Las fuerzas armadas iraníes han logrado “bloquear el camino del enemigo con golpes aplastantes” y “han quitado a los enemigos la esperanza de dominar la patria y posiblemente dividirla”, destacó este jueves Mojtaba Jamenei.
El nuevo líder supremo de Irán se dirigió al país en su primer mensaje oficial desde que reemplazó a su padre, Alí Jamenei, asesinado en el primer día de la ofensiva de Israel y Estados Unidos.
Además de elogiar a las fuerzas armadas, celebró el papel del pueblo iraní, sin el cual “ni la cúpula ni las instituciones cuya labor es servir al pueblo habrían sido suficientemente eficaces”. Afirmó que esta “es una gran ventaja” que tiene Irán y “con la que no cuenta el enemigo”.
En su discurso, Jamenei prometió “vengar la sangre de los mártires”, y aclaró que no se refería solo “al martirio del gran líder de la revolución, sino a todos los miembros de la nación” muertos en estos ataques, que comenzaron el 28 de febrero y que se estima que son más de 1.200.
“Seremos especialmente sensibles ante la sangre de nuestros hijos y nietos, por lo que el crimen cometido deliberadamente por el enemigo en la escuela de Minab [en el que murieron más de 160 niñas] y otros casos similares tendrán un lugar especial en esta decisión”, afirmó, según citó Europa Press. Durante los primeros ataques de Israel y Estados Unidos, murieron no solo el padre del nuevo líder iraní, sino también su madre y otros familiares.
Jamenei pidio a los países de la región que cierren “cuanto antes” sus bases militares “a los invasores”. Señaló que Irán lanzó ataques contra las bases que fueron utilizadas en esta ofensiva, pero no contra los países que las albergan.
Afirmó, además, que Irán está estudiando “abrir otros frentes donde el enemigo tiene poca experiencia y será extremadamente vulnerable”, y que lo hará si la guerra continúa y al país le conviene.
El líder supremo iraní dijo también que el estrecho de Ormuz debe seguir cerrado, porque es una forma de presionar a los “enemigos de Irán”. Por allí circula cerca del 20% del petróleo que se comercializa en el mundo, lo que ya está impactando en el suministro y los precios.
Al respecto, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo desde su red Truth Social que el cierre del estrecho de Ormuz beneficia a su país, que es el mayor productor de petróleo del mundo. “Así que, cuando suben los precios del petróleo, ganamos mucho dinero”, dijo.
“Pero hay algo mucho más importante para mí, como presidente: impedir que un imperio malvado, Irán, tenga armas nucleares y destruya Medio Oriente y, de hecho, el mundo. ¡Nunca permitiré que eso ocurra!”, agregó Trump.
A su vez, el secretario general de la OTAN, el neerlandés Mark Rutte, llamó a la industria de Defensa de Europa a que se prepare para producir “más rápido”, que invierta en su cadena de suministros, en turnos extra de sus trabajadores y en nuevas fábricas, para reponer los arsenales que se gastan en Ucrania y Medio Oriente. “La demanda está ahí” y “decenas, cientos de miles de millones de euros y dólares llegarán próximamente”, dijo. “Tenemos que reabastecer, y debemos hacerlo con la innovación más reciente y las últimas tecnologías a toda velocidad”, afirmó.
Israel pone la mira en Líbano
El jefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel, Eyal Zamir, dijo este jueves que la ofensiva de Israel en Líbano contra la milicia Hezbolá, aliada de Irán, “es una guerra en otro frente principal, y no en un escenario secundario”. A continuación, anunció un mayor despliegue militar en la frontera con Líbano, desde la cual Hezbolá lanzó ataques coordinados con Irán contra Israel durante la madrugada, afirmó.
Este jueves, Israel lanzó sus primeras órdenes oficiales de evacuación en dos barrios de la capital libanesa, Beirut. El vocero en árabe del Ejército, Avichai Adrai, ordenó evacuar el barrio Bachoura, en Beirut, en particular un perímetro de 300 metros en torno a un edificio que supuestamente pertenecía a Hezbolá. Más tarde, dispuso la evacuación de otro barrio de la capital, Zuqaq al Blat, y poco después, según informó la agencia Efe, fue bombardeado un edificio que se encuentra a 600 metros de una mezquita emblemática, llamada Mohammad al Amin. El gobierno de Líbano estima que Israel mató a cerca de 700 personas en el país desde que empezaron los ataques.
La situación podría empeorar si se cumplen las amenazas que hizo el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, de tomar el sur de Líbano para evitar los ataques contra el norte de Israel.
Paralelamente, Amnistía Internacional pidió que se investiguen como crímenes de guerra los ataques contra una institución financiera en Líbano, Al Qard al Hasan, que Israel bombardeó alegando “vagos vínculos” con Hezbolá, según la organización defensora de los derechos humanos. Señaló que ya fueron atacadas cerca de 30 sucursales, muchas de ellas ubicadas “dentro de edificios residenciales o en barrios densamente poblados”.