Cuando falta poco más de un mes para las elecciones presidenciales que se realizarán en Colombia el 31 de mayo, la violencia se posicionó en el foco de la campaña electoral durante este fin de semana.

El detonante fue una serie de acciones perpetradas en el departamento de Cauca y también en el Valle del Cauca por un grupo disidente de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) que opera en la zona. La más grave de ellas, el sábado, fue un atentado con explosivos contra un ómnibus en la vía Panamericana a la altura de la localidad de Cajibío, a 30 kilómetros de Popayán, la capital departamental de Cauca, en el que murieron 20 personas y decenas resultaron heridas.

Tras el atentado, el presidente Gustavo Petro se pronunció a través de su cuenta de X. Calificó a los autores de los hechos como “terroristas, fascistas y narcotraficantes” y anunció que firmará una acusación contra sus jefes ante la Corte Penal Internacional.

“Su jefe se llama alias Marlon, plenamente identificado por la inteligencia policial y militar. Los frentes de alias Iván Mordisco en el Cauca son delincuentes criminales contra la humanidad y así deben ser tratados. Quieren que la extrema derecha, el fascismo, gobiernen a Colombia porque saben que con ellos hacen sus negocios de cocaína y oro ilícito”, expresó Petro.

Cauca, situado en el suroeste del territorio colombiano, es uno de los departamentos que todavía sigue siendo un foco de violencia, por la presencia en la zona de grupos vinculados al narcotráfico que operan en el lugar por su cercanía con el océano Pacífico, uno de los puntos de salida de la cocaína colombiana.

En la campaña electoral Cauca además es una referencia, porque de allí son oriundas la candidata del derechista y uribista Centro Democrático, Paloma Valencia –hija de una encumbrada familia de larga tradición política–, así como también la postulante a la vicepresidencia Aida Quilcué –senadora y activista indígena integrante del pueblo nasa–, que es la número dos de la fórmula oficialista del Pacto Histórico que lidera Iván Cepeda.

La acción criminal del sábado se metió de lleno en la campaña.

Valencia, quien se encontraba realizando una serie de actos en el departamento de Antioquia, el feudo del expresidente Álvaro Uribe –quien está teniendo un papel muy activo en la candidatura de Valencia, acompañándola en muchos eventos proselitistas–, se trasladó de inmediato a Palmira, en el Valle del Cauca, donde el viernes había ocurrido otro atentado.

Desde allí, la candidata cuestionó al presidente Petro por su ausencia en el Cauca y Valle del Cauca, en medio de la crisis de seguridad. Valencia afirmó que el mandatario “debería estar acá visitando a las familias afectadas, visitando a los batallones y dándoles la mano a los soldados para decirles que no están solos. Pero este reto que nos imponen los violentos lo vamos a derrotar unidos, como siempre lo hemos hecho”.

También el sábado, pocas horas después del atentado, desde el Centro Democrático alertaron sobre un presunto plan para atentar contra Iván Cepeda en un acto que iba a realizar y finalmente hizo, en el municipio La Dorada, en el departamento de Caldas, situado en el centro del país y cuya capital es Manizales.

A través de un mensaje divulgado en X, el partido de derecha señaló que fue informada de un “posible atentado” contra el candidato de la izquierda y solicitó al gobierno nacional y a las autoridades competentes adelantar investigaciones y reforzar de manera inmediata las medidas de protección.

“Se nos ha informado de un posible atentado en contra del senador Iván Cepeda hoy en La Dorada. Pedimos al gobierno nacional y a las autoridades investigar y extremar medidas de seguridad”, dice el mensaje publicado.

Pese a la advertencia del partido opositor, desde la campaña de Cepeda se mantuvo la convocatoria al evento en La Dorada, señalando que la actividad se desarrollaría con normalidad.

El episodio se suma a una serie de denuncias cruzadas y advertencias sobre posibles hechos violentos en el marco electoral, lo que reavivó la preocupación por las garantías de seguridad para los candidatos y el impacto de la violencia política en Colombia.

Cepeda reaccionó ante los hechos acusando a la derecha de querer generar “un clima de miedo” en la campaña electoral. En un comunicado que publicó en su cuenta de X, el candidato oficialista expresó su postura frente a los hechos y pidió acciones inmediatas de las autoridades, de acuerdo a lo que consignado por el portal Publímetro.

“Expreso mi más enérgico rechazo a estos actos de barbarie. Condeno de manera absoluta la muerte y las graves afectaciones causadas a la población civil mediante el uso de explosivos. Exijo a las autoridades desplegar todas sus capacidades investigativas para identificar, judicializar y sancionar con celeridad a los responsables de estos hechos atroces”, manifestó Cepeda en el comunicado.

En su mensaje, Cepeda también sembró dudas sobre el contexto en el que se están dando estos episodios y sus posibles repercusiones políticas en el contexto de la contienda electoral, que se presume muy reñida.

De acuerdo a las últimas encuestas, el candidato izquierdista va adelante, con el 37% de las adhesiones, en segundo lugar se sitúa el ultraderechista Abelardo de la Espriella, con el 27%, y tercera, con el 22%, se ubica Paloma Valencia, por lo que todo indica que habrá segunda vuelta el 21 de junio.

Cepeda expresó: “Resulta profundamente preocupante que estas acciones terroristas se presenten en regiones del sur del país donde existe un amplio respaldo ciudadano a nuestro proyecto político. Surge una inquietud legítima sobre si, además de causar daño y zozobra en la población, estos hechos buscan generar un clima de miedo que favorezca intereses de sectores de extrema derecha empeñados en desestabilizar el país y entorpecer el desarrollo democrático del proceso electoral. Solicito a las autoridades esclarecer con rigor este contexto y posibles motivaciones”.

Por su parte, el candidato ultraderechista De la Espriella también se expresó sobre los atentados del fin de semana. “Colombianos, el suroccidente del país ha sido entregado al narcoterrorismo; están asesinando al pueblo. En mi gobierno, personalmente, declararé objetivo militar a esas alimañas que llenan de miedo, terror y carnicería el territorio colombiano. Personalmente estaré al frente de las operaciones en contra de estos bandidos, porque los ciudadanos de bien no pueden seguir muriendo ni sintiendo miedo a salir de sus casas. Esto no es con mano tibia, ni con falsa paz, ni con más impunidad: es con la fuerza del Estado que se enfrenta al crimen”.