Saltar a contenido
Mundo Europa
Fuerza Aérea de Polonia, el 22 de mayo, en Lask, Polonia. · Foto: Wojtek Radwanski / AFP

Fuerza Aérea de Polonia, el 22 de mayo, en Lask, Polonia.

Foto: Wojtek Radwanski / AFP

Carrera armamentista en Europa: la UE como un desequilibrio caótico del terror

Los países de la UE están incurriendo en un “provincialismo en materia de política armamentística”, según un nuevo estudio de Greenpeace.

Nuestro periodismo depende de vos

Si ya tenés una cuenta Ingresá

Los estados europeos miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) superan a Rusia en muchos aspectos militares, pero el gasto adicional en defensa dentro de la Unión Europea (UE) no se está utilizando de manera eficaz. Esta es la conclusión de un nuevo estudio de Greenpeace que compara los sistemas de armamento, el número de tropas y los presupuestos de defensa entre los estados europeos de la OTAN y Rusia. Los autores critican un “enfoque parroquial de la política de defensa” que lleva a que el gasto militar en los países europeos se asigne principalmente a nivel nacional, en detrimento de la eficiencia y la mejora de la seguridad colectiva.

Alexander Lurz, coautor del estudio y experto en desarme de Greenpeace, considera que la exención del gasto en defensa alemán del freno de la deuda es un problema fundamental. “La necesidad de eficiencia y cooperación disminuye cuando el dinero está disponible prácticamente sin límites”, declaró a Taz. Esto cobra aún más relevancia si se tienen en cuenta los recortes que se están haciendo en otros ámbitos de la sociedad, desde la protección del clima hasta la política social. El egoísmo nacional ya no es aceptable en materia de defensa de la UE.

Debido a que el presidente estadounidense, Donald Trump, critica repetidamente a la OTAN, lo que alimenta las demandas de un gasto en defensa cada vez mayor en Europa, los autores del estudio excluyeron hipotéticamente a Estados Unidos de su análisis. Según sus hallazgos, los estados europeos de la OTAN, junto con Canadá, gastaron casi 540.000 millones de euros en sus fuerzas armadas en 2025. Rusia, ajustada por paridad de poder adquisitivo, gastó aproximadamente 465.000 millones de euros en el mismo año. En la última década, los estados europeos de la OTAN y Canadá han invertido un total de 3,27 billones de euros en sus industrias de defensa.

Déficits estratégicos en Europa

Según el estudio, los arsenales europeos y canadienses superan a los de Rusia en numerosos sistemas de armamento importantes, como tanques, aviones de combate y buques de guerra. Además, Rusia se encuentra muy por detrás de los países de la OTAN en muchas de estas áreas de defensa y, por ejemplo, se vio obligada a utilizar tanques retirados del servicio hace 50 años en la guerra contra Ucrania. Solo en el ámbito de las armas nucleares y los bombarderos estratégicos, Rusia y la OTAN –incluido Estados Unidos– mantienen un equilibrio de poder casi igualado. Los observadores creen que el mundo ya está inmerso en una carrera armamentística nuclear.

Según el estudio de Greenpeace, Europa y Canadá superan a Rusia en número de tropas: la proporción de fuerzas activas es de 1,96 millones de soldados frente a 1,23 millones. El mayor contingente europeo proviene de las fuerzas armadas turcas, que, con aproximadamente 500.000 soldados, constituyen el segundo ejército más grande de la OTAN después de Estados Unidos.

A pesar de su superioridad numérica y financiera, las fuerzas armadas europeas dependen de Estados Unidos en varios ámbitos militares clave. Según los autores del estudio, esto es especialmente cierto en lo que respecta al reconocimiento satelital y a tareas logísticas como el transporte aéreo. Europa también es muy vulnerable sin Estados Unidos en materia de defensa aérea y producción de municiones.

Los autores –entre ellos el investigador de la paz Herbert Wulf– critican que, a pesar de estas deficiencias, los estados europeos no logren establecer prioridades comunes en sus políticas de defensa. Señalan que los presupuestos nacionales de defensa son muchas veces superiores a las diversas iniciativas europeas en este ámbito.

El estudio cita, por ejemplo, el Fondo Europeo de Defensa, que dispondrá de 1.000 millones de euros anuales entre 2021 y 2027. Sin embargo, comparado con el gasto en defensa de Alemania para 2026, que asciende a 108.000 millones de euros, esto resulta irrisorio. “Hasta el momento, se carece de una base conceptual convincente para una política de seguridad europea”, afirma el estudio.

Özlem Alev Demirel, eurodiputada del Partido de la Izquierda, ve este análisis con recelo. “En mi opinión, el rearme conjunto y la creciente militarización de la UE no contribuyen a una mayor seguridad, sino que aumentan las tensiones”, declaró a Taz. “La cooperación en este ámbito no se centra en contribuir a la desescalada de la situación global, sino en un mayor rearme y en afianzar la posición de la UE como gran potencia”. Añadió que las “potencias líderes” y sus industrias son las principales beneficiarias.

Este artículo fue publicado originalmente por Die Tageszeitung.