El fiscal general interino de Estados Unidos, Todd Blanche, dijo este domingo que el presidente Donald Trump y otros funcionarios de su administración eran los probables objetivos de Cole Allen, el californiano de 31 años que en la noche del sábado disparó un arma a pocos metros del salón del hotel Washington Hilton, donde se estaba celebrando la cena de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, en Washington.
Los disparos a la distancia provocaron una escena caótica en el interior del lugar donde se estaba celebrando la cena, de donde fueron evacuados rápidamente Trump, su esposa Melania, además de otros altos funcionarios que estaban en el lugar, entre ellos, el vicepresidente, James David Vance; el secretario de Estado, Marco Rubio, y el secretario de Defensa, Pete Hegseth. Si bien Trump no corrió peligro en ningún momento, este episodio tenso se suma a la lista de situaciones de riesgo que ningún presidente en la era moderna había tenido que enfrentar.
Las autoridades que se encuentran investigando el incidente creen que el sospechoso, un profesor experto en informática y desarrollador de videojuegos que cuando fue detenido portaba una escopeta, una pistola y varios cuchillos, viajó en tren desde California a Chicago y luego a Washington, donde se hospedó en el hotel un día antes de la cena.
El sospechoso, quien se espera que sea formalmente acusado este lunes, no está cooperando, según declaró el fiscal Blanche a CBS News. Se espera que se le imputen dos cargos: agresión a un agente federal y uso de arma de fuego durante un delito violento.
Durante el domingo, Trump subió varias publicaciones a su cuenta de Truth, la red social de la que es propietario, refiriéndose al incidente ocurrido en la noche del sábado, pero también habló con la cadena Fox.
En esa intervención, el mandatario afirmó que el autor del tiroteo en el que resultó herido leve un policía actuó motivado por el “odio” a los cristianos. En la entrevista telefónica Trump describió al agresor como un “tipo muy problemático” cuyos motivos, según el mandatario, tenían un trasfondo religioso radical.
Trump hizo estas afirmaciones basándose en un texto presuntamente escrito por Allen y enviado a su familia antes del tiroteo, en el que, además de hablar de la “opresión cristiana”, criticaba con dureza al mandatario. Pero en la misma charla con Fox, ya cambiando de tema, el presidente estadounidense una vez más dijo estar dispuesto a negociar con Irán para poner fin a la guerra, que por ahora se encuentra en una tregua que las partes están respetando.
Trump declaró que Irán puede contactar a Estados Unidos si desea negociar el fin de la guerra entre ambos países. “Si quieren hablar, pueden venir a nosotros o llamarnos. Tienen teléfono. Contamos con líneas seguras”, dijo Trump, agregó que Estados Unidos “recibirá el armamento nuclear iraní” y subrayó que ese punto es parte de un posible acuerdo con Teherán.
Trump canceló el sábado el viaje de sus enviados Steve Witkoff y Jared Kushner a Pakistán, lo que supuso un nuevo revés para las perspectivas de paz después de que el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, abandonara Islamabad tras reunirse únicamente con funcionarios paquistaníes.
Este domingo, Araghchi volvió a Pakistán luego de pasar por Omán, y pocas horas después partió hacia Rusia, donde mantendrá un encuentro con el presidente Vladimir Putin en la ciudad de San Petersburgo. De acuerdo con lo que informó la agencia oficial iraní IRNA, en el encuentro también participará el jefe diplomático del Kremlin, Serguéi Lavrov.
Tregua rota y fórmula opositora contra Netanyahu
Este domingo, desde el Ministerio de Salud de Líbano, informaron que 14 personas murieron y 37 resultaron heridas como consecuencias de los ataques de las fuerzas israelíes sobre varias localidades situadas en el sur del territorio libanés.
Por su parte, voceros del Ejército de Israel informaron que uno de sus soldados murió como consecuencia de las heridas que le causó un dron lanzado por integrantes de la milicia chii de Hezbolá. Si bien el jueves Trump había anunciado una tregua de tres semanas acordada por funcionarios israelíes y libaneses, en los hechos este alto el fuego nunca se cumplió, en medio de acusaciones mutuas entre Israel y Hezbolá, organización que no formó parte de las negociaciones y que por ello mismo se opuso a ellas en todo momento.
El anuncio emitido desde Washington fue celebrado por miles de libaneses que comenzaron a volver hacia sus hogares en el sur de donde habían sido desplazados por el conflicto, pero por el momento su situación permanece en un cuadro general de incertidumbre.
Soldados israelíes están desplegados en el extremo sur de Líbano, en la zona fronteriza con Israel, y nada parece hacer ver que esa situación vaya a variar a corto plazo, lo cual también constituye, desde una mirada un poco más panorámica, también un impedimento para un acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán, ya que la cuestión libanesa es un punto sustancial de discordia entre las partes.
Pero saliendo del terreno bélico, este domingo, el primer día de la semana laboral en Israel, se abrió con una importante novedad desde el punto de vista político, ya que, pensando en las elecciones que se celebrarán este año, seguramente a fines de octubre, los dos ex primeros ministros Naftali Bennett y Yair Lapid anunciaron la unión de sus sectores políticos para ir juntos en una coalición liderada por Bennett para intentar derrotar en las urnas al actual primer ministro, Benjamin Netanyahu.
Bennett, quien fue primer ministro entre junio de 2021 y julio de 2022, fue líder del partido nacionalista derechista Hogar Judío y accedió a unirse a Lapid, primer ministro en un breve período entre julio y diciembre de 2022, quien es un político laico y liberal, más proclive a posiciones centristas.
Varias horas después del anuncio de la unión electoral, en declaraciones a la prensa en la ciudad costera de Herzliya, Bennett calificó la alianza con Lapid como “el acto más sionista y patriótico que jamás hayamos realizado, por el bien de nuestro país”, y declaró que “la era de la división se terminó”, de acuerdo con lo que consignó The Times of Israel.