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Glaciar Perito Moreno en el Parque Nacional Los Glaciares, cerca de El Calafate, provincia de Santa Cruz, Argentina (archivo, junio de 2025).

Foto: Walter Díaz, AFP

Andrés Lo Veccio: “Las provincias podrían poner sus propios intereses económicos por encima de la preservación”

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Con el doctor en Geografía e investigador del Ianiglia.

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¿Cuáles son los principales riesgos ambientales que observás frente a la modificación de la Ley de Glaciares?

Entre los mayores riesgos posibles e inmediatos, considero errada la decisión de que cada provincia pueda determinar qué tipo de glaciar es un recurso hídrico significativo para una determinada población y cuáles no, porque eventualmente se podría intervenir una fuente que es reserva de agua dulce que se encuentre abasteciendo a diferentes enclaves en el oeste argentino, más allá de sus límites provinciales.

La actividad, sin el conocimiento científico preciso y adecuado en el ambiente glaciar o periglaciar que hasta el momento estaba protegido, puede afectar las cuencas en distintos niveles, las cuales nacen en diferentes alturas de las montañas. Porque hay que entender que las cuencas altas, las que se encuentran en la cima de las montañas, si son contaminadas también impactarán a las que llegan hasta los ríos que se encuentran próximas a las ciudades. Se trata de un sistema donde una misma naciente, muchas veces, se encarga de abastecer a ríos de distintas provincias. En tanto, habría que evaluar de manera científica y responsable el grado de afectación y riesgo que puede provocar en cada población.

De este modo, las provincias pasan a estar “de los dos lados del mostrador”, ya que podrán decidir si el ambiente es apto para la explotación o no y en qué casos un recurso hídrico es estratégico o no, con el riesgo de poner sus propios intereses económicos por encima de la preservación real.

Es realmente muy curioso para nosotros, los investigadores, comprender cómo van hacer las provincias para, de repente, contar con el conocimiento suficiente para determinar la significancia hídrica de cada glaciar. Desde el Ianiglia hace 50 años que investigamos y monitoreamos glaciares, y es realmente una tarea muy compleja, que requiere mucho tiempo de análisis. Al día de hoy, con la ley modificada, no está claro cómo se conformarán los cuerpos especializados para determinarlo en cada lugar. Por eso, me pregunto cómo van a lograr las provincias rápidamente construir conocimiento que a nosotros nos llevó más de 50 años integrar.

¿Cuál es la actual situación hídrica de Argentina, en especial de la zona cordillerana, que es donde se encuentra la mayor cantidad de glaciares y periglaciares? En estas zonas, ¿cómo se puede ver afectada la población si se explota el recurso a partir de la modificación de la norma?

El riesgo hídrico es altísimo en especial en la zona oeste del país, ya que venimos soportando períodos de mucha sequía. Al pie de la cordillera, las localidades dependen directamente del caudal de los ríos que, a su vez, se abastecen de agua incluso cuando no hay hielo gracias a la acción de los glaciares.

Justamente son los glaciares los que están mitigando este efecto de sequía. En la provincia de Mendoza, en particular, desde 2010 vivimos una reducción muy notoria de los eventos de precipitación de nieve, por eso el rol de los glaciares está siendo cada vez mayor. Ese mismo año se sancionó la emergencia hídrica provincial que se mantiene vigente hasta el día de hoy, ya que los caudales permanecen por debajo del promedio histórico.

Sabemos científicamente, además, que las condiciones que estamos viviendo desde los últimos diez años van a ser la nueva normalidad para, por lo menos, los próximos 50 años, ya que nos dirigimos hacia un período climatológicamente más seco, en el que habrá un aumento en la demanda de agua y una reducción en su oferta, lo que intensificará el estrés hídrico y los conflictos vinculados a diversas actividades que requieren agua, como es el caso de la agricultura, además de la actividad minera.

Hasta la modificación de la ley, ¿qué función cumplía el Ianiglia? ¿Y qué cambiaría a partir de ahora?

El Ianiglia se creó en 1962 en el marco de un intenso período de sequías. Teniendo en cuenta que en el centro, el oeste y el norte argentino las distintas poblaciones dependemos directamente de lo que sucede en la cordillera de los Andes, resultó prioritario el estudio de sus causas para encontrar posibles respuestas.

Antes de la modificación de la ley, el Ianiglia funcionaba como el organismo científico encargado de hacer el inventario de geoformas glaciares (las reservas de agua dulce). El inventario, hasta ahora, era el único instrumento válido que se tenía para determinar cuándo se podía intervenir un ambiente glaciar y periglaciar y cuándo no. Pero ahora cada provincia está habilitada para intervenir ese inventario independientemente de lo que diga el Ianiglia y, asimismo, modificarlo, ajustarlo y adecuarlo en función de sus necesidades o intereses. Al día de hoy, todavía no está claro quién va a seguir haciendo el inventario y si ahora cada provincia puede modificarlo. Tampoco se indicó cómo se va a hacer la evaluación y actualización sobre los cuerpos de hielo que, desde el Ianiglia, los investigadores hacemos cada cinco años. Todo quedó en una zona indefinida.

¿Cómo se encuentra la distribución general de glaciares en Argentina?

La distribución de los glaciares en Argentina, en términos espaciales, es bien variada: En cuanto a su tipología, la mayor superficie glaciar del país se encuentra en la cuenca del río Santa Cruz, en la provincia del mismo nombre. Allí se encuentra el 60% de la superficie glaciar de toda Argentina. El 40% restante se distribuye a lo largo de la cordillera de los Andes, desde Tierra del Fuego hasta Jujuy. Al tratarse de un sistema, absolutamente todos los ambientes glaciares y periglaciares son de gran relevancia hídrica, incluso en el caso de los glaciares que se perciben como pequeños o irrelevantes, ya que de ellos depende la subsistencia de aglomerados urbanos y de zonas donde muchas veces no hay otra fuente de agua.

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