Comenzó el viernes y continúa este sábado en Barcelona el encuentro internacional de partidos y gobernantes de izquierda Global Progressive Mobilisation (Movilización Progresista Global), que reúne a dirigentes de distintos continentes y tiene como anfitrión al Partido Socialista Obrero Español.

Si bien el encuentro comenzó el viernes, lo que acaparó la atención fue la reunión bilateral que mantuvieron el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, y el de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, quienes además cerrarán con sus discursos la jornada del sábado.

“Frente a la fragmentación, la confrontación y las guerras que estamos viendo en el mundo, trasladamos un mensaje completamente distinto, de confianza mutua y prosperidad compartida”, dijo Sánchez en conferencia de prensa con Lula. El presidente español dijo que la paz es lo que hace posible la prosperidad, la justicia social, la libertad y la democracia, que hoy está bajo ataque de una “ola reaccionaria” de autoritarismos y desinformación.

A su vez, el presidente de Brasil recordó el “horror” de la Guerra Civil española y de la Segunda Guerra Mundial, y dijo que “hoy asistimos atónitos a una nueva carrera armamentística” en el mundo. Recordó también que en su primer mandato, en 2003, se negó a apoyar la guerra de Irak, impulsada por el entonces presidente estadounidense George W Bush, y agregó: “Entiendo cuando Sánchez dice 'no a la guerra'”.

Según citó elDiario.es, Lula dijo que ambos buscan defender las instituciones ante una ultraderecha que intenta “destruirlas”, y se proponen avanzar hacia una democracia que no se limite al voto sino que aporte “beneficios concretos a la vida de las personas”.

El presidente de Brasil también habló de las dificultades que enfrenta la izquierda. “Cuando conocí Italia el PCI [Partido Comunista Italiano] era el mayor partido comunista de Occidente. Al llegar al poder, se acabó, se desmotivó. ¿Qué sucedió? Hay que entender las causas para hacer una propuesta. Qué parte del discurso está errado, qué expectativas de nuestra juventud no estamos satisfaciendo”, dijo, de acuerdo con la agencia Efe.

Destacó también lo que une a los gobiernos de Brasil y España. “Mientras otros abren heridas, nosotros lo que queremos es cerrarlas y curarlas, y dedicarnos a lo importante, a frenar la desigualdad en nuestras sociedades y entre naciones y a dar respuesta a los grandes desafíos como la emergencia climática”, dijo.

Se preguntó cómo fue ganando apoyo “la imbecilidad de un discurso que no tiene ni inicio ni medio ni fin”, que no respeta la democracia ni la lucha por los derechos. Los dos gobernantes se refirieron a las redes sociales y se manifestaron partidarios de regularlas.

Además del encuentro entre Lula y Sánchez, representantes de sus gobiernos mantuvieron reuniones en las que firmaron acuerdos en tecnologías de la información y de la comunicación, otros para promover la transformación del Estado y avanzar en la mejora de la gestión pública, para apoyar a las pymes y para aumentar la cooperación en materia de minerales críticos utilizados para la industria y la transición energética.

La visita de Sheinbaum

Al encuentro asistieron también otros gobernantes, entre ellos el presidente de Colombia, Gustavo Petro, y la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, además del gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, y tuvieron lugar reuniones bilaterales en paralelo.

La presencia de Sheinbaum fue considerada significativa por las tensiones diplomáticas que han tenido los gobiernos de España y México. En 2019, el presidente mexicano de entonces, Andrés Manuel López Obrador, dijo que España debería pedir perdón por los abusos cometidos durante la conquista de América. Ese pedido no fue bien recibido y la situación llevó a que el rey Felipe, jefe de Estado de España, no fuera invitado a la ceremonia de asunción de Sheinbaum como presidenta.

Sin embargo, hubo algunos gestos desde entonces, en particular el reconocimiento, en marzo, por parte del rey de España, de que hubo “mucho abuso” en ese período histórico y de que si bien esos hechos deben enmarcarse en su contexto, con una visión actual lo que ocurrió “obviamente no puede hacernos sentir orgullosos”.

Antes de viajar, en conferencia de prensa, Sheinbaum manifestó: “Hay una declaración del canciller español en la que habla por primera vez en la historia de la relación de los abusos cometidos y de la necesidad de visualizar la historia de una manera distinta”. En cuanto al rey de España, “a su manera, reconoció que hubo abusos”.

“Me parece que es un momento para seguir dialogando”, dijo la presidenta mexicana. “Por eso tomo la decisión de ir a Barcelona. Y seguir hablando con ellos de estos temas. Además es un momento también para hablar de que es necesaria la paz mundial”, señaló.

Problemas comunes

El avance de la extrema derecha más agresiva, y en particular la figura de Donald Trump, estuvieron presentes en los discursos, aunque no se los nombrara.

El ministro de Relaciones Exteriores de España, José Manuel Albares, abogó por una alianza entre Europa y el Sur Global en defensa de la paz, la democracia y el derecho internacional. Afirmó que en la alianza de fuerzas progresistas de esos territorios está la “esperanza para la humanidad”

Albares dijo que hay “movimientos” que buscan imponer la “ley del más fuerte”, con ayuda de “tecno-oligarcas”, y que “la paradoja es que somos más los que continuamos creyendo en el derecho internacional”.

El expresidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, hizo referencias explícitas a Trump. “La unidad de Latinoamérica no es una aspiración, no es un ideal, es una necesidad”, dijo, y advirtió que “la derecha quiere unirse con Trump y con Estados Unidos, cuando Estados Unidos no es demócrata”, según citó Europa Press.

Zapatero dijo que la extrema derecha, además de combatir la lucha por la igualdad de género o por frenar el cambio climático, “ahora ya se ha sumado nada más y nada menos que a esta doctrina de que la mejor forma de llegar a la paz es la guerra, la fuerza”.

Sin embargo, se manifestó confiado en que “va a resurgir con fuerza el movimiento progresista” y va a decaer el “discurso reaccionario, acientífico, negacionista, que olvida los derechos humanos, que no valora la paz, que disfruta con los misiles Tomahawks, los drones y los portaaviones, y con la destrucción y las muertes”.

La ultraderecha española también marcó presencia con provocaciones como la de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, una de las figuras más extremistas del Partido Popular español. La dirigente se refirió al encuentro en Barcelona y a la ceremonia que ella tenía prevista para este sábado en la que le entregará la Medalla de Oro de la región a la opositora venezolana María Corina Machado, que se negó a reunirse con Sánchez. “Quizás son dos fotos mañana: la de esa reunión del mundo libre y la de una reunión de narco-Estados en torno al presidente Sánchez”, dijo.

Sánchez manifestó que no quería darle “el gusto” a Ayuso de entrar en una provocación, pero que de todos modos pidió disculpas a los gobernantes de visita en España por esos dichos. “Lo que está claro es que la sociedad española, que es abierta, hospitalaria y respetuosa, no se siente representada por esos insultos”, concluyó.

Mientras tanto, en el encuentro, se trataban diversos temas comunes a muchos países. Por ejemplo, en una mesa en la que estaba presente la vicepresidenta de la Comisión Europea, Teresa Ribera, se trató la necesidad de un sistema tributario que combata la desigualdad. Allí la economista Isabella Weber llamó a limitar los beneficios de los superricos, según informó el diario madrileño El País. También el presidente del Partido Laborista de Australia, Wayne Swan, abogó por evitar la evasión fiscal y contar con “un sistema tributario para que quienes estén en la cima paguen lo que deben pagar”.

Sobre Global Progressive Mobilisation

En su página web, el encuentro se presenta como una “alternativa necesaria a las fuerzas conservadoras y de extrema derecha”, que “busca visibilizar y dar credibilidad a las soluciones progresistas, demostrando que son la clave para la prosperidad de la humanidad”. Expresa sus objetivos de unir “regiones y generaciones”, defender la democracia y promover la justicia social.

Informa que el de Barcelona pretende ser el primero de una serie de encuentros y detalla que incluyó más de un centenar de actividades, que las personas que se inscribieron superan las 3.000 y que representan a unos 100 partidos políticos.

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