El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva anunció este miércoles que firmó una medida provisoria que prevé destinar 18.500 millones de reales, aproximadamente 3.500 millones de dólares, a las empresas afectadas por los aranceles del 25% impuestos por el gobierno estadounidense de Donald Trump. De acuerdo a lo que informó el portal brasileño Metrópoles, una parte de este dinero saldrá de los recursos del Tesoro del Estado y otra parte la aportará el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social.
Si bien algunos productos que Brasil exporta en cantidades significativas a Estados Unidos quedaron fuera de los nuevos aranceles, como la carne vacuna, el café y el jugo de naranja, la medida impactó en otros sectores, como la industria textil, los fertilizantes, los productos farmacéuticos, los productos electrónicos y también los minerales críticos.
Según Márcio Elias Rosa, ministro de Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios, la medida firmada por Lula podría beneficiar a cerca de 1.000 empresas que exportan a Estados Unidos y que se vieron afectadas por los nuevos aranceles.
La medida provisional también se aplicará en caso de que el gobierno estadounidense confirme el arancel adicional del 12,5% propuesto tras una investigación sobre trabajo forzoso, un análisis que abarca a 60 economías del mundo, incluida la de Brasil. Se espera que la decisión sobre dicho recargo sea anunciada el viernes.
El ministro subrayó que el gobierno le pidió a Estados Unidos que no acumule este posible arancel con el gravamen del 25% anunciado la semana pasada, aunque la situación sigue siendo incierta.
Además, en declaraciones que dio a radio Bandeirantes, Elias Rosa manifestó que únicamente un acuerdo podría mejorar la relación comercial entre Brasil y Estados Unidos.
“Nada, independientemente del resultado de las elecciones, mejorará esta relación salvo un acuerdo”, declaró el ministro, dejando claro que una eventual victoria del ultraderechista Flávio Bolsonaro en las elecciones de octubre no resolvería por sí sola la situación entre ambos países. El ministro del gobierno de Lula destacó que esta suba de aranceles se da en un contexto en el que Estados Unidos está buscando restablecer su esfera de influencia en América Latina. “Por eso creo en la necesidad –la imperiosa– de alcanzar un acuerdo”, puntualizó.
La campaña sube de temperatura
Esta semana se realizarán en Brasil las convenciones de los partidos en las que quedarán oficialmente definidos los candidatos para la primera vuelta electoral que se celebrará el 4 de octubre.
El bolsonarista Partido Liberal realizará su convención el sábado en San Pablo, evento en el que está anunciada la participación del presidente argentino Javier Milei, quien viajará a Brasil expresamente para brindar su apoyo a Flávio Bolsonaro.
Las últimas semanas, Flávio Bolsonaro viene dando algunos pasos en falso que están generando inquietud en la derecha brasileña, el último de ellos en la noche del martes durante un evento celebrado en Brasilia con representantes diplomáticos de más de 40 países y organizaciones internacionales.
Allí, el hijo del expresidente Jair Bolsonaro afirmó que documentos recientemente divulgados por la CIA apuntaban, presuntamente, a vulnerabilidades en los sistemas de votación electrónica utilizados en Venezuela. Luego estableció un vínculo entre la empresa Smartmatic –mencionada en los documentos– y las máquinas de votación que se utilizan en Brasil, de acuerdo a lo que informó la revista Carta Capital.
“No entraré en más detalles, pero que quede constancia: muchas de las máquinas utilizadas en las elecciones brasileñas provienen de la misma empresa”, afirmó Flávio Bolsonaro. Sin embargo, de acuerdo a lo que informaron medios locales esta afirmación es falsa, porque la empresa Smartmatic no tiene vínculo alguno con las máquinas de votación brasileñas.
Este miércoles, Flávio Bolsonaro negó en un comunicado, haber cuestionado la integridad del sistema electoral brasileño, en el que afirma tener “plena confianza”, pero no dio explicaciones sobre la conexión que estableció entre las máquinas de votación utilizadas en las elecciones brasileñas y las que fueron cuestionadas en Venezuela.
