Una amplia coalición de entidades empresariales emitió este martes una carta abierta conjunta para presionar al Senado, que se encuentra tratando la reforma laboral impulsada por el gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, que estipula la reducción de la semana laboral de 44 horas, aprobada por la Cámara de Diputados a fines de mayo.
Denominada “Carta al Brasil que se despierta temprano”, la iniciativa patronal reúne a aproximadamente 3.000 organizaciones empresariales que afirman representar a más de 40 millones de empleos y aproximadamente el 90% del PIB de Brasil.
De acuerdo con lo que informó la revista Carta Capital, entre las principales entidades firmantes de la carta se encuentran la Confederación Nacional de Agricultura, la Confederación Nacional de Comercio, la Confederación Nacional de la Industria, la Confederación Nacional de Transportes y la Federación de Industrias del Estado de San Pablo.
La ofensiva surge en medio de una disputa sobre el futuro de la Propuesta de Enmienda Constitucional (PEC) ya aprobada por los diputados, que además de una reducción gradual de la jornada laboral semanal de 44 a 40 horas, sin reducción salarial, plantea la adopción de dos días de descanso por cada cinco días trabajados. La iniciativa, defendida por el gobierno federal y los sindicatos, no está avanzando en el Senado.
Bajo el liderazgo del presidente de la cámara alta, Davi Alcolumbre, legislador del partido derechista Unión Brasil, el trámite de la PEC para poner fin a la jornada laboral de seis días trabajados por uno libre se ha ralentizado.
Alcolumbre, duramente enfrentado con Lula, ya declaró que el tema no se llevará directamente al pleno del Senado, sino que deberá pasar por las comisiones antes de cualquier votación. La designación del relator de la PEC y el calendario de votaciones todavía dependen de acuerdos entre los dirigentes de las bancadas de los partidos.
Mientras tanto, la PEC 12/2026, presentada por la oposición un día después de la aprobación de la propuesta de la cámara, ya fue remitida a la Comisión de Constitución y Justicia. El texto, redactado por el senador Rogério Marinho, integrante del bolsonarista Partido Liberal, promueve la creación de un régimen alternativo basado en las horas trabajadas y los acuerdos individuales entre empleado y empleador, preservando la posibilidad de jornadas laborales de hasta 44 horas semanales y manteniendo el sistema de seis días de trabajo por uno de descanso.
En el manifiesto publicado este martes, las entidades empresariales argumentan que la reducción obligatoria de la jornada laboral aumentaría los costes para las empresas, afectaría las inversiones y elevaría los precios de los productos y servicios. Por el contrario, sostienen que la PEC 12/2026 ampliaría la autonomía de los trabajadores para negociar horarios y cargas de trabajo según sus necesidades. “Este modelo se adapta a diversas realidades, permitiendo a los jóvenes combinar el empleo con los estudios, a las madres ajustar sus horarios al cuidado de los hijos y a los jefes de familia incrementar sus ingresos trabajando más durante los períodos de alta estacionalidad, según la realidad de cada sector”, argumentan las organizaciones.
Por otro lado, los sindicatos sostienen que la propuesta abre la puerta a que los trabajadores reciban menos del salario mínimo o a que las horas de trabajo se definan directamente mediante acuerdo individual entre empleado y empleador, sin tener en cuenta la negociación colectiva.
“Estas son medidas que permiten a los trabajadores percibir menos del salario mínimo, según la proporción de la jornada laboral acordada, lo que agravará las desigualdades sociales en el país”, expresó Juvandia Moreira, vicepresidenta de la Central Única de Trabajadores, según declaraciones recogidas por el portal Sul 21 de Porto Alegre.
“Por eso, a este PEC 12/2026 se lo conoce como la PEC de la esclavitud, porque además de reducir los ingresos familiares, supondrá un retroceso en los derechos conquistados tras años de lucha por la clase trabajadora”, agregó la líder sindical.
