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Mundo América
Plaza Bolívar, el 22 de mayo, en Bogotá. · Foto: Raúl Arboleda, AFP

Plaza Bolívar, el 22 de mayo, en Bogotá.

Foto: Raúl Arboleda, AFP

Elecciones presidenciales en Colombia: entre la continuidad del gobierno de Gustavo Petro y las propuestas de la derecha

Son tres los programas en disputa de cara a la jornada electoral del domingo. La contienda está entre seguir la senda de la administración actual o girar hacia las iniciativas que el oficialismo califica de “austeridad neoliberal”

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Como es de esperarse, las propuestas del candidato del partido oficialista Pacto Histórico, Iván Cepeda, dan continuidad a lo realizado durante el gobierno de Gustavo Petro, aunque con autocríticas a la política de Paz Total, de la que Cepeda fue uno de los arquitectos. También a la corrupción durante este quinquenio. El candidato es enfático en lo imperioso de una “revolución ética” que termine con la corrupción incrustada en el sistema político e institucional colombiano. En sus actos ha hecho referencia al desvío de fondos en la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres. Su exdirector, Olmedo López, asumió la semana pasada ser responsable de concierto para delinquir y peculado por apropiación agravado. “Un proceder abiertamente criminal”, ha dicho Cepeda.

Se propone crear un Sistema Nacional contra la Macrocorrupción, una unidad bajo ese nombre dentro de la Fiscalía General, fortalecer la Unidad de Información y Análisis Financiero y dar “real autonomía” a la Secretaría de Transparencia de la Presidencia.

Cepeda defiende una “austeridad republicana” que diferencia de la “austeridad neoliberal”, a la que define como “austeridad para los pobres y abundancia para los poderosos y corruptos”. En la defendida por el candidato entra la reducción que haría, el primer día, del salario del presidente y de los ministros.

En materia económica, la principal propuesta es pasar de la “reforma agraria”, estandarte de este gobierno –se entregaron cerca de un millón de hectáreas a campesinos–, a la “revolución agraria”. En ese pasaje se implementaría la compra estatal de la producción campesina en las zonas más pobres. Asimismo, se ofrece “el acceso universal y en condiciones óptimas al agua”, y la creación de “un modelo minero energético que respete la vida”.

En el plano social, figura la propuesta de una renta básica universal, “un ingreso mínimo que llegue especialmente a los históricamente excluidos”.

En cuanto a la política exterior, el foco está en la oposición a la política estadounidense conocida como “guerra contra las drogas”, exacerbada en esta administración del mandatario Donald Trump. Cepeda ha manifestado que trabajará para “construir un consenso nacional” para “romper con la relación de subordinación” de su país “al que concentra el mercado más poderoso de drogas ilícitas”.

En relación con las mujeres, la introducción al tema devela los problemas que tiene la izquierda partidaria para leer ciertos fenómenos, pues se cae en un determinismo biológico: “Por ser portadoras de la vida, en su ser está inscrita una forma de actuar que encarna la preocupación por los demás, una predisposición natural a la generosidad, al cuidado hacia ellos y ellas”.

Derecha y más derecha

La contracara a las propuestas oficialistas es el programa del candidato de extrema derecha Abelardo de la Espriella, titulado “El milagro de los nunca”, aquellos olvidados por el sistema. Un programa ilustrado con la imagen de los integrantes de la fórmula presidencial con sus esposas muestra el respaldo a la familia tradicional. De la Espriella adelantó que en su primer día de gobierno firmaría 90 decretos para poner en marcha un plan de “choque” que permitiría en 90 días solucionar los problemas fundamentales del sistema de salud, así como “recuperar el control territorial”.

La receta del decretazo inmediato no es de autoría del candidato colombiano. Trump firmó 26 órdenes ejecutivas en su primer día. El presidente argentino Javier Milei hizo lo propio al eliminar la mitad de los ministerios tras su asunción. El último presidente de extrema derecha en seguir esa línea fue el novel mandatario chileno, José Antonio Kast, quien, minutos después de asumir, firmó ante las cámaras distintas medidas vinculadas a la seguridad.

“No es posible recuperar en 90 días todo el territorio. Habla de aumentar la fuerza pública, de volver a la lucha contra las drogas mediante la aspersión aérea con el glifosato, aunque se ha demostrado que no es la mejor estrategia y que tiene una cantidad de impactos nefastos en la vida de las comunidades”, dijo a la diaria la politóloga y docente de la Universidad Nacional de Colombia Angélica Rodríguez, quien concluyó que es una propuesta “muy al estilo” del mandatario salvadoreño Nayib Bukele.

En materia económica, “la austeridad neoliberal”, como la llama Cepeda, se hace carne en la promesa de crear una “Gran Revolución de DesRegulación” que elimine “trabas y cargas tributarias” al empresariado. Promete, además, la reducción del Estado en un 40%.

Se compromete, por otro lado, a “recuperar la exploración y producción de petróleo y gas”, así como el fracking. Esta es una de las muchas iniciativas en las que coincide con la candidata derechista Paloma Valencia. “Sacaremos nuestro petróleo, gas y carbón para generar recursos para el país. Garantizaremos la exploración y explotación de gas costa adentro y costa afuera”, reza su programa.

En su plan, el eje principal es “enfrentar la crisis de seguridad para vivir sin miedo”. Valencia, heredera del uribismo, propone medidas que para Rodríguez son las de la “seguridad democrática” llevada adelante por el expresidente Álvaro Uribe Vélez. “Un aumento de pie de fuerza, volver a tener un alto número de militares, una gran falla, porque el país de Uribe no es la Colombia de 2026”, explica. “La diversificación de los grupos al margen de la ley es diferente cuando estás combatiendo una guerrilla, como en su momento fueron las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), a una diversificación de actores que no tienen una visión política, sino interés en las rentas ilegales”, manifiesta Rodríguez.

Entiende que en el presente se precisan medidas de otro tipo, como “políticas de justicia para elementos de sometimiento, sofisticación de armamento y fortalecimiento de la inteligencia”.

Valencia propone también la “creación de un marco diferencial con seguridad jurídica para los miembros de la fuerza pública”, la “regulación de la protesta social” y el “castigo al vandalismo”.

En materia económica, al igual que para De la Espriella, la clave es “no ahogar” al empresario, eliminar el impuesto al patrimonio y reducir las tarifas del impuesto de renta empresarial. En el plano internacional, se solicitaría el ingreso de Colombia al Escudo de las Américas, invención de Trump que reúne a la derecha latinoamericana, para retomar una “cooperación profunda” con Estados Unidos con el fin de “desmantelar el narcoterrorismo”.