Una nueva jornada de tensiones se vivió en las primeras horas del miércoles en Irán, particularmente en la ciudad de Jask, situada en el sur del territorio iraní, muy cerca del estrecho de Ormuz, luego de que Estados Unidos lanzara una serie de ataques sobre la zona.
La agencia de noticias iraní Tasnim informó que se escucharon explosiones en la zona, según fuentes locales, residentes y aldeas aledañas.
Por su parte, el ejército estadounidense confirmó los ataques, tras la promesa del presidente Donald Trump de responder al derribo de un helicóptero.
Los ataques se llevaron a cabo “por orden del comandante en jefe” en respuesta al derribo de un helicóptero Apache del Ejército estadounidense ocurrido ayer, expresaron voceros militares estadounidenses. “La misión es una respuesta proporcional a la agresión iraní injustificada”, se lee en el comunicado emitido por los estadounidenses.
Mientras tanto, la agencia Associated Press informó que las circunstancias en las que el helicóptero fue derribado no estaban claras y oficiales del gobierno estadounidense se limitaron a decir que el incidente está bajo investigación.
El martes, Trump afirmó que Irán derribó la aeronave mientras patrullaba sobre el estrecho de Ormuz y declaró en redes sociales que Estados Unidos “debe, necesariamente, responder a este ataque”. Horas después, el Ejército estadounidense inició nuevos ataques contra Irán.
Trump calificó los ataques contra Irán como “selectivos”, “proporcionales” y de “naturaleza defensiva”. El vocero de la Casa Blanca, Mike Johnson, dijo que había pasado varias horas antes en la sala de crisis con Trump; el vicepresidente, James David Vance; el secretario de Estado, Marco Rubio, y el secretario de Defensa, Pete Hegseth, discutiendo la guerra con Irán y otros asuntos.
“Lamentamos que esto se haya vuelto necesario”, dijo Johnson, que agregó que después del ataque iraní contra objetivos y personal estadounidenses en la región, “no quedaba otra opción”.
Pero la postura de Irán sigue siendo desafiante y se mantiene lejos de buscar un acuerdo de paz, algo que Trump viene manejando desde hace meses.
Esta posición del gobierno de Teherán quedó claramente expresada en una publicación realizada en su cuenta de X por el canciller iraní, Abbas Araghchi. En ella, con un mapa de la zona del golfo Pérsico de fondo, el diplomático expresó: “A pesar de sus derrotas en el campo de batalla, Estados Unidos decidió poner a prueba nuestra determinación. Nuestras poderosas Fuerzas Armadas no dejarán ningún ataque ni amenaza sin respuesta. Si quieren estar a salvo, abandonen nuestra región. La historia del golfo Pérsico está plagada de ejemplos de los trágicos destinos de los intrusos”.
Paralelamente, el foco del conflicto en Medio Oriente más activo en este momento, el de Israel y la milicia chiíta de Hezbolá, se mantiene incambiado.
Este martes Israel bombardeó la ciudad de Tiro, situada en el suroeste de Líbano, sobre la costa del mar Mediterráneo, causando ocho muertos y al menos 32 heridos. Además, de acuerdo con lo que informaron agencias internacionales, los israelíes ordenaron –por primera vez en lo que va del conflicto– la evacuación forzosa del histórico barrio cristiano de la ciudad antes de atacar.
Además, Israel atacó el barrio de al-Masaken sin previo aviso el martes por la mañana, provocando columnas de humo que se elevaron por encima de los edificios de la ciudad e incendiando algunos de estos. Se llevaron a cabo más ataques aéreos en toda la ciudad y una serie de bombardeos impactaron en Abbasieh, una aldea al norte de Tiro.
Por su parte, Hezbolá reivindicó la autoría de ataques contra soldados israelíes en la aldea libanesa de Maroun al-Ras. El ejército israelí afirmó haber abatido a un “terrorista” que había cruzado la frontera desde Líbano hacia Israel y había abierto fuego contra soldados israelíes; esta fue la primera vez en esta ronda de combates que un combatiente libanés cruzó la frontera.
