles de veces que aparece en los archivos de Epstein”. Además, consideró, los legisladores deberían garantizar que fueran divulgados todos los archivos y asegurarse de que al publicarlos se protegiera a las víctimas, “no a los hombres poderosos y aliados políticos”.